
Váis a pensar que este año la he tomado con el cine español, pero es que no para de darme 'alegrías'. Sin ir más lejos, el otro dia me fui a ver
Tiro en la cabeza, la nueva película de Jaime Rosales, el director de
La soledad, sin saber nada del argumento. Aunque trabajo escribiendo sobre cine, en la medida de lo posible trato siempre de mantenerme fresco, ignorándolo absolutamente todo sobre la película antes de verla, para que ésta me sorprenda y no estar condicionado. Sobre todo evito las declaraciones del director, pues lo que ellos dicen que han rodado, no siempre se corresponde con la realidad.
[A partir de ahora miles de Spoilers de la película
Tiro en la cabeza o quizás no, ya que no estoy seguro de haberla entendido]
Estoy yo sólo en una sala del cine Ideal. Por razones que desconozco (en ese momento, no ahora), la gente parece haber huido de esta película. No hace falta que apague el móvil, porque si suena no molestaré a nadie. Se me ocurre que podría haber titulado a esta cinta también
La soledad, o
La soledad 2, pero la soledad no me permite compartir el chascarrillo con nadie.

Empieza la película. Se enciende la luz de la ventana de un tipo que se acaba de despertar. Baja a ver a una mujer que juega en un parque con su hija, pero no se oye de qué están hablando. Como el tipo se ha despertado sólo, deduzco que puede ser su esposa, que se está divorciando de él. Parece muy unido a la niña, así que será su hija. O no, porque no existe ningún detalle visual que confirme nada. A continuación, el tipo se mete en lo que puede ser un despacho de abogados –para tramitar el divorcio, supuse– y luego se reúne con un amiguete, para contarle sus penas, quizás que su ex le va a exprimir y se quiere quedar con el piso y con el cuadro que les regalaron en la boda. Como se oye el ruido de fondo y veo que se mueven sus labios pero no escucho los diálogos, salgo fuera y busco al proyeccionista para decirle que el sonido está mal.
–Es así la película. No se oyen los diálogos. Es como una película de ésas del cine mudo.
Vuelvo a entrar y me reencuentro con las imágenes mudas. Pero recuerdo que las películas de Chaplin llevaban rótulos que aclaraban cosas y ésta nada de nada. Tú te lo tienes que inventar todo. Te deja espacio para que reconstruyas tú mismo lo que te apetezca. El prota pasa la noche con una 'churri' que ha conocido en una cafetería y después se va con su amiguete al sur de Francia. ¿Para qué? Las posibilidades son infinitas. Deduzco que para pagar el divorcio y la pensión que le tiene que pasar a su ex, acepta convertirse en asesino de la mafia, porque una vez en el país galo mata con su colega a dos tipos y la peli se titula
Tiro en la cabeza.
Me dicen que Rosales es un director de vanguardia. Pero a mi me parece de retaguardia, ya que nos ha devuelto a los tiempos de Eisenstein.
Aún así es lo mejorcito del cine patrio que he visto este año. Al menos el momento de los asesinatos es duro y provoca indignación. El resto de pelis españolas me ha dejado indiferente. Igual Rosales se vuelve a llevar el Goya a la mejor película, porque por comparación, al menos es mejor que las otras.
Cuando salí del cine y llegué a casa, leí lo que habían puesto en mi
web. Resulta que no tenía nada que ver con lo que yo había pensado. Al parecer es sobre un atentado de ETA.
El teatro me da más alegrías. Vuelvo a ver 'Cómeme el coco, negro', la primera obra que vi de La Cubana, la famosa compañía catalana. Yo recuerdo aquella representación como si fuera ayer por la tarde, pero haciendo cálculos, resulta que fue hace 18 años. Sigue siendo hilarante, todos los intérpretes son geniales y han metido actualizaciones, en forma de chistes sobre la situación sociopolítica actual. Incluso han introducido teléfonos móviles, porque hay que decir que cuando yo vi esta obra, ayer por la tarde, no los teníamos. Qué rápido pasa el tiempo. Yo era un joven estudiante de universidad lleno de ilusiones por aquel entonces.

Sabía que un blog sirve para desaconsejar películas y aconsejar obras de teatro, pero acabo de comprobar que también sirve para recomendar horchatas. Descubrí gracias al
blog de Sánchez Dragó un sitio donde fabrican horchata en Madrid al estilo tradicional, hasta el 31 de octubre. El establecimiento se llama Los Alpes, y es una heladería genial. Resultó que sabía muy bien, como la mejor horchata que hacen en Valencia. Me tomé tres seguidas, así que adquirí un gran 'colocón'. Para los que me lean de fuera, me gustaría aclarar que la horchata es una bebida refrescante que se hace con agua, azúcar y chufas trituradas. Las chufas son unos tubérculos pequeños singulares que ya usaban los egipcios antiguos, porque tienen propiedades medicinales. Es la única bebida que –como dice Dragó– "embriaga sin emborrachar". En otros países la hacen con arroz.
Dice la leyenda –que al parecer es totalmente falsa–, que cuando se reconquistó Valencia, el rey Jaime I el Conquistador entró en la ciudad. Una joven labradora le ofreció una horchata, que ya se elaboraba por aquel entonces. Al probarla, el monarca comentó: 'Això és or, xata' (Esto es oro, chata), por lo que se quedó con el hombre de horchata.