miércoles, 15 de octubre de 2008

Día de Acción Blog

Como hoy es el día en el que los que participamos en el Día de Acción Blog nos comprometimos a escribir un post, dejo de lado mis habituales quejas en torno a mi pobreza personal, mis dificultades para llegar a fin de mes –que digo a fin de mes, si no llego ni al 15–, y mi pobreza de espíritu para centrarme en un problema mucho más importante, complejo y trágico, la pobreza mundial. Ciertamente, no tengo perdón por quejarme de frivolidades cuando hay gente que realmente lo pasa bastante mal, a veces más cerca de lo que nos pensamos.

Esta iniciativa, sin ánimo de lucro, pretende únicamente recopilar las opiniones de los participantes. Por eso quisiera dar mi humilde punto de vista en torno a los más necesitados. No es que vaya a inventar la pólvora, pero intentaré poner un granito de arena, para lo que pueda servir. Creo que lo más valioso es la iniciativa en sí: el gesto solidario. O sea, que por poco que pueda aportar, el mero hecho de que alguien pueda leer este post, y reflexionar sobre la cuestión, ya es algo valioso. Quién sabe. Igual me lee un futuro economista que tenga grandes ideas. Lo importante es procurar no dormirse e intentar hacer algo, siempre que tengamos la oportunidad, y tener claro que sólo hay algo mejor que enviar patatas –que también puede ser útil–, que es organizar cursos de agricultura, enviar material agrícola, y en suma, enseñar a cultivar esas mismas patatas.

También quisiera proponer un método que sin duda ayudaría bastante. Consiste en tipificar como delito, en todos los países, la mentira electoral. Con penas de prisión. Por ejemplo, el programa electoral del PP promete en el punto 593 asegurar "el cumplimiento de los Objetivos del Milenio fijados por Naciones Unidas así como los compromisos de financiación de la Ayuda Oficial al Desarrollo, en concreto la consecución del 0,7 por 100 de la Renta Nacional Bruta". Ahora, los jueces deberían evaluar si en las Comunidades gobernadas por el PP, sus ayuntamientos y hasta en el Congreso, los militantes de esta formación han hecho algo para cumplir esta promesa. Y sino, que les encierren. ¡Que no lo hubieran prometido! Y que conste que esta entrada no es partidista. Creo que el PSOE prometía algo parecido que no han cumplido, y que esto sería extensivo a bastantes partidos.

La colombiana guapa y el turolense esotérico


Tras mis comentarios sobre el Nobel, quisiera escribir unas líneas sobre otro premio literario de enorme prestigio, el Planeta,  el segundo más importante en dotación económica, y que se entrega esta noche. Como sabéis sobradamente, desde siempre se ha rumoreado –sin duda por culpa de personas sin escrúpulos con muy malas intenciones– que tan insigne galardón pudiera estar completamente amañado. ¡Hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano!

Según estos maliciosos infundios sin sentido, José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta, habría contratado a Fernando Savater, Javier Sierra, o la colombiana Ángela Becerra para que escribieran una novela, y luego les habría dicho a los miembros del jurado que les tenían que dar los premios a ellos. Menos mal que el propio José Manuel Lara, se ha apresurado a poner orden, y ha realizado declaraciones al respecto. ""Mi casa la tengo bien controlada y el jurado es poco manipulable. Nadie puede poner en duda la libertad con la que hacen su trabajo", ha dicho.

El Planeta es al menos un premio de lo más ameno, porque todos los años pasa lo mismo. Los periodistas que escriben sobre libros aseguran que saben perfectamente quién va a ganar ese año. Entonces José Manuel Lara da una rueda de prensa junto con el secretario del jurado –en este caso Carlos Pujol– en la que aseguran que no tienen ni idea todavía de quién ganará los premios. Ni la más mínima idea. ¡Y los periodistas intentan sonsacarles! En la comparecencia de ayer, los maquiavélicos periodistas preguntaban si iba a ganar un autor de Teruel especializado en esoterismo (en referencia al tal Javier Sierra) y si la finalista iba a ser una colombiana muy guapa (que sería Ángela Becerra). Pero Lara no soltó prenda. "Si alguien de mi casa manipula el premio por atrás, yo no me entero. Pero lo dudo, porque yo mi casa la tengo muy controlada", comentó.

Por cierto, la colombiana guapa podría ser también Laura Restrepo, pues aunque ya está algo mayor, a mí siempre me ha parecido atractiva. Es que soy de esos bichos raros a los que la capacidad intelectual les da morbo. Sin duda debo ser una especie de sátiro.

Si alguien quiere hacer una porra, yo apuesto a que Fernando Savater será el ganador y Ángela Becerra la finalista. Teniendo en cuenta el gran número de autores que escriben en español, mis posibilidades de acertar son más bien escasas. Así que si el señor Lara se pasa por este blog le animo a apostar contra mí.

sábado, 11 de octubre de 2008

El novelista del Nobel

Sólo se puede calificar de acertadísima, sin lugar a dudas, la sabia decisión de la Academia Sueca de premiar con el Nobel de Literatura al imprescindible escritor francés Jean Marie Le Clézio, de lectura obligatoria en el sistema educativo de su país. Estaréis de acuerdo conmigo en que sin duda, se trata de uno de los grandes nombres de la Literatura de la última década, como llevo repitiendo ya desde hace unos años. Suscribo al pie de la letra las palabras de la Academia cuando le definen como "autor de nuevas experimentaciones, aventuras poéticas y de sensual éxtasis, explorador de una humanidad dentro y fuera de la civilidad imperante".

¿Os habéis creído el párrafo anterior? Es mentira. Aunque me alegro muchísimo por él y por su familia, y espero que el premio les ayude a tapar algunos agujeros, confieso públicamente sin ningún pudor que hasta ayer no había oído jamás nombrar al tal Le Clézio. Es más, sospecho que el 99 por ciento de los que han comenzado hoy sus columnas de opinión o sus blogs con párrafos parecidos al mío tampoco le conocían de nada. Para empezar, poco se ha publicado de él en España (Tusquets tenía dos novelas, La cuarentena y El pez dorado, pero estaban descatalogadas), por lo que si quien os asegura que conocia al dedillo sus obras no habla francés, ni tiene el don de lenguas, es mejor que desconfiéis un poco de él. Se me ocurre un amigo que lee esas cosas, coescribe un blog bizarro, y comparte conmigo la afición por otro escritor francés, Houellebecq (jo, ése sí que habría sido un gran Nobel). O su pareja, que lee mucho y conoce muchos escritores raros. Y cuatro catedráticos de Filología francesa. El resto de los que aseguran que le conocen mienten como bellacos. O como yo en el primer párrafo.

Es más, aún a riesgo de quedar como un ignorante, aunque en El País siempre conocen sobradamente a los premiados, en mi caso la mitad de los años ni siquiera he escuchado hablar de ellos (en las últimas ediciones es aún peor, no conocía a ninguno excepto a Harold Pinter). Tiene algo de maldad esta academia sueca que cada año se empeña en recordarme lo poco que sé de Literatura. Uno presume de tener cultura general, al menos en las páginas de ligoteo de internet, y luego desconoce por completo a escritores tan importantes que se merecen el premio más importante del mundo. Yo leo de vez en cuando algún libro, pero se ve que no leo lo suficiente.

Como muchos periodistas tampoco conocían de nada a Le Clezio, todos han recurrido a la Wikipedia. Es divertido leer lo que dice esta enciclopedia 'on line' en casos así y luego leer los periódicos, porque aparecen exactamente los mismos datos. Sí existe algo erróneo, caen todos. Unos graciosetes que sabían sobradamente que ocurre eso, aprovecharon la ocasión para escribir informaciones falsas, puesto que mientras lo corrigen o no, pueden pasar unas horas. Como habréis leído, ocho minutos después de conocerse el galardón, la Wikipedia aseguraba que el escritor, al enterarse de la noticia, había sufrido un infarto de miocardio, por la emoción. Posteriormente le habían trasladado al hospital Charles de Gaulle, de París, donde había fallecido. Pocos minutos después, aparecia en la Wikipedia que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, había expresado sus condolencias a la familia del escritor, por el desgraciado fallecimiento.

He leído hoy dos periódicos, pero no he podido mirar más. Estoy casi seguro de que alguno habrá recogido la noticia de la muerte de este hombre.

jueves, 9 de octubre de 2008

De horchatas y tiros en la cabeza

Váis a pensar que este año la he tomado con el cine español, pero es que no para de darme 'alegrías'. Sin ir más lejos, el otro dia me fui a ver Tiro en la cabeza, la nueva película de Jaime Rosales, el director de La soledad, sin saber nada del argumento. Aunque trabajo escribiendo sobre cine, en la medida de lo posible trato siempre de mantenerme fresco, ignorándolo absolutamente todo sobre la película antes de verla, para que ésta me sorprenda y no estar condicionado. Sobre todo evito las declaraciones del director, pues lo que ellos dicen que han rodado, no siempre se corresponde con la realidad.

[A partir de ahora miles de Spoilers de la película Tiro en la cabeza o quizás no, ya que no estoy seguro de haberla entendido]

Estoy yo sólo en una sala del cine Ideal. Por razones que desconozco (en ese momento, no ahora), la gente parece haber huido de esta película. No hace falta que apague el móvil, porque si suena no molestaré a nadie. Se me ocurre que podría haber titulado a esta cinta también La soledad, o La soledad 2, pero la soledad no me permite compartir el chascarrillo con nadie.


Empieza la película. Se enciende la luz de la ventana de un tipo que se acaba de despertar. Baja a ver a una mujer que juega en un parque con su hija, pero no se oye de qué están hablando. Como el tipo se ha despertado sólo, deduzco que puede ser su esposa, que se está divorciando de él. Parece muy unido a la niña, así que será su hija. O no, porque no existe ningún detalle visual que confirme nada. A continuación, el tipo se mete en lo que puede ser un despacho de abogados –para tramitar el divorcio, supuse– y luego se reúne con un amiguete, para contarle sus penas, quizás que su ex le va a exprimir y se quiere quedar con el piso y con el cuadro que les regalaron en la boda. Como se oye el ruido de fondo y veo que se mueven sus labios pero no escucho los diálogos, salgo fuera y busco al proyeccionista para decirle que el sonido está mal.

–Es así la película. No se oyen los diálogos. Es como una película de ésas del cine mudo.

Vuelvo a entrar y me reencuentro con las imágenes mudas. Pero recuerdo que las películas de Chaplin llevaban rótulos que aclaraban cosas y ésta nada de nada. Tú te lo tienes que inventar todo. Te deja espacio para que reconstruyas tú mismo lo que te apetezca. El prota pasa la noche con una 'churri' que ha conocido en una cafetería y después se va con su amiguete al sur de Francia. ¿Para qué? Las posibilidades son infinitas. Deduzco que para pagar el divorcio y la pensión que le tiene que pasar a su ex, acepta convertirse en asesino de la mafia, porque una vez en el país galo mata con su colega a dos tipos y la peli se titula Tiro en la cabeza.

Me dicen que Rosales es un director de vanguardia. Pero a mi me parece de retaguardia, ya que nos ha devuelto a los tiempos de Eisenstein.

Aún así es lo mejorcito del cine patrio que he visto este año. Al menos el momento de los asesinatos es duro y provoca indignación. El resto de pelis españolas me ha dejado indiferente. Igual Rosales se vuelve a llevar el Goya a la mejor película, porque por comparación, al menos es mejor que las otras.

Cuando salí del cine y llegué a casa, leí lo que habían puesto en mi web. Resulta que no tenía nada que ver con lo que yo había pensado. Al parecer es sobre un atentado de ETA.

El teatro me da más alegrías. Vuelvo a ver 'Cómeme el coco, negro', la primera obra que vi de La Cubana, la famosa compañía catalana. Yo recuerdo aquella representación como si fuera ayer por la tarde, pero haciendo cálculos, resulta que fue hace 18 años. Sigue siendo hilarante, todos los intérpretes son geniales y han metido actualizaciones, en forma de chistes sobre la situación sociopolítica actual. Incluso han introducido teléfonos móviles, porque hay que decir que cuando yo vi esta obra, ayer por la tarde, no los teníamos. Qué rápido pasa el tiempo. Yo era un joven estudiante de universidad lleno de ilusiones por aquel entonces.

Sabía que un blog sirve para desaconsejar películas y aconsejar obras de teatro, pero acabo de comprobar que también sirve para recomendar horchatas. Descubrí gracias al blog de Sánchez Dragó un sitio donde fabrican horchata en Madrid al estilo tradicional, hasta el 31 de octubre. El establecimiento se llama Los Alpes, y es una heladería genial. Resultó que sabía muy bien, como la mejor horchata que hacen en Valencia. Me tomé tres seguidas, así que adquirí un gran 'colocón'. Para los que me lean de fuera, me gustaría aclarar que la horchata es una bebida refrescante que se hace con agua, azúcar y chufas trituradas. Las chufas son unos tubérculos pequeños singulares que ya usaban los egipcios antiguos, porque tienen propiedades medicinales. Es la única bebida que –como dice Dragó– "embriaga sin emborrachar". En otros países la hacen con arroz.

Dice la leyenda –que al parecer es totalmente falsa–, que cuando se reconquistó Valencia, el rey Jaime I el Conquistador entró en la ciudad. Una joven labradora le ofreció una horchata, que ya se elaboraba por aquel entonces. Al probarla, el monarca comentó: 'Això és or, xata' (Esto es oro, chata), por lo que se quedó con el hombre de horchata.

jueves, 2 de octubre de 2008

Videocrítica de 'Reflejos'



Esta semana, he escogido para la videocrítica una de miedo, de ésas con las que se pasa muy mal en el cine. Se titula Reflejos, y es el nuevo trabajo del francés Alexandre Aja, uno de los más ilustres representantes de la nueva ola de cine fantaterrorífico. La verdad es que no está a la altura de su mejor film, Las colinas tienen ojos, que daba 'muy mal rollito'. Aja lo tenía muy complicado para superarse a sí mismo. Para mi gusto, este remake de la surcoreana Geoul sokeuro (Into the Mirror) es demasiado convencional. Pero cumple de sobra su objetivo de mantenerte en tensión, y además sale Kiefer Sutherland, nuestro querido agente Jack Bauer, de la imprescindible serie 24.

Me cuesta a veces acostumbrarme a las convenciones del género de terror. Ya sé que si el guión fuera realista no habría película. Pero si Kiefer Sutherland va a trabajar de vigilante nocturno a un sitio, y descubre que las imágenes de los espejos hacen cosas muy, muy raras y le persiguen y dan mucho miedo, nunca entenderé que el tipo vuelva a trabajar al día siguiente. ¡Con dos cojones! ¡Ya son ganas! Si llego a ser yo, pongo pies en polvorosa y no dejo de correr hasta Tombuctú. Debe ser que yo soy demasiado miedoso.

Preferí comentar esta peli en la videocrítica que Asesinato justo, ya que como escribí en otra entrada del blog, es un poco decepcionante para estar protagonizada por Robert De Niro y Al Pacino. De todas formas, he transcrito la rueda de prensa que dieron estos dos grandes entre los grandes en Madrid hace unas semanas. Si a alguien le pica la curiosidad, se puede leer aquí.
Y me cojo vacaciones en las videocríticas, que me agotan un poco. Tal vez dentro de unas semanas rodemos alguna más.


Un chileno excepcional

En principio, el cine del chileno Nicolás López va dirigido a espectadores como yo. Soy tan friqui como él, aficionado a los comics, nunca ligué con la más guapa de la clase (ni con las otras), etc. Debería identificarme con sus películas y sus personajes. De hecho, alquilé el DVD de Promedio rojo, porque me llamó la atención. Pero confieso que lo quité a los diez minutos y puse otro. No me interesaba nada de lo que me estaba contando. Y eso que era la historia de un friqui, aficionado a los cómics, que intentaba ligarse a la chica más guapa de la clase, etc. Pero no me gustó. Qué se le va a hacer. Le encantó al mismísimo Tarantino, que la puso por las nubes.

Ahora, recientemente, he visto su segundo trabajo, Santos, que ha ganado algún premio en algún festival. Se estrena el viernes, 10 de octubre, en España. Es la historia de un friqui, dibujante de comics, que intenta ligarse a la guapa, aunque esta vez se le aparece un ser de otra dimensión, que le entrena para poder enfrentarse a su mejor amigo, que resulta ser un supermalvado. En fin, la cosa prometía. Fui con muchas ganas. Pero no funcionó. No pude apagar la película esta vez, porque estaba en las oficinas de una 'major', una empresa muy, muy potente, que se ha interesado por la película de López. Qué nivelazo. Se ve que les ha gustado. El caso es que no podía irme de allí, sin tener que explicarle por qué a la encargada de prensa, lo que habría quedado fatal. La vi hasta el final. Me pareció que una vez narrado el planteamiento, la historia no avanza. Y los actores no me gustaron, salvo Leonardo Sbaraglia, que siempre está bien, y en fin, tengo que reconocer que Elsa Pataki cumplía aunque no sea 'santa' (nunca mejor dicho) de mi devoción. Pero el resto eran demasiado histriónicos.

Me metí en internet. Comprobé que López tiene un blog, donde cuenta el día a día del rodaje. Me cayó estupendamente el director. Vi que tenía seguidores de la primera película que esperan ilusionados a que llegue la segunda. Llamé por teléfono a algún que otro compañero de profesión, a ver si había visto Santos (pues sospecho que yo tuve un mal día y que la película es mejor de lo que me pareció a mí) pero no se han hecho muchos pases todavía y no encontré a ningún otro.

Finalmente, escribí con sinceridad, más o menos lo mismo que cuento aquí. No fue tan difícil como cuando el crítico del periódico de Ciudadano Kane tiene que escribir que la querida de su jefe y amigo es una pésima cantante de ópera, y el tipo se tiene que emborrachar y todo. La verdad es que no me quedó un comentario demasiado elogioso. Puedo tener un gusto discutible para el cine, pero uno intenta ser más o menos honrado.

Cuando escribimos en internet, tendemos a veces a olvidarnos de que estamos dirigiéndonos a seres humanos. La gente redacta comentarios terribles e insultantes sin piedad, como si luego no los fuera a leer una persona. Yo nunca pienso que vayan a leer mis humildes comentarios los responsables de la película. Pero en este caso sí que ha ocurrido. Nicolás López me leyó y me dejó un comentario. Y además, estoy seguro de que es él de verdad. Se tomó con mucha deportividad que no me gustara la película, lo que demuestra que estaba en lo cierto, es un gran tipo. Además, si tu cine le gusta a Tarantino, ¿qué más te da lo que opine un friqui como yo? ¡Si te distribuye Walt Disney como a La sirenita!

Desde aquí recomiendo que vayáis a ver su peli. Así si os gusta, me dejáis a mí comentarios diciendo que no estáis de acuerdo conmigo, que estoy equivocado y que tengo mal gusto para las películas. También os sugiero que los más friquis os paséis por su blog: www.dobleverso.com.

Aprovecho la ocasión para comentar también que Álex de la Iglesia me cae fenomenal. Le di una segunda oportunidad a su serie antes de escribir una entrada en el blog, porque es un tipo muy majo, os lo aseguro. Esperaba que mejorara, y así podría escribir un comentario que le pusiera por las nubes. Pero ya no puedo más. No puedo tragarme un tercer episodio. Plutón BRBNero me ha parecido muy plana, facilona, grosera y poco inspirada.

Polauster se hace el remolón

Polauster crió buena fama y se echó a dormir. Como cuenta con lectores incondicionales –sin ir más lejos el autor de este blog, que leerá todo lo que haga, por muy malo que pueda ser, y aunque le contraten para escribir el Superpop– el hombre se ha relajado, y ha escrito una novela premeditadamente menor, Un hombre en la oscuridad, con un tipo al que no le pasa nada y que no sale de su dormitorio –aunque al menos imagina una historia que transcurre en diversos escenarios–. Ya van dos veces, pues la anterior, Viajes por el scriptorium, tenía como protagonista a uno que tampoco salía de su cuarto. Y también era muy poca cosa, soportable sólo por sus seguidores más acérrimos, que al menos disfrutamos de sus múltiples autorreferencias.

Brooklyn Follies fue su último intento de escribir una novela, novela, que dejara poso. No llegaba a la altura de sus mejores trabajos, pero ofrecía varios personajes interesantes a los que les pasaban cosas. Pensé que Viajes por el scriptorium era una breve pausa para tomarse un Kit-kat y contraatacar con algo más ambicioso. Mi ilusión se desvaneció cuando tuve entre mis manos el ejemplar de su nuevo trabajo en la tienda, pues aunque el librero pensaba que yo botaría de alegría cuando me lo dio, no pude evitar poner cara de desilusión absoluta porque descubrí que el ejemplar apenas sobrepasaba las doscientas páginas, posible síntoma de que aquello no iba a ser lo que yo esperaba.

La subtrama imaginada por el protagonista acaba de forma abrupta, como si se hubiera aburrido de ella en un momento dado. Y cuando empieza a contar cosas interesantes sobre el protagonista y su esposa –el mejor personaje– se acaba el libro. Al menos funciona –más por oficio que por inspiración– y se lee de un tirón, pues Polauster ofrece una de sus estructuras imposibles, que mezclan ficción y realidad. Me gustaron sus críticas al gobierno de los Estados Unidos, al que acusa –también en sus declaraciones públicas– de fraude electoral, y que en la subtrama de ficción es la causa de una guerra civil en el país. En fin, espero que la próxima vez, Polauster se levante un poco antes de la cama, deje de hacerse el remolón, y se ponga a trabajar un poco más.

Avaricia desmedida en plena crisis

Se acrecienta la crisis. Las medidas tomadas por George Bush no servirán de mucho. Sinceramente, creo que pueden darnos un respiro, pero son 'pan para hoy y hambre para mañana', porque no modifican sustancialmente nada. Y el alcalde de la ciudad donde vivo, el irrepetible Don Alberto Ruiz Gallardón, ha decidido contribuir a que nos apretemos más el cinturón, pues anuncia que subirá los impuestos por encima del IPC. De momento, subirá un 6,7% los parquímetros. Yo no conduzco por Madrid ni uso los parquímetros, pero es una señal de que Gallardón subirá mucho todo aquello que pueda subir. Y el Euribor no para de batir records históricos, encareciendo la hipoteca. Los datos económicos son cada vez peores.

En este panorama oscuro, que al parecer va a ir a peor en los próximos meses, destaca la insolidaridad de alguna empresa, que ha subido este año sus tarifas más de lo habitual, amparadas en el hecho de que operan en un sector que no está totalmente liberalizado. Cuando la competencia es totalmente libre, nunca lo harían, pues sus clientes se irían masivamente a la competencia. Si en un momento normal, ya sería discutible una actuación así, es aún más inmoral en tiempos de crisis, por los efectos que esta subida tendrá en la inflación.

El Consorcio de Transportes de Madrid me ha subido el abono de transportes un 7,54 por ciento en lo que va de año. ¡Muy por encima del IPC! Se aprovechan para cometer esta gran burrada de que no te puedes ir en el metro de la competencia. Mi abono para el mes de diciembre costaba 40,45 y ahora cuesta 43,50. Han subido aprovechando que era el mes de agosto y la gente estaba de vacaciones –despreciando la inteligencia de sus clientes–. La situación es claramente irregular, pues tradicionalmente el Consorcio sube los precios una vez al año y en 2008 nos los han incrementado dos veces. ¡Por ser un año de crisis!

Pero el premio a la subida más miserable, cicatera, roñosa avara y mezquina se la lleva este año, una vez más, por méritos propios Telefónica. La compañía ha decidido cobrar 0,50 euros a sus clientes en concepto de identificación de llamadas. Sus portavoces restan importancia al asunto y aclaran que “hasta el momento había una promoción que ahora se acaba”. Además, dicen que “el servicio consumía recursos técnicos”. No es de extrañar que ante tal racanería, digna de los tiempos dickensianos, en diciembre se le aparezca el Fantasma de las Navidades Futuras y su 'troupe' a César Alierta, el presidente de Telefónica, responsable último de esta medida tan roñosa, que no se le habría ocurrido ni al Sr. Burns de Los Simpson. Si usted tiene como cliente de su bar a César Alierta, no le suba la caña. Aplíquele un nuevo cobro de 0,50 euros en concepto de iluminación del local, ya que la luz “consume recursos técnicos”. Por supuesto, dígale que puede solicitar darse de baja del servicio y beberse la cerveza en el cuarto oscuro.