lunes, 10 de noviembre de 2008

Encuentro en el metro

Salí del vagón de metro más cerca del sueño que del estado de vigilia, pues aunque mi padre siempre me decía que al final me acostumbraría a madrugar, la realidad es que cada día me desacostumbro más. Atisbé con el rabillo del ojo la mirada de una ex novia traumática, bueno no, más bien la Ex Novia Traumática con mayúsculas, que se cruzaba conmigo, y hacía un gesto de alegría como si hiciera mucho tiempo que no le amargaba la vida a nadie, lo que explicaría que le hiciera tanta ilusión verme, porque sino no hay otra interpretación posible. Saludé con la mano muy educadamente, aunque la verdad es que al mismo tiempo aceleré el paso para huir, lo que acabó definitivamente con cualquier apariencia de 'educación'. Quedé como un grosero.

Desde entonces decidí cambiar de estación de metro, no fuera que me la volviera a encontrar. Caminaba un buen trecho hasta otra parada. Y al día siguiente al ir a abrir la puerta del vestíbulo de la nueva estación, apareció ella otra vez. De frente. Sin posibilidad de escape. Por cierto, qué buena película era Posibilidad de escape, de Schrader, pero a diferencia del protagonista, Willem Dafoe, yo no tenía opción ninguna de escapar.

-Eres una pesadilla -le dije asustado. Es que me acordaba de esos dibujos animados en los que el Pato Lucas sale huyendo del cazador malvado que le acosa por la izquierda de la pantalla. Corre hacia la derecha y resulta que el cazador también le está esperando allí.

-No, tú eres la pesadilla -disparó, y yo perdí las plumas y el pico, como el Pato Lucas. Existe la probabilidad de que lea ésto, claro, porque se puede encontrar en el google (esto es una historia real, aunque no lo parezca). Quizás no me había llegado a despertar y tuve un mal sueño. Pero creo que ocurrió y que ella lo leerá. Aunque no cuento nada que ella no se haya imaginado ya. Más que pesadilla es pesadísima, además, no quiero ni imaginar qué tipo de ritual satánico debió llevar a cabo para darme esa 'sorpresita'. Es que me la imagino danzando desnuda y echando sapos y culebras en un puchero que luego se pondría a remover con un cucharón gigante, mientras sonreía pensando la cara que pondría con su aparición súbita. Sí, sí, tú huye de mí en el metro, que vas a alucinar...

-¿Y a dónde vas tú a estas horas? -pregunté para disimular que intercambiábamos un par de frases de cortesía y nos despedíamos.
-Yo vivo en el centro -dijo, pero es que le gusta recordar que 'vive en el centro', que para ella es ostentación de lo lejos que ha llegado en la vida. Venga a cuento o no, ella te recuerda que vive en el centro, como si viviera en La Moraleja- y ahora vengo de mi casa en el centro, porque yo vivo en el centro y voy al cine.

Estuvimos hablando de cine, pero no se me ocurrió otra cosa que comentarle que había visto la película de Van Damme, que comenté en el vídeo de la entrada anterior. Curiosamente, JVCD no es igual que el resto de bodrios protagonizados por él, sino que es un experimento muy marciano, un poco divertido, que me sorprendió gratamente. Pero ella hizo un gesto de desprecio absoluto, y se asustó, y me miró como si yo fuera una especie de majadero. No le falta razón, porque ¿a qué clase de lunático podría gustarle una película de Jean-Claude Van Damme? Y se fue, porque como ya había obtenido una victoria moral y yo estaba lo suficientemente humillado, dejé de interesarle por esa vez.

Me he cubierto de gloria recomendando la película de Van Damme. Los cuatro 'friquis' que no piensan que he perdido la poca credibilidad que tenía como crítico, y a los que he despertado la curiosidad porque les gustan ese tipo de bizarradas, resulta que han intentado ir a verla y no la ponen en ningún cine. La han estrenado concretamente en Madrid en dos cines de la periferia. Me lo dijo uno que vio la videocrítica y lo comprobé. Me imagino al del cine poniéndole la misma cara de asco que me puso a mí la Innombrable al distribuidor que intentaba que proyectara la última de Jean-Claude Van Damme. Le mandó a la porra. Y con razón.

Y me fui a casa a consolarme escuchando a los Vetusta Morla, porque me he enganchado a ellos por culpa de mi hermano Javier. Cabrón, vas a pagarme la entrada del concierto. Yo me resistía, porque como están tan de moda no podían tener ningún tipo de calidad. Iba a escucharlos para poder decir que eran muy malos. Pero es que resulta que son jodidamente buenos. Que yo diga eso de un grupo español debe tener su mérito, porque nunca había pasado. Y sí, bueno, he sido el último en engancharme, pero no podía resistirme a hablar de ellos porque cuanto más escucho el disco, más me asombran. No suenan decimonónicos, suenan originales. No parecen españoles (es que tengo con el rock español un problema parecido al que tengo con el cine español). ¿De dónde habrán salido? Es cosa de brujería también, un Expediente X. Pongo el vídeo famoso porque aunque ya lo hayáis visto cien veces, es que es absolutamente genial. El que dirigió el vídeo es un monstruo. Igual alguien no sabe que se rodó sin posibilidad de repetir el plano secuencia. Tiene mucho mérito.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Videocrítica de JCVD (Van Damme llora)


Comentaba en mi entrada anterior el llanto del reverendo Jesse Jackson, y las lágrimas que producen los dramones de Isabel Coixet. Ahora quería hablar de algo tan sorprendente como impactante, resulta que también llora el mismísimo Jean-Claude Van Damme, el inexpresivo karateca de los subproductos de acción que triunfaban en aquellos videoclubs de barrio de los 90, convertidos ahora prácticamente en un recuerdo del pasado. Recuerdo mi consternación cuando la dueña del videoclub me explicó que las películas que me gustaban a mí apenas las veía nadie, y que las de Van Damme se alquilaban todos los días. Decidí nada menos que hacerme crítico de cine para ayudar a la gente a apreciar las buenas películas. ¡Qué bonitos los ideales de la adolescencia!

Luego desestimé tan estúpida idea. En realidad, quería hacerme ingeniero y ganar un buen sueldo, pero por circunstancias de la vida y de la selectividad he devenido en videocrítico de cine. Y ahora que soy videocrítico de cine, resulta que os voy a recomendar con absoluta sinceridad una película protagonizada por Van Damme, que se titula JVCD, o sea las iniciales de Jean-Claude Van Damme.


¿He recibido un porrazo en la cara como los de las películas de Van Damme y me he vuelto loco? ¿He tenido problemas con las drogas como él? No, es que es una película francobelga que no se parece en nada a las típicas de este inexpresivo armario ropero. Se trata de una fresca propuesta del desconocido director francés Mabrouk El Mechri, en la que Van Damme se interpreta a sí mismo, metido en muchos problemas, pues ha dejado las drogas, pero sólo le ofrecen proyectos de bajísima calidad y está a punto de perder la custodia de su hija porque el juez piensa que las películas que hace son demasiado violentas. Os doy más detalles sin reventarla en la videocrítica.

Me cuesta hacer más videocríticas, ya que cuando me pongo a hacer el guión me doy cuenta de que son ya bastante plomazo. Me han ayudado mucho unas palabras que recoge Eric Lax, autor del libro de moda 'Conversaciones con Woody Allen'. El ingenioso cineasta de Broadway –tan prolífico que escribe y dirige un largometraje al año, y mantiene un nivel medio altísimo– es según las palabras del escritor "una persona muy trabajadora, con una gran disciplina, capaz de sentarse en una habitación a escribir en las peores circunstancias". Lo que le dijo sobre esto Woody Allen a Lax es que cuando escribe el guión de una película piensa que "si a la gente no le gusta, ya les gustará la siguiente".

Videocrítica de JCVD:



miércoles, 5 de noviembre de 2008

Artículo lacrimógeno


Me ha impresionado en este día histórico la imagen de las lágrimas de Jesse Jackson –tras conocer la victoria de Obama en las elecciones estadounidenses–. No voy a cambiar el título de este blog, que seguirá siendo Artículos de coña, pero me gustaría hablar de lágrimas, por una vez. 

Os quiero hablar de una de mis cineastas favoritas, que no es especialista precisamente en comedia. Es más, no recuerdo ni siquiera momentos 'un poco divertidos' en los dramones que dirige. Se trata de Isabel Coixet, de quien todos esperamos que algún día se adentre en los terrenos de la comedia, como Greta Garbo, cuando hizo Ninotchka, que promocionaban con la frase 'La Garbo ríe'. Así que ya tendríamos eslogan para la comedia de esta directora: 'La Coixet ríe".

El caso es que en persona es divertida. No parece que tenga ese mundo interior tan dramático.

Coixet logró captar como nadie el momento en el que una persona se derrumba y ya no puede más y se echa a llorar. Fue en Cosas que nunca te dije, que para mí sigue siendo su mejor trabajo. Imposible que el espectador no se sienta muy identificado, porque Ann (Lili Taylor) ha sido abandonada por su novio, no tiene ganas de vivir, intenta suicidarse y como no lo consigue sigue viviendo, como por inercia, porque debe seguir avanzando, pero muy desanimada. Entonces llega a la tienda y descubre que se ha acabado el helado que le gusta y se echa a llorar. Y claro, la cosa resulta chocante, pues, ¿cómo es posible que alguien llore por algo tan nimio? Pero es que hay mucho trasfondo detrás.

Me quedo también con el personaje de Sarah Polley en Mi vida sin mí, una mujer casada con dos niños a la que le diagnostican un cáncer. Sólo le quedan dos meses de vida. Y aunque no le dice nada a los suyos, elabora una lista con lo que le queda por hacer, antes de morir:

1. Decir a mis hijas que las quiero varias veces al día.
2. Encontrar otra esposa para mi marido que les guste a las niñas.
3. Grabar mensajes de cumpleaños para las niñas hasta que cumplan los dieciocho.
4. Ir juntos a Whaleybay Beach y organizar un gran picnic.
5. Fumar y beber tanto como quiera.
6. Decir lo que pienso.
7. Hacer el amor con otros hombres para ver cómo es.
8. Lograr que alguien se enamore de mí.
9. Ir a ver a papá a la cárcel.
10.Ponerme uñas postizas y hacer algo con mi pelo.

El punto dos es conmovedor. Los otros no están mal, pero eso de buscarle otra madre a sus niñas, me dejó anonadado.

Creo que un buen cineasta es aquel que logra transmitir emociones. Tan complicado es provocar lágrimas, como provocar risas o terror (hablo de buenas películas que den miedo, que hay pocas). Quizás es una de las razones por las que me gusta pasar el tiempo encerrado en una sala oscura, pues para mí el DVD nunca será lo mismo. Como el cine no hay nada, aunque es una costumbre que se está perdiendo. La propia Coixet habló de la pérdida progresiva de espectadores en un libro que leí sobre ella, y he buscado la cita:

"Creo que la causa de la crisis del cine fundamentalmente es la pereza, que tiene que ver con la inmediatez, que ahora es un valor. Nosotros valorábamos el proceso de ir al cine, que es un acto en el que hay que salir, escoger, entrar. Ahora ha sido sustituido por cosas que producen satisfacción más inmediata: los videojuegos, los putos mensajitos, internet, el fútbol".


martes, 4 de noviembre de 2008

Pesadilla dos meses antes de Navidad


Han pasado ya quince años desde que nos quedamos boquiabiertos con Pesadilla antes de Navidad, la imaginativa cinta animada producida por Tim Burton. La trama no era tan irreal y disparatada como pensábamos, pues al parecer la realidad siempre supera la ficción. El sábado fui al supermercado y ya estaban puestas las luces navideñas. Qué gran depresión. ¡Pero si faltan dos meses! ¡La noche anterior había sido Halloween! En la película, el rey de la ciudad de Halloween ordena raptar a quien él llama Sandy Claws, para ponerse en su lugar. Pero en la vida real ha sido al contrario, Santa Claus le ha quitado el puesto a Halloween.

Al parecer, como estamos en crisis se notaba mucho el descenso de ventas, y los genios del marketing han dado con la solución. Si ponen luces navideñas y villancicos, los compradores nos volvemos imbéciles y entonces despilfarramos y no dudamos en llenar nuestros carritos de esa carne que cuesta ahora mismo el doble que hace tan solo unos meses. Propongo que haya dos o tres navidades a lo largo del año, y así reinará el 'buen rollito' para todos. O que la Navidad sea todos los días, como si viviéramos en una película de Frank Capra. Así habrá cenas familiares y regalos para todos, seremos felices y gastaremos burradas en las grandes superficies.

P.D.: Por cierto, tal como me esperaba, el concierto de Morricone se ha suspendido, por tercera vez. Lógico, si tenemos en cuenta que los responsables del sitio donde en teoría se iba a celebrar (el Palacio de Vistalegre) no tenían previsto que fuera así. El Orfeón Donostiarra recibió un fax de la promotora que atribuía la cancelación a "motivos técnicos". El concierto nunca se celebrará, eso está claro, ya que el promotor, Alberto Aseguinolaza Alcain, parece un tipo bastante tramposo. También creo que los afectados lo tienen difícil para conseguir que les devuelvan el dinero. Menos mal que yo abandoné el barco cual rata antes de que se hundiera.

P.D.2: Y por último, yo confieso que me he enganchado a una serie para adolescentes simplona y aburda, 90210, la nueva versión de Sensación de vivir que comenté en el blog. Virtudes no tiene muchas pero entre la tontería de escribir sobre ella y de ver a Brenda y Kelly que salían como invitadas en los primeros episodios resulta que me he hecho adicto y he visto todos los episodios. Siento vergüenza ajena pero no puedo dejar de mirar. Y lo malo es que ha tenido tanto éxito que anuncian repetir la misma jugada con Melrose Place. Si sale Amanda (Heather Locklear), la legendaria malvada de la serie, tampoco pienso perdérmela.


viernes, 31 de octubre de 2008

La reina habla


Recuerdo que jamás había escuchado hablar a la reina de España hasta los 20 años. Me sorprendió muchísimo que tuviera tanto acento extranjero, porque nunca me lo había imaginado, a pesar de que siempre había sabido que era griega, y que su pueblo era más inteligente que nosotros y nos la habían mandado para acá, a ella y a toda su familia para que les mantengamos. Siempre la tildaban de discreta, porque realmente no hacía muchas declaraciones, pero ahora empiezo a creer que la tenían prohibido hablar, porque cuando finalmente ha dicho cosas, ha subido el pan. Parafraseando al genial Groucho, podríamos decir que 'más vale estar callada y parecer retrógrada que abrir la boca y despejar las dudas'.

La reina ha resultado ser creacionista, tal y como se deduce de sus declaraciones: "En los colegios se ha de enseñar religión, al menos hasta cierta edad. Los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida". Se ha mostrado contraria a la eutanasia y al aborto, pero curiosamente no ha condenado también el divorcio. ¿Será porque su hijo se ha casado con una divorciada? Sus opiniones van muy en consonancia con la Iglesia Católica. Y eso que ella no era católica. Se convirtió al catolicismo para poder casarse con el rey Juan Carlos.

No entiendo muy bien por qué se ha armado tanto revuelo. ¿Y qué esperaban? Quizás creían que una representante de una institución que en la Edad Media ya estaba desfasada (la monarquía) se declarara a favor del matrimonio gay, y confesara que es lesbiana, y de izquierdas de toda la vida. Republicana no se iba a declarar, eso está claro, porque eso sería tirar piedras contra su propio tejado. Como si El Litri se declarara antitaurino.

Adoro a la autora de 'La reina muy de cerca', el libro que recoge estas opiniones de Doña Sofía. Pilar Urbano es una numeraria del opus dei de lo más astuto, que ya nos dio una alegría cuando en su libro 'Yo entré en el CESID' nos contó que los Servicios Secretos habían robado el vídeo de Bárbara Rey, que contenía imágenes comprometidas de uno de sus amantes, que resultó ser, según el libro, el rey Don Juan Carlos. Me parece que la sustituyeron por un vídeo de Disney, de Blancanieves y los siete enanitos o algo así. Al menos a Bárbara Rey no se la puede reprochar que no se buscara amantes acorde con su apellido.

Me parece una jugada poco afortunada que la Casa Real diga ahora que las declaraciones de la Reina recogidas por Urbano son 'inexactas' y se han sacado de contexto. No hizo grabaciones, sino que tomaba notas, pero puede demostrar que la Casa Real dio el visto bueno al libro antes de que se publicara. Yo no permitiría que se me calumniara y que se pusiera en duda mi credibilidad. Al fin y al cabo es lo único que tenemos los periodistas. Yo denunciaría a la Casa Real. A ver si se creen que sólo ellos pueden acudir a los tribunales por asuntos de calumnias gratuitas.

Es curioso el debate social que se ha generado en torno a que la reina no debería realizar estas declaraciones. ¿Qué pasa que puede reinar alguien que opine así siempre y cuando no nos ilustre con sus apreciaciones? Es un mal ejemplo, que no tiene mucho que ver, pero ¿podría gobernar Hitler en Alemania siempre y cuando el hombre se guardara sus particulares opiniones sobre los judíos para su familia a la hora de la cena?

Reina, lo que se dice reina, reina la insensatez.

Este martes coincidiré con Su Majestad en un estreno de cine. La reina Sofía ha decidido apoyar con su presencia la película El Greco, biografía de su ilustre compatriota, el gran maestro de la pintura. La Casa Real ha pedido, como es habitual, el nombre y DNI de todos los que asistimos. Supongo que me investigarán y como se les ocurra mirar en google si tengo un blog, dudo que aprueben mi entrada. O igual este blog desaparece misteriosamente sin dejar rastro. En cualquier caso, ruego tengan en cuenta que éste ha sido un 'artículo de coña' más, totalmente alocado, sin ninguna conexión lógica con la realidad.

jueves, 30 de octubre de 2008

El timo de Morricone (II)


Mi amiguete Luis Miguel Carmona es uno de los grandes expertos en música de cine de España –y de cine porno también, pero no viene al caso–. Escribe en varias revistas, entre ellas las mías, y para que os hagáis una idea de su nivel, se ha llegado a poner la película de 2001, una odisea del espacio, con el CD de la música que compuso Alex North, antes de que a Kubrick le diera por experimentar con valses de Strauss y comprobara que le gustaba mucho más el resultado.

Carmona me comenta más datos del timo de Morricone que os conté ayer en el blog. El organizador del evento es la empresa Sinéctica Comunicación y Eventos, S.L., cuyo máximo responsable es un tal Alberto Aseguinolaza. Este personaje no parece muy de fiar, ya que canceló el 3 de octubre un concierto de El canto del Loco en Úbeda, alegando 'una escasísima venta de entradas' y se ha quedado con 14.000 euros que debía haberles devuelto a los pobres desgraciados que compraron entradas. Sí, ya sé que sus gustos musicales son más que dudosos, pero no se merecen ser estafados de esta manera.

El tal Alberto Aseguinolaza tiene una diligencia de embargo de bienes inmuebles por no pagar la Seguridad Social. Al parecer está bastante claro que el concierto se suspendió la otra vez porque Morricone no había recibido el dinero que le correspondía. Un afectado que se hace llamar Froduco, ha abierto un foro para reunir a todos los timados, y al leer las opiniones de la gente me he dado cuenta de que hay quien ha pagado la friolera de 120 euros que costaban las entradas más caras, y también quien compró entradas para toda su familia. Y no parece que les vayan a devolver el dinero. Tendría que revisar la ley, pero también me parece bastante insólito el hecho de que los vendedores de entradas Ticktackticket se desvinculen del asunto. Si yo voy a Carrefour y compro yogures que resulten estar vacíos, me devuelven ellos el dinero y ya se entienden con Danone, no tengo que ir a protestar a la fábrica...

Yo espero que Morricone celebre finalmente el concierto el día 7, aunque lo dudo. También que en caso contrario les devuelvan las entradas a los pobres afectados. Si esto queda impune, los reuniré a todos y vamos a organizar un concierto de Madonna.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El timo de Morricone

Si usted, ilustre visitante de este blog, quiere saber si es buen amante del cine o no, le propongo una prueba. Póngase este vídeo. Si se emociona profundamente cuando lo vea, y apenas puede reprimir soltar una lagrimita, es usted irremediablemente un cinéfilo y además un poco 'moñas':



El autor de la irrepetible música que acompaña a la escena es nada menos que Ennio Morricone, aunque el fragmento más conocido de la partitura de la película es éste que se puede escuchar aquí:



Episodio 1.

Quizás comprendáis mi gran alegría cuando me enteré de que un compositor tan 'morriconetudo' iba a venir a Madrid, por fin –no había venido a mi ciudad al menos que yo recuerde– para dar un concierto junto con la Sinfónica de Roma y el Orfeón Donostiarra. El evento se organizaba para inaugurar la Expo de Zaragoza, que ya hace tiempo que terminó (iban a dar un concierto allí y otro en Madrid). Cuando consulté la lista de precios, resulta que una entrada buena costaba la friolera de 120 euros. Da para comprarse muchos discos de Morricone. Lo peor es que el asunto tiene pinta de estar organizado para pedir una subvención a los organizadores de la Expo. O sea, que seguro que han recibido dinero del ayuntamiento de Zaragoza y han ganado un fortunón. Tiene 'morricones' la cosa.

Los de la promotora que han puesto esos precios deben ser una panda de auténticos MISERABLES a los que esta Navidad se les aparecerán los espíritus dickensianos. Como Gallardón cuando se ha puesto a subir el IBI, vamos. Me imagino a sus hijos pidiendo un poco más de comida, ya que debe ser escasa en el domicilio de estos tipos tan huraños, y a ellos mirándoles enfadados, como a Oliver Twist, que también pedía algo que llevarse a la boca, el pobre.

Curiosamente, Morricone ha venido a actuar a muchísimas ciudades de España, donde las entradas costaban como mucho 30 euros. Es decir, los 120 euros que me pedían a mí daban para la entrada, el billete de avión a Santander, pasar un día allí, comer puding de cabracho y encima me hubiera sobrado dinero. Al final compré unas entradas del gallinero que aún así costaban 60 euros. Una burrada, por ir al lugar más recóndito del Palacio de Congresos, pero al menos se oiría bien.

Episodio 2.

Cuando se inauguró la Expo, había una huelga de transportes que quizás recordaréis. La promotora anunció que retrasaba el concierto, por imposibilidad de trasladar el material. Dieron unos días de margen para devolver el dinero, pero esto fue después de que durante unos días aplicaran un descuento a las entradas, ya que no debían haber vendido muchas. Es decir, procuraron que no se pudiera devolver la entrada y comprar otra con descuento.

Episodio 3.

Poco antes del fin de semana en que se supone que se va a celebrar el concierto lo vuelven a suspender. Ellos dicen que lo han retrasado. Pero esta vez no dan ninguna razón. Durante un par de semanas, no se sabe nada. No te devuelven el dinero de las entradas, ni se conoce una nueva fecha. Al fin nos llega una curiosa comunicación. El concierto se traslada a la plaza de toros de Vistalegre, un sitio que tiene una acústica nefasta para escuchar música en vivo. Yo fui allí a ver a los Linkin Park y sonaban como si hubiera metido la cabeza dentro de un tambor y alguien lo aporreara.

Decido devolver las entradas.

Además, me empiezo a oler que el concierto nunca se celebrará. Todo esto es muy extraño. Está claro que aunque no toquen, tienen que pagar a Morricone, a la Sinfónica y al Orfeón, los días en los que han suspendido, porque los músicos han reservado esas fechas. Prefiero abandonar el barco, como las ratas, y que me devuelvan el dinero.

Pero no es tan fácil. Resulta que voy a la FNAC y la cajera me dice que tiene que llamar a Ticktackticket para que le autoricen a devolverme el importe de la entrada. Es sábado, en la FNAC de Callao vende las entradas una única señorita, y sólo existe un teléfono de Ticktackticket para toda España. La gente se amontona en la cola y me miran con cara de que pretenden asesinarme brutalmente. A la chica no le cogen el teléfono en veinte minutos, pero pone cara de póker. Al fin y al cabo, todos los días vienen uno o dos como yo a devolver entradas de Morricone, y pasa lo mismo. Ya está acostumbrada. De hecho, los cuatro apasionados de la música de cine que conozco también han devuelto la suya.

Me dice la cajera que ella no tiene la culpa y la FNAC tampoco y Ticktackticket tampoco. Yo la corrijo. Claro que sí tienen la culpa. Empieza a hartarme que nadie asuma sus responsabilidades. Yo he devuelto entradas y otros artículos y nunca ha sido necesaria una llamada telefónica. Ticktackticket y FNAC deberían haberse negado a seguir ese procedimiento claramente irregular y a pedirle explicaciones al promotor. Y la cajera tampoco se tenía que haber prestado a semejante show, pues no era difícil predecir que iba a producir un atasco brutal frente a la taquilla.

No le cogieron el teléfono jamás a la pobre chica. Me iba a decir aquello de 'vuelva usted mañana', como en los tiempos de Larra, pero al final había sido tan astuta de mandar un mail a la que cogía el teléfono, mientras intentaba que se lo cogiera. Y le contestó al mail, mientras usaba el teléfono para hablar con otros vendedores, autorizándola a devolverme mi dinero.

Episodio 4.

El concierto se supone que tenía que celebrarse el próximo 7 de noviembre. Según una fuente del Orfeón –una chica que canta con ellos– han pedido voluntarios entre los miembros de la agrupación, a quienes les iban a pagar bien ese concierto. Pero en la web del Palacio de Vistalegre se afirma lo siguiente, si pinchas en el concierto de Morricone:


Por razones ajenas a Palacio Vistalegre, el concierto de E. Morricone previsto para el día 7 de noviembre no va a celebrarse en nuestra instalación. Una vez iniciada la venta de localidades con nuestro total desconocimiento y autorización, Palacio Vistalegre declina toda responsabilidad por dicha cancelación, reservándose el derecho de emprender las acciones legales oportunas contra el promotor del citado concierto.

O sea, están vendiendo entradas para un concierto que se celebra en un lugar cuyos propietarios desconocían por completo el asunto. No hace falta ser Sherlock Holmes para llegar a sospechar que igual todo esto es un timo para coger el dinero de la subvención y desaparecer. Estos tíos tienen un 'morricone' que se lo pisan.

Lo siento porque Morricone está ya muy viejito y es difícil que vuelva. Y porque el pobre ignora por completo que alguien esté organizando este alboroto en su nombre. ¡Y qué bien compone el 'morriconazo'!

jueves, 23 de octubre de 2008

Videocrítica de 'High School Musical 3'


Creo que no nos ha quedado mal del todo esta videocrítica de la película High School Musical 3. ¿Por qué nos ha dado por hacerla esta semana de un musical para adolescentes? Pensamos que daría mucho más juego para el vídeo. Además, las alternativas de estrenos de esta semana tampoco eran para tirar cohetes. Me dijeron que podía comentar Transsiberian, pero aunque se puede ver, es un poco insulsa, y la vi hace muchísimo tiempo, un año o así, porque han tardado mucho en estrenarla. Como no deja mucho poso, casi ni la recuerdo.

El gurú del buen rollo y Los años desnudos son grandes truños. Aunque me han dicho que está bien la argentina, El nido vacío, no la he visto, ni era especialmente ideal para hacer una videocrítica. Así que nos decantamos por ésta, que supone el debut en la pantalla del ordenador de mi compi y buena amiga Estrella Martínez, que va a ser una auténtica estrella de internet. También es otra estrella el realizador, Emiliano Cano, al que no elogiaremos demasiado por si lee esto y se le sube a la cabeza, pero... ¡atención al tramo final!