viernes, 20 de noviembre de 2009

Cthulhu en una película española (No he bebido)

Los apasionados del mejor juego de rol de terror de la historia, La llamada de Cthulhu –lo siento seguidores de Vampiro y Chill, pero estoy dispuesto a batirme en duelo para defender esta opinión– se agitarán ante la noticia. El inmortal Cthulhu (que no está muerto lo que yace eternamente), creado por H.P. Lovecraft, saldrá en una película española, y además está bien hecho.
No, no he bebido, ni me he vuelto loco como los personajes de los relatos de Lovecraft.
Será en La herencia Valdemar 2. "Lo único que ocurre es que en los relatos de Lovecraft Cthulhu mide varios kilómetros y a nosotros no nos cabía, así que en la película mide sólo unos metros", ha comentado el director de la cinta, José Luis Alemán, en una conversación con LA MANSIÓN DEL TERROR.

"¿Quién es José Luis Alemán?", se preguntarán los lectores. Buena pregunta. Pues pronto se oirá hablar de él, puesto que Alemán ha tenido la osadía de sacar adelante una producción de presupuesto amplio, 13 millones de euros, sin contar con ninguna subvención pública, ¡en España! La herencia Valdemar se inspira en el universo de Lovecraft, y cuenta con dos de mis actores españoles favoritos: Óscar Jaenada y Laia Marull. Ciertamente está desestructurada, resulta un poco lenta y los diálogos son poco creíbles, largos, y como sacados de una novela decimonómica.

Pero los apasionados del género lo pasarán bien. ¡Si hasta sale Bram Stoker y Alistair Crowley! Al final de la película, los títulos de crédito incluyen un 'teaser' de la segunda parte donde se puede ver al citado Cthulhu. "Ya la tenemos rodada, pero estamos en post producción, añadiendo los efectos especiales. Esperamos estrenarla unos meses después de la primera, que llega a las pantallas a finales de enero", nos comenta Alemán, un tipo de lo más simpático.

Y la mansión victoriana de la película es genial. A ver si tengo pasta y me compro un sitio como ése para vivir.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El grupo Prisa recupera el "español neutro"

Posiblemente, muchos ni recordaréis lo que es el español neutro. Cuando yo era pequeño –o sea en el Pleistoceno, hace muchísimos años–, algunas series como Espacio 1999 –el año 1999 era por entonces una fecha lejana que sonaba a ciencia ficción– y las películas de Walt Disney no estaban dobladas en España, sino que los personajes hablaban en lo que se conocía como ‘español neutro’, tal como se llamaba a un modelo de lengua pensado para que se entendiera por igual en todos los países hispanohablantes.

Lógicamente , no era una tarea fácil. Esas películas sonaban igualmente extrañas en todos los países, con un acento imposible. Y los diálogos no tenían desperdicio:

“Jim, ayúdame, quedé atorado en la cajoneta del auto”.
“Tráigame una foto tamaño credencial”.

Creía que ese idioma había quedado relegado al olvido, pero Prisa lo ha rescatado en el libro "Nocturna", de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, publicado por Suma de Letras, editorial que pertenece al Grupo Prisa. Se ve que el grupo mediático creado por el fallecido Jesús de Polanco tiene problemas económicos, se dice que la crisis les ha afectado, y que están al borde de la quiebra. Así que no se han podido permitir el lujo de traducir al español de España el libro, escrito originalmente en inglés –además de que ha salido en tapa blanda y aún así cuesta unos 20 euros–.

Si el mexicano Del Toro lo hubiera escrito en el español de su país, estaría justificado que se publicase tal cual, claro. Pero uno tiene la impresión de que el tal Hogan lo ha escrito casi él solo con impagables detalles –eso sí– sugeridos por Del Toro. No tiene sentido que se haya editado así, con algunas frases que no se entienden.

Resulta cuanto menos sorprendente la expresión “haló la manija”. Y el caso es que se repite una y otra vez a lo largo de la novela. Los personajes se pasan el libro ‘halando manijas’, lo que al parecer, según unos amiguetes mexicanos (o debería decir ‘ unos cuates’) se pronuncia ‘jalar la manija’ y significa ‘tirar del pomo de la puerta’.

¡Iba a devolver el libro indignado! Pero el caso es que acabé enganchado. Es un relato de vampiros muy clásico, con reactualizaciones curiosas relativas a los espejos y a los cruficijos, con detalles siniestros muy en la línea del cine del ‘friqui mexicano’ (así se define el propio Del Toro). ¡A ver si se anima y hace la película! ¿Quizás después de que termine la adaptación de ‘El hobbit’?

jueves, 22 de octubre de 2009

La censura vuelve de la tumba

El mundo al revés. Un gobierno progresista censura una película de Walt Disney (porque la distribuidora en España de Saw VI es Walt Disney). Como no me lo creía, miré la web del Ministerio de Cultura y ahí estaba. Su calificación era "Clasificada X", como otras películas que se estrenan este mes cuyos títulos no dejan lugar a dudas, como Las vecinas de mi barrio echan uno a diario. Luego llamé al Ministerio y a Walt Disney, aunque en ninguno de los dos sitios han querido hacer declaraciones.

Media España se pregunta qué incluye Saw VI para que haya sido Clasificada X por el Ministerio de Cultura. A priori, uno imagina que el psicópata Jigsaw (Puzzle) en esta ocasión ha secuestrado a un grupo de colegialas cachondas, pero no para someterlas a sus sádicos juegos habituales precisamente, sino para hacer una orgía. O que habrá violencia extrema, vamos, que le cortan en rodajas el pene a uno en directo y sin efectos especiales, mientras le ponen de fondo para más inri el último disco de El canto del loco.

Hasta ahora las calificaciones eran un poco de coña. O sea, La matanza de Texas VI: el destripe puede salir tolerada para todos los públicos si les da por ahí. Una vez fui a ver El retorno del desmembrador extremo y ponía que era para mayores de 7 años. Así que los de 8 la podían ver. O sea que Saw VI tiene que habérsela susurrado al oído al director el mismísimo Satanás.

En el momento de escribir estas líneas, Saw VI está a punto de estrenarse en Estados Unidos, y en España sólo la hemos visto los periodistas especializados que podemos por fin contestar a la pregunta, ¿qué oscuras y depravadas imágenes han provocado el retorno de la censura? ¿Qué tiene Saw VI para levantar ampoyas y asustar a la junta de calificación del Ministerio?

Pues bien, yo tengo la respuesta:

Nada.

Sí, ya. La respuesta es un poco decepcionante, pero es lo que hay. El que vaya buscando sexo en Saw VI lo tiene claro. No hay nada. Ni un amago. Os lo juro. ¿Y violencia? Bueno, reconozco que la primera secuencia es un poco chunga. Pero va muy en la línea de las otras cinco entregas anteriores que curiosamente no eran X. Os puedo comentar que no es ni de lejos la más chunga de la serie. Se han suavizado un poco. La tercera (con la operación a cráneo abierto de Jigsaw) sí que daba mucha más grima. Ésa es la que me pareció la más violenta de todas.

Hace poco estrenaron Antichrist, la última paranoia mental de Von Trier. Ésa era mucho más violenta, más desagradable e incluía sexo explícito. Me hubiera extrañado mucho menos que la hubieran puesto la calificación X.

Se dice que el motivo puede haber sido que el film haga apología de la violencia. Pues bueno. El malo es violento, pero de ahí a deducir que se haga apología de la violencia... Por esa regla de tres, cualquier otra peli con un pirado que mate gente, como Psicosis, también haría apología de la violencia y Solo en casa, con el niño Kevin poniéndose violento con los ladrones que invaden su casa. ¿Alguien se imagina que Solo en casa fuera Clasificada X?


¿Iran los friquis al cine porno a verla con gabardina y sombrero? ¿La pondrán en sesión doble con Jolín con el mayordomo, qué largo tiene el maromo, Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo o La casa de las bragas voladoras? Yo supongo que se llegara a un acuerdo en las próximas semanas y se estrenará. Pero de momento no se estrena este fin de semana. La han retrasado. No entiendo nada. Además, este gobierno ha resultado ser el más censor de toda la historia de la democracia. Primero el fiscal general del Estado secuestró El Jueves, luego nos retiran la imagen de las hijas góticas de Zapatero y ahora esto.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El retorno del friqui

Daniel Jones pasaba por ser el hombre más friqui del mundo. Pero no importa lo friqui que seas, siempre hay alguien más friqui que tú, por difícil que parezca.

Esta noticia no me la he inventado yo. Lo parece, pero ha salido en los medios, y algo habréis leído. El tal Daniel Jones es ni más ni menos que el creador de la religión Jedi. En su país, el Reino Unido, cuando hicieron el censo de 2001, se puso de moda entre los más cachondos mentales del país contestar a la casilla donde se les preguntaba qué religión tenían declarándose caballeros jedi. El resultado fue que lo pusieron 390.000 personas, el 0,7% de la población, lo que convierte a la confesión Jedi actualmente en la cuarta religión más extendida del país.

Pues bien, Jones –conocido entre los suyos como Morda Hehol– aprovechó el otro día el descanso de la hora de comer para entrar en Tesco, un supermercado, en busca de comida. Eso sí, el hombre iba ataviado con su capucha jedi, algo obligatorio en el rito que ha creado. "En casa o en el trabajo, la capucha es opcional, pero siempre hay que llevarla cubriéndose la cabeza cuando estás en un sitio público". Pero al personal del supermercado no le hizo gracia que entrara así, y le 'invitaron' a abandonar el local si no se quitaba la capucha.

Jones se defendió alegando que su religión le obligaba a llevar la capucha. E incluso enseñó un documento que acredita que es un caballero jedi. Pero no resultó demasiado convincente. Ahora se plantea denunciar al súper por 'discriminación religiosa'. "Había una mujer musulmana que llevaba velo y nadie le dijo nada. Se deberían aplicar las mismas reglas para todos", declara tan curioso personaje. El tipo está a punto de lanzar un llamamiento a los otros jedis para que dejen de comprar en esa cadena. "Nadie debería ser tratado así. Les dije a los trabajadores que boicotearía a la tienda. ¡Sentirán la fuerza!", ha dicho.

Pues bien, para mí lo mejor es que los responsables del supermercado son todavía más friquis que el tal Jones. Han lanzado un comunicado para defenderse que lo dice todo. "Si un jedi entra a nuestras tiendas con su capucha puesta, se perderá un montón de ofertas especiales", dice tan curioso documento. "No tienen prohibido el acceso. Los jedis son muy bienvenidos a comprar en nuestras tiendas aunque les pediremos que se quiten las capuchas. Obi-Wan Kenobi, Yoda y Luke Skywalker aparecían con la cabeza descubierta siempre que luchaban contra el lado oscuro. A nosotros nos preocupa el tema, porque el Emperador es el único que nunca se quita la capucha".

viernes, 11 de septiembre de 2009

Canciones tristes de mis mocedades

En mis mocedades triunfaba un grupo que se llamaba ídem, o sea Mocedades. Confieso que cuando aparecían en la tele, a mí me entraba muchísima pena, porque sus temas tenían unas letras terribles, trágicas y desgarradoras, vamos que ríete tú de una película codirigida por Isabel Coixet y Ken Loach. Y además, Amaya Uranga, la voluminosa cantante del grupo, ponía una cara tan triste cuando cantaba que hubiera deprimido al niño de los zapatos nuevos ése que se ponía como ejemplo de estar contento, como las castalueñas. ¡Si parecía una ovejita diabética a punto de ser descuartizada con una motosierra!

No sé si ella ponía esa cara tan triste aposta para impresionar más a la audiencia, o si es que era así, y los compositores de letras pensaban que por sus problemas de obesidad mórbida lo pasaba fatal con los hombres, y se enamoraba de tipos que salían huyendo.

Por ejemplo: Tómame o déjame. Jamás he escuchado una letra tan deprimente. Los que escribían las tragedias griegas eran unos aprendices al lado del que escribió esta letra.



"Cuando llegas tarde a casa, no tienes por qué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar", decía la letra. Cuando yo era pequeño, me preguntaba si es que el hombre había estado encendiéndole la chimenea a la otra: a la querida. Se ve que a pesar de mi ingenuidad infantil, no iba mal encaminado, porque seguro que la había estado encendiendo, aunque fuera de otra forma.

Estos chicos que tenían pinta de pertenecer a alguna organización ultracatólica eran tan moralistas que advertían sobre los riesgos de la avaricia en otra de sus lacrimógenas canciones, titulada Maitechu mía, en la que encima les acompañaba Plácido Domingo. Era la historia de un tipo que dejaba a la 'churri' esperando, muerta de pena, porque estaba más preocupado por ganar pasta que por estar con ella. Y no vuelve hasta que no tiene suficiente dinero, claro que por entonces resulta que ella, ¡ya se ha muerto!



Aún más oscura todavía era una canción que se titulaba Le llamaban loca. Iba sobre una mujer enamorada de otro cabronazo que también la había dejado tirada, pero ella seguía estando tan embelesada que se le iba la olla. ¡Y venían los loqueros para llevársela al manicomio! Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven...



Nunca supe si el compositor del tema, nada menos que el grandísimo José Luis Perales, se dio cuenta de que para los madrileños la canción tenía un significado muy distinto al que pretendía. ¡Los de la capital del reino somos todos laístas! No decimos de una mujer que "le llamaban loca", los castizos decimos que "la llamaban loca". Si "le llamaban loca" es que era un señor. Un señor un poco 'locaza', pero un hombre al fin y al cabo. Así fue como la canción se convirtió en un himno gay, que hablaba de la intolerancia hacia los homosexuales.

Y mi favorita era la desgarradora Secretaria. "La que escucha, escribe y calla". Es la historia de una sufrida secre, que ha dedicado su vida a trabajar como una esclava. El tipo se la quiere beneficiar: "Y al negarme a ser amable, me ignoraste y sólo fui tu secretaria". Pero ella, en lugar de denunciarle por acoso laboral, ni siquiera abandona el trabajo, y hasta le organiza las citas con las amantes. "Fui también la celestina de tus citas clandestinas...". Hasta elige las flores que supuestamente él les manda. Y encima después de todo eso, la mujer resulta que está "un poquito enamorada". Menuda historia. Y atención a los siniestros coros, y a la estética del grupo en este impagable vídeo.

lunes, 29 de junio de 2009

Disgustos de tres en tres

No ganamos estos días los treintañeros para disgustos. Decían en una olvidada película de Clint Eastwood –La lista negra–, que los famosos morían de tres en tres.  Siempre me quedé intrigado con esa teoría. Se supone que cuando muere una celebridad, en poco tiempo un par de ellos más siguen sus pasos en su periplo al Más Allá. Nunca creí que fuera demasiado creíble hasta ahora, pues se nos han ido tres grandes mitos de mi infancia, uno detrás de otro. Tienen en común que eran grandes iconos de la cultura popular y que han dado mucho juego en los medios de todo el mundo, que han elevado estos días el nivel de morbo de sus informaciones hasta la estratosfera.

El primer disgusto nos lo dio David Carradine, el mítico Kung Fu. El pequeño saltamontes ya no dará más saltos, pues apareció en un hotel de Bangkok muerto en extrañas circunstancias. En realidad no se sabe cómo murió ni se sabrá nunca, pero se especula con un accidente sexual y varias otras hipótesis. Algunas son tan estrambóticas que nos hacen pedir a los periodistas que tengan un mínimo de seriedad. Se ha llegado a escribir que –al parecer según la familia– un grupo organizado quería acabar con su vida porque el chino con menos pinta de chino de la historia de la televisión le robó el papel de Kwai Chang Kaine al mismísimo Bruce Lee, otro que dio pie en su momento a todo tipo de teorías de la conspiración. ¿Por qué le habrán matado ahora cuarenta años después de la serie? Sí que han sido lentos estos estrambóticos sicarios. El caso es que nuestra niñez no hubiera sido la misma sin los diálogos de Carradine con su sabio maestro. “Maestro, si hay dos caminos, uno a la derecha y otro a la izquierda, ¿cómo sabré yo cuál me llevará a mi destino”, decía el rapado actor. “No importa cual camino escojas, cualquiera te llevará a tu destino, Pequeño saltamontes”.

A la hora de dar patadas en la televisión setentera, a Carradine sólo le superaba la actriz Farrah Fawcett, que nos dejaba poco después. La Jill Munroe de la serie Los ángeles de Charlie marcó una época. Los niños nos pegábamos en los recreos por el cromo de una colección de la época en la que salían especialmente favorecidos sus gigantescos ojos, mientras que las niñas y las no tan niñas se pasaban horas con el secador y el cepillo intentando imitar su peinado ‘feathered hair’, que se hizo muy popular. Sus curvas nos hacían tan felices que muchos relacionamos con ella la expresión ‘irse de farra’, o sea irse de fiesta. Y todos nos aprendimos una larga parrafada: “Había una vez tres muchachitas que fueron a una academia de policía. Les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Yo me llamo Charlie”. Enseguida desapareció Farrah de los medios, porque dejó la serie que la catapultó a la fama para intentar triunfar en el cine, y no se comió una rosca. En sus últimos meses de vida salía mucho en los medios americanos, porque tenía un hijo en la cárcel, y estaba a punto de casarse con Ryan O’Neal, con quien llevaba 30 años manteniendo una Love Story.

Su muerte se vio no obstante eclipsada por la desaparición a las pocas de Michael Jackson. El rey del pop ha muerto, y desde luego ha causado una auténtica conmoción a sus incondicionales. Los nostálgicos siempre recordaremos aquella Nochevieja en que nos asustamos y bailamos con el videoclip ‘Thriller’, que cambió para siempre la historia de la música. Hace mucho ya de eso, tanto que por aquel entonces, Michael Jackson era negro. Fue un gran artista que quería no envejecer jamás, como Peter Pan, y por desgracia lo ha conseguido, pues ya nunca llegará a viejo.

He dejado de leer periódicos. Si estos días aparece la noticia de que han muerto en accidente de tráfico Epi y Blas, no podré soportarlo.

lunes, 15 de junio de 2009

El abogado del diablo

Este martes, 16 de junio, he organizado la entrega de la Medalla Homenaje del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) al cineasta José Luis Borau. Yo mismo me encargaré de conducir el acto, de presentar al propio Borau, y de hacer un pequeño comentario sobre su vida y su obra. Servirá para que me reconcilie un poco con el cine español, tras las injurias constantes que le dedico en este blog, casi siempre merecidas, aunque también es cierto que entre tanto Torrente y Fuga de cerebros (una peli para descerebrados), también existen realizadores interesantes de hoy (Fernando León de Aranoa) y de ayer (Juan Antonio Bardem o el propio Borau), que han hecho películas memorables.

El acto tendrá lugar a las 19.30 en la Filmoteca Española, cine Doré. Lógicamente estáis todos invitados, aunque temo que después del enorme esfuerzo que he hecho para organizar esto, me lo boicoteen. Se da la circunstancia de que Borau es actualmente el abogado del diablo, pues ha sido nombrado presidente de la SGAE. ¿Aparecerán en la Filmoteca centenares de internautas enfervorecidos que pretendan pegarme? ¿Me confundirán con Ramoncín?

Al terminar la entrega de la medalla se proyecta una de las películas del propio Borau, La Sabina, protagonizada por Ángela Molina. ¡Es sobre una dragona! Desde este humilde blog expreso mi agradecimiento a la Filmoteca Española y a la Fundación Borau, si los cuáles no habría sido posible llegar a buen puerto.

jueves, 28 de mayo de 2009

No saber perder

Devoro una novela agridulce de David Trueba titulada Saber perder, pero estos días me estoy dando cuenta de que ya nadie sabe perder. Cuando yo era pequeño, era ya un perdedor y tiraba de un manotazo todas las piezas del ajedrez porque me habían hecho jaque mate. Pero también me daba cuenta de la grandeza de aquellos que perdían noblemente, sonreían e incluso felicitaban al ganador. Intenté imitarles y disimular el enfado de perder, pero ahora resulta que aquello de que lo importante es participar, que decía el barón de Coubertain, está ya más pasado de moda que la Arielita, a juzgar por las reacciones airadas que han tenido últimamente varias personas a quienes no les ha sonreído la suerte.

Por ejemplo, a Cristiano Ronaldo no le hizo mucha gracia que su equipo, el Manchester, perdiera ante el Barça la final de la Copa de Europa. por eso le hizo una fea entrada a Puyol, jugador rival, que le valió la tarjeta amarilla. “El Barça no mereció ganar en semifinales ante el Chelsea”, declaró este ilustre representante de la deportividad, y los valores deportivos. Pero bueno, ¿no sería mejor que te preocuparas de por qué tú no mereciste ganar la final –eso sí que está claro– y por eso la perdiste?


¿Y qué decir de Susan Boyle? La desaliñada participante de Britain's Got Talent, el programa británico tipo Operación Triunfo, ha sido el fenómeno de la temporada, ha salido en la prensa de todas partes, y ha pasado de ama de casa a celebridad. Pero no supo encajar quedar segunda en su programa, y estalló. Tras ponerse a gritar detrás del escenario que odiaba el programa, y tirarle agua a un colaborador, tuvo que ser ingresada en una clínica psiquiátrica.

Más delito tiene nuestra afamada representante en el festival de Eurovisión. Porque vamos a ver, si no sabes perder, ¿por qué te presentas a Eurovisión? Pero si no ganamos nunca desde los tiempos de Salomé (1969) y Massiel (1968) de quien se dice últimamente que TVE compró los votos para que triunfara. Si fuera por mí, ni nos presentaríamos ni nada, no merece la pena el esfuerzo. Nos habríamos ahorrado 20.000 euros que fue lo que costó mandar a Soraya a Eurovisión, según ha declarado en el congreso Luis Fernández, presidente de la corporación RTVE. Seamos serios. Ni el mayor optimista del mundo se creería que España puede ser favorita en Eurovisión, aunque mandáramos a un coro celestial. Este año en concreto había que estar loco para apostar por Soraya, que no canta mal, pero que interpretaba una canción más hortera que un cerdito con un lazo rosa y una muela de oro. Pero si quedamos demasiado bien. ¡Penúltimos! Creo que las votaciones fueron un poco injustas con los que quedaron después de nosotros. Nos fue incluso peor que con la bufonada de Chikilicuatre. Pues a Soraya ser penúltima no le ha sentado bien, así que le echa la culpa a TVE. “Es un castigo de Europa a TVE, porque no retransmitió la segunda semifinal”, ha explicado. “Europa se enfadó y empezaron con represalias” ha dicho la artista, y posiblemente se creerá que tiene razón, aunque por lo que tengo entendido la mitad de los votos los hacen por teléfono los fontaneros, oficinistas y ciudadanos de países como Lituania, que posiblemente no sepan si la semifinal de marras se ha emitido en España.

Por su parte Uribarri, el hombre que retransmitía Eurovisión desde que yo era pequeño –hace tantísimo tiempo que la televisión era en blanco y negro y no existían los móviles–, tampoco se ha tomado con humor que le hayan jubilado por fin. Uribarri acusa a su sustituto, José Luis Guzmán, de haberle menospreciado, y de hacer predicciones “con errores garrafales”. ¿Pero es que este hombre quería morirse retransmitiendo Eurovisión? Uribarri, deja paso a las nuevas generaciones, que yo cuando me jubilé me haré viajes del inserso, no pienso ni leer al que me sustituya en la blogosfera escribiendo artículos sobre la actualidad que nos depare el futuro.

Pero el que se lleva la palma (o mejor dicho no se la lleva) es nuestro Pedro. Al manchego más universal después del Quijote no le ha debido sentar demasiado bien no llevarse la Palma de Oro en Cannes, pues a continuación se enrabietó y lanzó una diatriba contra el corrosivo Carlos Boyero. Sí que es verdad que este crítico de El País no se distingue especialmente por su elegancia, pues sus comentarios eran bastante hirientes. Cuando se proyectó en la sección oficial la película del realizador, escribió en su periódico que no iba a volver a verla: "No soy masoquista, no voy a ver otra vez Los abrazos rotos". En su blog, Almodóvar puso a caldo al cronista: "Boyero no escribió una crítica de Los abrazos rotos. Al texto que esbozó en su periódico se le puede calificar de cualquier cosa excepto de crítica cinematográfica. (...) emplea el 75 por ciento del espacio para despotricar sobre mi persona (lo que ni siquiera es una novedad, porque lleva casi treinta años haciéndolo.

Pues bien, como crítico de cine entiendo que Boyero hace muy bien en decir lo que piensa. Lo que no comparto es su lenguaje brutal y descarnado que efectivamente le ha convertido en el crítico más popular (como a Losantos en el comentarista radiofónico más popular). Pero aunque defiendo a capa y espada la libertad de expresión, a mí no me parece que ofender e insultar sea demasiado ético. Lo que no acabo de comprender es por qué alguien de la talla de Pedro Almodóvar se rebaja a entrar al trapo en este asunto. ¡Pero si ha sido oscarizado y los americanos le tienen como el nuevo Fellini! Debería darle igual esta 'pecata minuta'. Pero en fin, ya sabemos que Almodóvar se fue de la Academia de Cine española después de que no se le premiase en una edición de los Goya, porque según dijo, no estaba de acuerdo con el sistema de votación. Almodóvar es otro ejemplo de mal perdedor.