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viernes, 25 de noviembre de 2011

Donde dije Viggo (Mortensen) digo Diego (Alatriste)

Hace un par de semanas tuve la suerte de poder ir a verle en el teatro, en El Matadero, en Madrid, donde lleva a cabo un mano a mano con Carmen Elías. Presagiaba que Mortensen lo tenía difícil, porque había visto sobre las tablas varias veces a la Elías y es una bestia parda. ¡Pensaba que se lo iba a comer con patatas! Y es que Mortensen en el cine está muy bien, es lo suyo, pero no nos engañemos... el teatro es otro mundo, es muy difícil. Creo que fui porque ya me había visto casi toda la cartelera. Pues resulta que el hombre aguanta el tipo bastante bien. Me pone un poco nervioso su propensión a elevar la mano como si le fuera a asestar un espadazo a alguien, en plan Aragorn, pero por lo demás, realiza un trabajo excelente.

Protagonizan estos dos monstruos "Purgatorio", terrorífica obra de Ariel Dorfman, el de la no menos inquietante La muerte y la doncella, y que va sobre el mismo tema, la dificultad de perdonar al agresor. Se ve que Mortensen le ha cogido el gustillo al psicoanálisis, pues ha interpretado a Sigmund Freud en Un método peligroso, que se estrena hoy, y en este 'freudiano' montaje encarna (al menos aparentemente, en un primer momento) a un doctor que trata a una mujer, ingresada en lo que parece un sanatorio mental, después de haber cometido un acto atroz. Hasta el 18 de diciembre...

Pero lo que realmente me interesa es la dimensión humana de Mortensen. ¡Qué gran tipo! Puedo contar más de una anécdota genial, pero me conformo con recordar lo que me han contado hace poco. Una simpatiquísima taquillera (no cito nombres) de una céntrica sala madrileña descubre que ha ido a comprar una entrada Viggo Mortensen, cuya novia, famosa en el cine español, actuaba precisamente allí, en una versión (muy flojita, ciertamente) de una célebre obra. 

Posiblemente, Mortensen podría haberle pedido una invitación a su pareja y punto pelota. Sin embargo, insistía en pagar, como todo hijo de vecino. La taquillera le reconoció, y sonriente, le entregó una invitación gratuita. "¿Cuánto le debo?", dijo Mortensen con su alegre acento argentino. "No, no, nada, está usted invitado", le respondió la taquillera. La estrella de Hollywood le da las gracias cordialmente, se va, ¡y a los diez minutos regresa con un helado para la taquillera! Insistió en que se lo cogiera, pese a que ella le dijo que estaba de régimen, así que le endulzó la tarde. En fin, yo de mayor quiero ser Viggo Mortensen.

Siento haber divulgado esto públicamente. Pero la culpa es de la que me lo ha contado. ¡Tened cuidado con lo que le decís a uno que publica un blog!

martes, 19 de abril de 2011

Viajar en metro: La gran aventura

El metro de Londres ha puesto en marcha un interesante experimento llamado Chronaroma, que pretende convertir en un juego los viajes cotidianos de los usuarios, para hacerlos más amenos. Al parecer, un sistema informático registra los datos de los movimientos del usuario, detectando la posición de su tarjeta de viajero. Cada jugador tendrá que acometer retos, como explorar remotas estaciones y resolver pistas, para ir obteniendo puntos y convertirse en el ganador.

En el metro de Madrid (uno de los mejores del mundo) también nos enfrentamos a diversos retos que nos amenizan el viaje, y no necesitamos puntos ni galardones como incentivo: nuestro único premio es sobrevivir.

1. Resistencia al aplastamiento. El desafío consiste en ir encajado en plena hora punta, totalmente aplastado entre varios pasajeros, mientras un tipo usa tu cabeza para apoyar el libro que se está leyendo, sin perder la sonrisa y sin morir en el intento.

2. Descenso a la línea 6. No se sabe por qué esta línea está muy bajo tierra, de forma que llegar hasta ella en algunas estaciones, como Cuatro caminos, es una aventura que rememora el clásico "Viaje al centro de la Tierra", de Jules Verne.

3. Aguantar a los descerebrados que ponen su música a todo trapo en el móvil. Nunca entenderé por qué pasa eso y nadie protesta. Si se te sienta a un lado un heavy (que pone alaridos satánicos) y al otro uno que pone música latina (ritmos de salsa: "¡mueve la colita, mamita!"), la mezcla ensordecedora te deja con dolor de cabeza para toda la semana.

4. Mantener el equilibrio y la paz interior. Y no convertirte en un energúmeno violento cuando un tipo te empuja brutalmente aposta y cuando te quejas te dice que "ah, haber cogido el coche". Bueno, yo entiendo que si no te queda más remedio que coger el metro debes hacer concesiones, aceptar que sufrirás empujones involuntarios y algún pisotón, etc. Pero eso no significa que tengas que dejar que te hagan de todo, y aguantar a maleducados que te masacran estando todo el vagón vacío.

5. Descifre usted el estrambótico plano. Sí, ese que implantaron hace unos años, ilegible, con ángulos rectos y que no respeta la escala, por lo que es imposible saber cuál es el camino más corto.

6. Conserve usted su cartera. Si tiene usted que pasar por el andén de la línea 10 de Nuevos Ministerios, donde pasan los turistas que vienen del aeropuerto, es muy difícil no ser robado. Al parecer, todo el mundo sabe que ese lugar es un nido de carteristas, menos la policía.

7. Consiga salir del metro. Salga a pesar de los tipos que se empeñan -no se sabe muy bien por qué- en ponerse en medio de la puerta y luchan por mantener su posición. Si se intenta comentarles educadamente que tienen todo el espacio del mundo detrás, o en cualquier sitio que no sea justamente la puerta, sufren un ataque de cólera. Así que yo personalmente ya he desistido, y en lugar de decir nada, intento pasar de lado si dejan algo de sitio, por entre sus piernas, como sea... ¡El reto es llegar al andén antes de que la puerta se cierre!

lunes, 7 de marzo de 2011

Terror y risas con Nacho Vigalondo en la muestra de cine friqui

Buen ambiente en la octava edición de la Muestra SyFy de cine fantástico de Madrid. Centenares de friquis tomaron -bueno, en fin, tomamos- el céntrico cine Palafox durante todo el fin de semana, para disfrutar de variopintas muestras de cine fantástico. Este año ha primado sobre todo el terror.

Hubo cintas flojitas, como Giallo, de Dario Argento, con Adrien Brody demostrando nuevamente que sí, que en El pianista hizo un papelón, pero que si no tiene a Polanski detrás es un actor llamativamente malo. Tuvimos risas con Tucker & Dale Vs. Evil, en la que por una vez los paletos del pueblo perdido son los buenos y los universitarios de excursión de fin de semana los realmente peligrosos. En El último exorcismo, un embaucador que practica exorcismos de pega, topa con una chica poseída de verdad. El plato fuerte eran las películas coreanas, I Saw the Devil, sobre un asesino en serie, y Thirst, de Park Chan-wook, que sin ser ni de lejos de lo mejor de este potente realizador, responsable de Oldboy, sí que tiene momentos gloriosos.

Como se puede ver en la foto de mi amiguete Álvaro, hay quien lleva a sus bebés para inculcarles desde pequeñitos el amor por el cine más freak.

Sin duda, lo más divertido de toda la muestra fue la sesión de "Trash entre amigos" del sábado noche. Nacho Vigalondo -que se tomaba muy a broma su defenestración tras la desafortunada broma antisemita de su cuenta en twitter- comentó en voz alta con su cuadrilla durante la proyección una película indescriptible, Dinocroc vs. Supergator, de dinosaurio contra cocodrilo gigante, con momentos surrealistas, chicas que aprovechaban cualquier excusa para quedarse en bikini y diálogos grandilocuentes. 

¿De dónde la habrían sacado? Como si la cuento no os la creeréis, he decidido poner el tráiler. Atención a la curiosísima banda sonora infernal que no se parece a nada que haya escuchado anteriormente. En suma, "Trash entre amigos" es como cuando te reúnes con cuatro amigos 'zumbaos' para ver una peli malísima con unas cervezas y hacéis comentarios jocosos, pero en un cine enorme con cientos de personas.


domingo, 4 de julio de 2010

"El arte de la comedia": buen teatro en verano en Madrid

Para huir del fútbol adormecedor al que he cogido mucha manía desde que sirve de pantalla para reformas laborales y subidas de IVA, decidí ir al teatro, que normalmente me produce el efecto contrario, me despierta y me hace pensar. Y di en el clavo, acabé viendo una obra que tira con bala contra la clase política.

No es habitual que haya buen teatro en verano en la capital del reino. Se ha acabado ya la temporada, y también el Festival de Otoño, que este año se ha celebrado en primavera, como el Rock in Rio, que no es en Rio -a ver si celebran en Madrid un año de éstos el festival de Cannes-. Pero este año, queda alguna cosilla -el "Sé infiel y no mires con quién" es hilarante, rápido y divertido-. En el Teatro Español han tenido el gran acierto de rescatar "El arte de la comedia", un montaje que colgaba el cartel de 'No hay localidades' en el Teatro de la Abadía.

Es curioso, porque recuerdo que cuando yo iba más al teatro, en los 90, había dos grandes extremos en Madrid. En el Teatro Español, controlado por el Ayuntamiento, Juan Carlos Naya, el peor actor del mundo, destrozaba clásicos, con montajes de cartón piedra al más puro estilo de los años 60. Me pasé años y años sin visitar esa sala. Muy lejos de allí, en Moncloa, José Luis Gómez hacía los mejores montajes de Madrid, como El señor puntilla y su criado Matti, de Bertold Bretch, que nunca olvidaré, con Pedro Casablanc.

Ahora, se han hermanado ambos teatros, cuando ha pasado de La Abadía al Teatro Español este montaje, "El arte de la comedia", con el citado Casablanc también de protagonista, y escrita por Eduardo De Filippo, actor y autor teatral, que escribió Filumena Marturano, la obra en la que se basó Matrimonio a la italiana, que también tenía muy mal café, con Sophia Loren, y Marcello Mastroianni.

"El arte de la comedia" es un ejercicio de metateatro, que reflexiona sobre la utilidad de los montajes escénicos, y en el que el autor tira a dar incluso hacia sí mismo. El reparto realiza un trabajo de altura, sobre todo Casablanc, aunque a los secundarios se les aplaudía con pasión en el mutis, cuando salían del escenario. Y al final el público se puso en pie, y eso que el recinto estaba a media entrada, pues sólo estábamos unos pocos locos que huíamos del balompié.

Me encantó el cura que interpreta Joaquín Hinojosa, que comprende a aquellos de sus feligreses que se quieren divorciar (la obra está escrita en pleno debate pro ley del divorcio en Italia):

"Los casados se sienten cada vez más como si estuvieran encadenados. Y yo cada vez que tengo que casar a alguien, me siento como si fuera un cerrajero", explica el personaje de Hinojosa.

La obra estará todo julio en Madrid.

lunes, 19 de abril de 2010

Los lagartos de "V" Invaden Madrid

España está cada vez más de moda. Estos días, las series de género fantástico de mayor éxito en Estados Unidos recalan en el país de la Piel de Toro.

Hace unas semanas, Perdidos nos sorprendía con un flashback que ocurría en Tenerife. Un subtítulo avisaba de que la acción se trasladaba a "Canary Island". Pero los creadores de la serie no deben conocer mucho las Islas Afortunadas, pues los habitantes del lugar hablaban con un acento Latinoamericano bastante curioso, y vivían en unos caserones de estilo colonial que recuerdan a las de las películas mexicanas de Luis Buñuel. Tras ver el capítulo, el alcalde de Tenerife se ha apresurado a enviar una invitación formal a los productores del exitoso folletín, para que recorran la isla en "la guagua", por si aparece otra vez, a ver si ahora la retratan de forma más realista.

"Sólo puedo decir que uno no se puede equivocar poniendo un personaje español en cualquier serie. ¡Que viva España!", declaró Nestor Carbonell,  que interpreta a Richard Alpert, personaje que se supone que es tinerfeño, y que vive una hora antes, por eso no envejece. En internet, un grupo de forofos le atribuye a Richard la invención del mojo picón, la famosa salsa canaria. "En cuanto acabe el rodaje, iré a Canarias a probar el mojo picón que yo mismo inventé", ha dicho el actor.

En V (2009), los extraterrestres han llegado a la Tierra, y han enviado una gigantesca nave nodriza a cada una de las ciudades más importantes del mundo. Una de ellas está instalada en Madrid, en la mismísima Puerta del Sol, encima del cartel de tío Pepe. En una pantalla gigante, Anna, líder de los lagartos, envía un mensaje dirigido a la "gente de la gran ciudad de Madrid", en español y todo para que se la pueda entender. ¿Visitará la nave el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, para exigirles que paguen el impuesto de basuras?