jueves, 10 de junio de 2010

La señora que me grita a diario


Cuando vengo a trabajar todas las tardes, topo con un señora octogenaria, aparentemente apacible, sentada en un banco, que al verme se levanta y me grita “¡Mariconazo!” ante el asombro de los viandantes.

A mí me da igual que la gente hable de mis preferencias sexuales, curiosamente resulta que no soy gay (aunque ligo mucho con tíos durante las fiestas de Chueca). Pero claro, a saber lo que piensa la gente que he hecho para que esta señora grite esas cosas. Como un día pase con algún jefazo, va a alucinar.

Supongo que la señora me vio en la manifestación gay del otro día. ¿Qué hacía yo en una manifestación gay aparte de parecer el más gay de todos? Pues me comunicaron por Facebook que el colectivo gay Arcopoli convocaba una manifestación en la sede de intereconomía, junto a la imagen del Papa Juan Pablo II erigida por el jefazo del grupo, Julio Ariza, para protestar contra “la campaña sistemática de falta de respeto a la que el colectivo de lesbianas, gays, personas bisexuales y trans nos hemos visto sometidos par parte de este canal de televisión”, según fuentes del colectivo.

¿Por qué iba yo a la manifestación? ¿Porque soy muy solidario? Ojalá –está muy bien ser solidario–, pero la cruda realidad es que protesto por razones egoístas. Como algunos sabréis, los de Intereconomía me despidieron cuando yo colaboraba en Época, junto a Eduardo Torres-Dulce.

Bueno, no me despidieron. Me dijeron que podía seguir publicando críticas de cine siempre y cuando estuviera dispuesto a hacerlo gratis, y claro les dije que sí, que estaba deseando escribir cosas gratis para Julio Ariza.

Y seguí escribiendo en La gaceta de los Negocios durante diez años, hasta que el verano pasado, ¡fue absorbido por Intereconomía! También es mala suerte. En esta ocasión ni me despidieron, pues todavía estoy esperando que me llamen para comunicarme que no necesitan mis servicios. Simplemente, me dejaron de publicar y de pagar y ya está.

Llegué enseguida a la concentración, pues Intereconomía está muy cerca de Estrenos, cruzando la Castellana, y me encuentro con una contra-manifestación de mis viejos amiguetes de Hazteoir.org, unos que nos montaron una vez un pollo a los de Estrenos (pero esa es otra historia). A instancias de Hazteoir.org, un montón de gente se congregaba en el mismo lugar para reventar el acto de forma “muy democrática”.

Los convocados por Hateoircantandoelcaraalsol.org insultaban a grito pelado y lanzaban consignas como “los homosexuales son enfermos”, mientras los otros acabaron entonando el “a quien le importa lo que yo haga”. Yo discutía con un policía al que trataba de hacerle comprender que la concentración ultraderechista era totalmente ilegal, pues no tenían permiso. No se lo habrían dado para armar jaleo en el mismo lugar donde se había permitido una concentración opuesta. El deber del agente habría sido disolverles. Fue una misión imposible tratar de explicárselo, pues el policía no quería entender, aunque tengo que decir en su favor que evitaron una pelea a gran escala. Algo es algo.

Al menos ligué, pero con chicos. Luego con las chicas no me como ni una rosca.

Según un programa de Intereconomía, los homosexuales son enfermos (este vídeo no puede ir en serio):



El mítico vídeo en el que Intereconomía explica científicamente por qué los preservativos no son eficaces en África:



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