martes, 29 de diciembre de 2009

Los zombies llegan a España

Los muertos vivientes están de moda. La carne putrefacta ha invadido las librerías, las tiendas de comics y los cines, y los apasionados del subgénero se multiplican como zombies.

Cuatro ha emitido recientemente la extraordinaria serie Dead Set, en la que los concursantes de Gran Hermano se dan cuenta de que no les reponen la comida, y ni se imaginan que el exterior de la casa ha sido tomado por los zombies. Zombieland se exhibe en los cines, y las librerías están tomadas por títulos como "Zombi. Guía de supervivencia" y "Orgullo y prejuicio y zombies". Y además, los devotos de los comics no se pierden las nuevas entregas de "Muertos vivientes", de Robert Kirman.

Hasta ahora, lo bueno de este género es que se podía pasar miedo sin preocuparse demasiado, porque las historias solían transcurrir en lugares lejanos. Pero de un tiempo a esta parte, han empezado a aparecer incursiones en el género en España, por lo que ya uno no se puede sentir seguro ni en el país del jamón serrano y la tortilla de patata.

La editorial Dolmen ha editado la novela "Zoombi", de Alberto Bermúdez Ortiz, entretenida y llena de humor, sobre todo humor negro. Por si alguien tiene alguna duda acerca del libro, el subtítulo es bastante claro: "El apocalipsis zombi con denominación de origen".

La cosa tiene su "aquel", porque la historia está relatada como si fuera un informe, realizado por un estrambótico personaje que pretende advertir a la humanidad de lo que ha ocurrido, para que todo el mundo esté preparado. El protagonista es lo mejor del relato, una especie de "friqui", hipocondríaco y pedante, tan egocéntrico que piensa que es el elegido para poner fin a la plaga de zombies, e insiste en que le llamen Capitán Kirk, como el protagonista de Star Trek.

Por otro lado, el Terrat también ha imaginado cómo será el Apocalipsis de los muertos vivientes en España en Zombis, su nueva serie. Perdón por las palabras malsonantes del vídeo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Desvelamos el final de "Perdidos"

Feliz día de los inocentes. No, no sabemos cuál será el final de Perdidos –era una pequeña inocentada– y estamos impacientes, como la práctica totalidad de los adictos catódicos. Ya queda menos para el 6 de febrero, cuando se estrena la sexta y última temporada de la serie.

Damon Lindelof y J.J. Abrams aseguran a los cuatro vientos que lo tienen todo atado y bien atado. "Desde el primer momento sabemos cómo va a acabar la serie", me ha contado a mí personalmente el bueno de Abrams en una entrevista.

Sin embargo, creo firmemente después de ver las últimas temporadas que Perdidos es una gran inocentada. El final será algo parecido a esto.

Jack: Por fin hemos encontrado el cajón donde la iniciativa Dharma guardó el informe que aclara con pelos y señales qué es la isla, y explica todo lo que pasa en ella.
Kate: Yo tengo que confesar que no soy Kate. Kate murió. Soy una mujer que no conocéis que se llama Raquel. Pero bueno, es igual, quería decirte que yo tengo la llave del cajón. Rápido, abramos que estoy impaciente.

Kate se acerca a la llave, la introduce en la cerradura, y la gira. El cajón se abre, dentro hay un documento...

Jack: Vamos a ver qué es lo que pone...

Rótulo de la serie con las letras del título "Perdidos". Fin de la serie.

Y ya. Lindelof, Carlton Cuse y Abrams huirán con destino incierto para gastarse toda la fortuna que han ganado gracias a la serie, a costa de que hemos estado seis años enganchados a la televisión.

Ya veréis. Vaticino que va a dar que hablar el final de Perdidos. De momento, ellos insisten en que el final es muy coherente. Y han pedido que emitan en Estados Unidos un vídeo promocional hecho en España que asegura que no tenemos nada que temer respecto a la conclusión de la serie. Muestra a los personajes como piezas de ajedrez que se mueven estratégicamente para concluir en algo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Feliz Navidad, señor Monstruo

Seguro que muchos habéis pensado que desde este blog no os íbamos a desear "feliz Navidad". Ciertamente, no me pega mucho, para qué vamos a fingir.

Yo personalmente debo huir de los Reyes Magos. Como siempre he sido malo, me suelen traer carbón, pero como están hartos de que siga siendo reincidente, han decidido pasar a la acción directa, y arrearme un par de guantazos, a ver si así aprendo la lección. Entiendo que lo hacen con buenas intenciones, pero yo voy a esconderme bien para que no me pillen.

En cualquier caso, estabais equivocados. He decidido dedicar esta entrada a felicitaros, y expresaros mis más sinceros deseos de paz y alegría. Y es que hasta los tipejos como yo, y los freaks, monstruos y criaturas de la noche tienen su corazoncito. Y sino, recordad este genial anuncio televisivo argentino que muchos conoceréis. El momento mítico es la aparición de Sadako, que sale del televisor.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Alien está de luto

Alien, el octavo pasajero está de luto, y posiblemente derrame en estos momentos una lagrimilla. Ha muerto uno de los grandes, Dan O'Bannon, el guionista que escribió con Ronald Shusett la clásica cinta de Ridley Scott. Es un día triste para todos los aficionados al terror y la ciencia ficción.

De pequeñito, O'Bannon descubrió los famosos comics EC, "Tales from the Crypt" y demás, y supo lo que quería hacer en la vida: aterrorizar a los demás.

O'Bannon era toda una leyenda para quienes hayan visto Muertos y enterrados, una película de miedo que curiosamente daba miedo de verdad, ¡cómo debe ser! Sus títulos son bastante conocidos por cualquiera que vibre con el cine fantástico: Heavy Metal, Desafío total o Asesinos cibernéticos. Escribió dos cintas de Tobe Hooper, Fuerza vital e Invasores de Marte. Además de que fue uno de los técnicos que revolucionaron el mundo de los efectos especiales con La guerra de las galaxias, dirigió dos películas, la paródica El regreso de los muertos vivientes y la poco conocida The Resurrected, una adaptación de la novela corta de H.P. Lovecraft "El caso de Charles Dexter Ward".

Para recordar a un grande entre los grandes, os propongo recordar un fragmento de la mítica Dark Star. Supuso el debut de O'Bannon como guionista, y además interpreta a uno de los personajes y creó los efectos especiales. O'Bannon acababa de estudiar cine en la USC (Universidad del Sur de California) donde se hizo muy amiguete de un "compi" de clase, un tal John Carpenter. Ambos hicieron juntos esta película, que fue dirigida por Carpenter.

Como recordaréis, en la nave "Dark Star" hay una bomba inteligente que ha tomado la decisión de explotar. Para intentar evitarlo, uno de los miembros de la tripulación intenta convencer a la bomba de que no lo haga con argumentaciones filosóficas. Pero la bomba tiene mucha personalidad y no será fácil de convencer.

Descanse en paz Dan O'Bannon, miles de friquis del mundo lloraremos su muerte.

jueves, 17 de diciembre de 2009

"Avatar": Bailando con los Pitufos

Nada más lejos de mi intención que meterme con James Cameron, uno de los cineastas que mejor me lo han hecho pasar en el cine con películas como Terminator y Aliens: El regreso. Aunque se ha hecho de rogar la friolera de doce años, ya está aquí su último trabajo, Avatar, que va a arrasar. La gente saldrá boquiabierta del cine, y él se merece tanto éxito porque se ha arriesgado muchísimo. Se ha gastado más de 500 millones de dólares y si le hubiera salido mal, su carrera habría finalizado para siempre. Ya no le habrían contratado ni para dirigir episodios de Sin tetas no hay paraíso.

Pero aparte de que las imágenes de Avatar sean impresionantes y todo el mundo salga "alucinado" del cine, lo cierto es que contados, algunos guiones del autor del libreto de Rambo no son precisamente la bomba. Y sino, recordad una película que hizo sobre no sé qué barco que se hundía. Que sí, que las imágenes eran vistosas y tal, pero su guión era una de las historias de amor más tópicas y moñas jamás contadas en el celuloide.

Contada, Avatar se queda en Bailando con lobos en el espacio. O sea que se podría haber titulado "Bailando con extraterrestres". Los radicales y cáusticos autores de South Park le sacaron mucho juego a Cameron cuando se han 'choteado' de la película. Y han sido muy rápidos.

Resulta que uno de los personajes de South Park, el inefable Cartman, había pasado una temporada viviendo con los Pitufos. Eso le dio una idea para hacer una película. Pero cuando ponen Avatar en South Park y va a verla, descubre que Cameron le ha robado la idea. Su reacción es bastante expresiva, en fin, perdonad por las palabras malsonantes del vídeo:

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Normas para sobrevivir a las plagas de zombies

El cine es sobre todo entretenimiento, no nos llamemos a engaño. Pero tienen más valor las películas que no sólo cumplen la función de divertir al espectador, sino que además resultan ilustrativas, y divulgan conocimientos de importancia. En este sentido Bienvenidos a Zombieland es una película utilísima.

La gente ya se está volviendo un poco zombie, pues sino no se explica el éxito de programas televisivos como "Sálvame". Así que cualquier día de estos, los espectadores de la telebasura salen a la calle a intentar comerse cerebros, ya que los descerebrados suelen ser un poco envidiosos. ¿Y qué hacer cuando uno está rodeado de zombies con aviesas intenciones? Pues bien, las personas que hayan sido lo suficientemente previsoras como para ver Bienvenidos a Zombieland, sabrán perfectamente lo que hacer.

Total, que voy a iniciar una campaña para que sea un film de visión obligada en las escuelas.

Por si alguien no se ha enterado, Bienvenidos a Zombieland es la brillante ópera prima de un tal Ruben Fleischer. Se acerca el final de un año, 2009, que ha sido estupendo para los apasionados del fantástico. Se han estrenado grandes cintas del género. Quizás haga mi propia lista en este blog, pero varios films de 2009 permanecerán en el recuerdo de los incondicionales: Déjame entrar, Avatar, Arrástrame al infierno y éste que nos ocupa.

Woody Harrelson realiza su mejor interpretacíon desde que salía en Cheers. Su personaje es un macarra obsesionado por liquidar zombies y encontrar twinkies.

Especialmente gloriosa es la aparición de uno de mis ídolos, un grandioso personaje que responder a las siglas B.M. (y no es Bob Marley). He "flipado". Es uno de los momentos más surrealistas que recuerdo haber visto.

Os aconsejo claramente seguir una de las reglas de la película, la #32. Disfruta de los pequeños detalles. Se refiere a disfrutar de los buenos momentos, como el que pasaréis los apasionados del cine fantástico y el terror con esta brillante cinta.






lunes, 14 de diciembre de 2009

Don Quijote y vampiros

Raúl Núñez Rolo, del blog Rolandia, me propone un curioso reto. Ha inventado una historia, relacionada con mi última entrada, y yo debo escribirla a mi manera. Además, es que ha hecho la portada con uno de sus dibujos y me encanta. Espero estar a la altura.


En un lugar de Extremadura, de cuyo nombre nunca me acuerdo -me da a mí que va a ser Badajoz, pero a saber- no hace mucho tiempo -en realidad, no hace nada- que vivía un profesor de instituto, que una vez fue a las carreras de galgos.

El profesor, que se llamaba Don Juan Alonso Quijano, se propuso leerse todas las novelas y relatos góticos jamás escritos. Los acumuló en su casa, y no paró hasta que los devoró por completo. Luego escribió mails a sus amigos para preguntarles si le faltaba alguno, por si acaso, y los que le propusieron también se los leyó.

He aquí que de tanto leer acabó creyéndose que era un personaje de novela gótica, y de repente un día descubrió que los alumnos de su clase venían vestidos con camisetas y jerseys rojos. Estaba seguro que pasaba algo raro, porque no tenía lógica que la juventud no llevara esas camisas de colores que tanto le gustaban, que solían venderse en la tienda de sus padres.

Cuando investigó un poco, se dio cuenta de que los chicos estaban un poco alterados, pues llevaban carpetas, camisetas y politonos de una dañina película sueca de vampiros que se llamaba Déjame entrar. Con su fiel escudero, Alejandro Panza, se metió en un avión con rumbo a Suecia, bien aprovisionado de crucifijos y estacas.

-Nåväl, denna främling som såg ut som att han talar spanska högt säker på att jag vill be om en autograf. Hur tung är, om filmen släpptes för länge sedan. Hur kan de inte har sett ännu!-decía la niña, antes de darse cuenta que los dos tipejos que habían irrumpido en el set de rodaje de su nueva película llevaban un saco para meterla dentro.

-Bastards. Är trött på att trakassera svenska kvinnor turister som åker till stranden och nu kommer in i vårt land att kidnappa flickor. Kommer reda på. Från och med nu Ikea möbler kommer att vara svårare att montera -comentaba un miembro del equipo que intentó impedir el rapto, pero no podía acercarse a Don Juan Alonso, porque éste esgrimía una vieja lanza.

Dos horas más tarde, el dúo estaba satisfecho. Ya tenían en sus manos las fotografías de la niña protagonista de Déjame entrar vestida con una de las camisas de Juan Alonso. Una vez que distribuyeran las imágenes en la red, esas bizarras prendas se pondrían de moda y todos los adolescentes se pondrían una.

Mientras, la niña atada en el baño esperaba que llegaran las doce de la noche. Sólo el director de la película conocía su secreto: que a partir de esa hora se parecía mucho más al personaje que interpretaba en la película, llena de elementos que parecían sacados de su propia vida.

This is THE END.

Nota 1. Cualquier parecido entre el protagonista de este relato y un amiguete nuestro, el profesor de instituto Juan Alonso Naharro, es mera coincidencia fortuita.
Nota 2. ¿Cómo es que no vais a clases de sueco? ¿No os da vergüenza? Bueno, en el siglo XXI eso no tiene tanta importancia. Existen buenos traductores online de sueco a español.
Nota 3. Jaime Fernández nos comenta la existencia de la impagable novela "La casa de Bernarda Alba zombi".

viernes, 11 de diciembre de 2009

Zombies, Jane Austen y Natalie Portman

El pasado Halloween pasé por la sección de libros de una gran superficie madrileña. Me encontré con un grupo de siniestros zombies que repartían publicidad –se ve que con la crisis ni los muertos vivientes llegan a fin de mes–. Promocionaban el libro más bizarro del que he tenido conocimiento en los últimos meses, "Orgullo y prejuicio y zombies", de Seth Grahame-Smith y Jane Austen.

Sí, efectivamente, es la Jane Austen de siempre y esto es una reescritura de su famosa novela. 

La verdad es que en cuanto leí la solapa supe que me iba a gustar. Las hermanas Bennet acuden a los bailes de alta sociedad, y su madre intenta buscarles un marido rico. Al mismo tiempo, en el apacible pueblo de Meryton los muertos empiezan a resucitar reconvertidos en zombies sedientos de carne humana. "La intrépida heroína Elizabeth Bennett tendrá que acabar con la amenaza y, al mismo tiempo, evitar que la llegada del altivo y arrogante señor Darcy la distraiga de su empeño".

Sin duda, la mezcla de desengaños amorosos y sangre tiene su gracia. De hecho la promoción no deja lugar a dudas: "Transforma una obra maestra de la literatura mundial en algo que realmente deseamos leer".

Ahora Variety anuncia que Natalie Portman protagonizará y producirá la versión cinematográfica. También anda metido en tareas de producción Richard Kelly, el responsable del film de culto Donnie Darko. Ojalá la dirigiese.

En Estados Unidos el libro ha sido un gran éxito. Pero también ha generado cierta polémica el hecho de que se desvirtúe así una obra de la escritora más apreciada por los profesores de instituto del mundo anglosajón. Son incapaces de ver el lado positivo: ahora conocen a la incombustible 'Lizzy' Benneth todos esos friquis que jamás pasarían de la página uno de cualquier libro de Austen.

Eso sí, su 'Lizzy' Benneth es una experta en la técnica de lucha de los ninja, pero eso es un 'detallito' sin importancia.

No puedo reprocharles nada. Mi versión favorita de Orgullo y prejuicio, lo siento por Colin Firth, es aquella que incluye números musicales al estilo de Bollywood: Bodas y prejuicios.

Estoy por escribir una versión de Don Quijote con vampiros. Los lugareños no se creerán ni una palabra cuando Don Quijote les advierta de la amenaza. "Ya está otra vez el loco éste con sus invenciones", dirán antes de que les muerdan en la yugular. Así conseguiría hacer interesante a Cervantes para la generación de la Nintendo DS. 

jueves, 10 de diciembre de 2009

Acusada de piratear "Luna nueva"

La aplicación de la ley se rige de acuerdo al principio de proporcionalidad, o sea que está mal tirar un papel al suelo, en eso estamos de acuerdo, pero sería bastante desmedido que el que los tire sea fusilado o sentenciado a 35 años de cárcel y un día. Pero siempre salen en la prensa casos extremos en los que por exceso de celo se cae en el absurdo más absoluto.

En Chicago ha sido detenida una joven incauta que para celebrar el cumpleaños de su hermana, se fue al cine con ésta y algunas amiguitas a ver Luna nueva, la película de moda entre los 'teenagers'. La chica llevaba una cámara digital y estuvo grabando a sus acompañantes en el patio de butacas, cantándole a su hermana el "Happy Birthday to You", y comiendo palomitas. Con la cámara también había captado algunas imágenes de la película, he ahí el problema.

Ante tamaña amenaza (unas adolescentes admiradoras de Crepúsculo asustarían a cualquiera), los acomodadores del cine no tuvieron más remedio que llamar a la policía, y claro, las fuerzas del orden redujeron a la posible terrorista, que pasó la noche en prisión acusada de piratería. Ahora se enfrenta a una pena de tres años de prisión por piratería.

Ahora, es noticia que Chris Weitz ha intercedido -lógicamente- por la pobre incauta. Weitz ha pedido a la productora del film, Summit Entertainment, que no interponga cargos contra Samantha, pues considera que "su situación es tremendamente injusta". Además, el cineasta ha expresado públicamente su apoyo a la detenida. "Una cosa es proteger los derechos de la película y otra perseguir a alguien que claramente no tiene nada que ver con la piratería", ha comentado Weitz.

De momento, Samantha Tumpach se ha convertido en heroína y mártir de la causa "crespusculera". Centenares de blogs dedicados a la saga han expuesto su foto y han pedido la libertad para la muchacha. 

Yo al que tirara papeles al suelo le condenaría a ver entera Luna nueva, con pinzas en los párpados, al estilo de La naranja mecánica, jejejejeje. Bueno, vale, era una broma. También sería un castigo desmedido y cruel. Por cierto, ¿según el principio de proporcionalidad qué pena se le debería aplicar a Chris Weitz por dirigir la peor película de todos los tiempos: La brújula dorada?

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"Ink": sorprendente cine fantástico de bajísimo presupuesto

Mi amiga María Gamallo, que trabaja duramente en Calgary, se dedica a ver películas porque al parecer anuncian que en la calle hará una temperatura de -30 grados, lo que descarta otros planes como organizar una barbacoa o irse a la piscina al aire libre. Me recomendó una película que se titula Ink, que a su juicio era una "obra maestra". No me creí nada, porque como María y yo siempre tenemos opiniones contrapuestas y discutimos en todo, lo más seguro es que a mí no me gustara nada la película.

Pero ahora que María no nos lee, os puedo confesar que he "flipado" viendo la película. No se lo contéis a María, que luego se va a creer importante, y se pone imposible.

Ink está escrita y dirigida por un cineasta independiente jovencísimo que se llama Jamin Winans, hasta ahora totalmente desconocido. El hombre ha creado su propio universo fantástico muy en la línea del británico Neil Gaiman. Cuando cae la noche, aparecen unos seres invisibles que visitan a las personas que duermen para encargarse de que tengan sueños estupendos. Pero también hay otros tipos siniestros, también invisibles, que provocan que sufran terribles pesadillas. Una especie de monstruo narigudo deforme, Ink, secuestra a una niña a la que pretende entregar a los portadores de pesadillas para que le conviertan en uno de ellos. Un variopinto grupete de portadores del sueño intenta liberarla...

¿A que está bien el argumento? Pues el tal Jamin Winans disponía de cuatro pesetas para rodar todo esto que os acabo de contar, que ninguna "major" rodaría por menos de 100 millones de dólares. Sin embargo, ha conseguido estirar esas cuatro pesetas a base de talento, con secuencias muy logradas. La resolución visual es muy imaginativa y original, muy en la línea del cine surreal de David Lynch. Atención al aspecto de los portadores de pesadillas o del propio Ink, personajes tan sugerentes como desconcertantes.

Es verdad que los actores parecen sacados de un grupo de aficionados, y que algunos momentos son un poco cutres por falta de dinero. Pero lo compensa sobradamente con ideas geniales.

Y encima no es una película vacía, sino que es una potente reflexión sobre las relaciones paterno-filiales y el egoísmo. Toma ya. Es hasta poética. No me cabe duda de que seguiremos oyendo hablar de Winans en los próximos años.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El encuentro de dos reyes


Stephen King está tan obsesionado con sacar tantos libros al mercado que tiene que buscar la inspiración en los sitios más insospechados. A ver si os suena el argumento de su última novela, Bajo la cúpula, que apareció en Estados Unidos el pasado 10 de noviembre.

Los habitantes de una pequeña localidad descubren un día que les han puesto una cúpula que rodea todo el pueblo. Por culpa de esta cúpula, nadie puede entrar ni salir del lugar.

Exacto, es el mismo argumento de la película de Los Simpson. Parece que el viejo tío Stephen anda escaso de ideas y tiene que ir al videoclub a ver si encuentra una película que le aclare la mente.

Lo curioso del caso es que el libro se promociona con un tráiler como los de las películas de cine. Yo nunca había visto nada igual. Y es un tráiler vistoso.




El Rey del terror King va a juntarse con el Rey Midas, Steven Spielberg, pues ambos serán los productores televisivos de la serie televisiva, que producirá Dreamworks. Y es que King ya escribe pensando en la adaptación, y vende los derechos casi antes de escribir una sola línea. Hace tiempo, Spielberg tenía los derechos de la novela El talismán, coescrita por King y Peter Straub. Pero nunca jamás dirigió la película que tenía pensada.

Cthulhu en una película española (No he bebido)

Los apasionados del mejor juego de rol de terror de la historia, La llamada de Cthulhu –lo siento seguidores de Vampiro y Chill, pero estoy dispuesto a batirme en duelo para defender esta opinión– se agitarán ante la noticia. El inmortal Cthulhu (que no está muerto lo que yace eternamente), creado por H.P. Lovecraft, saldrá en una película española, y además está bien hecho.
No, no he bebido, ni me he vuelto loco como los personajes de los relatos de Lovecraft.
Será en La herencia Valdemar 2. "Lo único que ocurre es que en los relatos de Lovecraft Cthulhu mide varios kilómetros y a nosotros no nos cabía, así que en la película mide sólo unos metros", ha comentado el director de la cinta, José Luis Alemán, en una conversación con LA MANSIÓN DEL TERROR.

"¿Quién es José Luis Alemán?", se preguntarán los lectores. Buena pregunta. Pues pronto se oirá hablar de él, puesto que Alemán ha tenido la osadía de sacar adelante una producción de presupuesto amplio, 13 millones de euros, sin contar con ninguna subvención pública, ¡en España! La herencia Valdemar se inspira en el universo de Lovecraft, y cuenta con dos de mis actores españoles favoritos: Óscar Jaenada y Laia Marull. Ciertamente está desestructurada, resulta un poco lenta y los diálogos son poco creíbles, largos, y como sacados de una novela decimonómica.

Pero los apasionados del género lo pasarán bien. ¡Si hasta sale Bram Stoker y Alistair Crowley! Al final de la película, los títulos de crédito incluyen un 'teaser' de la segunda parte donde se puede ver al citado Cthulhu. "Ya la tenemos rodada, pero estamos en post producción, añadiendo los efectos especiales. Esperamos estrenarla unos meses después de la primera, que llega a las pantallas a finales de enero", nos comenta Alemán, un tipo de lo más simpático.

Y la mansión victoriana de la película es genial. A ver si tengo pasta y me compro un sitio como ése para vivir.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El grupo Prisa recupera el "español neutro"

Posiblemente, muchos ni recordaréis lo que es el español neutro. Cuando yo era pequeño –o sea en el Pleistoceno, hace muchísimos años–, algunas series como Espacio 1999 –el año 1999 era por entonces una fecha lejana que sonaba a ciencia ficción– y las películas de Walt Disney no estaban dobladas en España, sino que los personajes hablaban en lo que se conocía como ‘español neutro’, tal como se llamaba a un modelo de lengua pensado para que se entendiera por igual en todos los países hispanohablantes.

Lógicamente , no era una tarea fácil. Esas películas sonaban igualmente extrañas en todos los países, con un acento imposible. Y los diálogos no tenían desperdicio:

“Jim, ayúdame, quedé atorado en la cajoneta del auto”.
“Tráigame una foto tamaño credencial”.

Creía que ese idioma había quedado relegado al olvido, pero Prisa lo ha rescatado en el libro "Nocturna", de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, publicado por Suma de Letras, editorial que pertenece al Grupo Prisa. Se ve que el grupo mediático creado por el fallecido Jesús de Polanco tiene problemas económicos, se dice que la crisis les ha afectado, y que están al borde de la quiebra. Así que no se han podido permitir el lujo de traducir al español de España el libro, escrito originalmente en inglés –además de que ha salido en tapa blanda y aún así cuesta unos 20 euros–.

Si el mexicano Del Toro lo hubiera escrito en el español de su país, estaría justificado que se publicase tal cual, claro. Pero uno tiene la impresión de que el tal Hogan lo ha escrito casi él solo con impagables detalles –eso sí– sugeridos por Del Toro. No tiene sentido que se haya editado así, con algunas frases que no se entienden.

Resulta cuanto menos sorprendente la expresión “haló la manija”. Y el caso es que se repite una y otra vez a lo largo de la novela. Los personajes se pasan el libro ‘halando manijas’, lo que al parecer, según unos amiguetes mexicanos (o debería decir ‘ unos cuates’) se pronuncia ‘jalar la manija’ y significa ‘tirar del pomo de la puerta’.

¡Iba a devolver el libro indignado! Pero el caso es que acabé enganchado. Es un relato de vampiros muy clásico, con reactualizaciones curiosas relativas a los espejos y a los cruficijos, con detalles siniestros muy en la línea del cine del ‘friqui mexicano’ (así se define el propio Del Toro). ¡A ver si se anima y hace la película! ¿Quizás después de que termine la adaptación de ‘El hobbit’?

jueves, 22 de octubre de 2009

La censura vuelve de la tumba

El mundo al revés. Un gobierno progresista censura una película de Walt Disney (porque la distribuidora en España de Saw VI es Walt Disney). Como no me lo creía, miré la web del Ministerio de Cultura y ahí estaba. Su calificación era "Clasificada X", como otras películas que se estrenan este mes cuyos títulos no dejan lugar a dudas, como Las vecinas de mi barrio echan uno a diario. Luego llamé al Ministerio y a Walt Disney, aunque en ninguno de los dos sitios han querido hacer declaraciones.

Media España se pregunta qué incluye Saw VI para que haya sido Clasificada X por el Ministerio de Cultura. A priori, uno imagina que el psicópata Jigsaw (Puzzle) en esta ocasión ha secuestrado a un grupo de colegialas cachondas, pero no para someterlas a sus sádicos juegos habituales precisamente, sino para hacer una orgía. O que habrá violencia extrema, vamos, que le cortan en rodajas el pene a uno en directo y sin efectos especiales, mientras le ponen de fondo para más inri el último disco de El canto del loco.

Hasta ahora las calificaciones eran un poco de coña. O sea, La matanza de Texas VI: el destripe puede salir tolerada para todos los públicos si les da por ahí. Una vez fui a ver El retorno del desmembrador extremo y ponía que era para mayores de 7 años. Así que los de 8 la podían ver. O sea que Saw VI tiene que habérsela susurrado al oído al director el mismísimo Satanás.

En el momento de escribir estas líneas, Saw VI está a punto de estrenarse en Estados Unidos, y en España sólo la hemos visto los periodistas especializados que podemos por fin contestar a la pregunta, ¿qué oscuras y depravadas imágenes han provocado el retorno de la censura? ¿Qué tiene Saw VI para levantar ampoyas y asustar a la junta de calificación del Ministerio?

Pues bien, yo tengo la respuesta:

Nada.

Sí, ya. La respuesta es un poco decepcionante, pero es lo que hay. El que vaya buscando sexo en Saw VI lo tiene claro. No hay nada. Ni un amago. Os lo juro. ¿Y violencia? Bueno, reconozco que la primera secuencia es un poco chunga. Pero va muy en la línea de las otras cinco entregas anteriores que curiosamente no eran X. Os puedo comentar que no es ni de lejos la más chunga de la serie. Se han suavizado un poco. La tercera (con la operación a cráneo abierto de Jigsaw) sí que daba mucha más grima. Ésa es la que me pareció la más violenta de todas.

Hace poco estrenaron Antichrist, la última paranoia mental de Von Trier. Ésa era mucho más violenta, más desagradable e incluía sexo explícito. Me hubiera extrañado mucho menos que la hubieran puesto la calificación X.

Se dice que el motivo puede haber sido que el film haga apología de la violencia. Pues bueno. El malo es violento, pero de ahí a deducir que se haga apología de la violencia... Por esa regla de tres, cualquier otra peli con un pirado que mate gente, como Psicosis, también haría apología de la violencia y Solo en casa, con el niño Kevin poniéndose violento con los ladrones que invaden su casa. ¿Alguien se imagina que Solo en casa fuera Clasificada X?


¿Iran los friquis al cine porno a verla con gabardina y sombrero? ¿La pondrán en sesión doble con Jolín con el mayordomo, qué largo tiene el maromo, Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo o La casa de las bragas voladoras? Yo supongo que se llegara a un acuerdo en las próximas semanas y se estrenará. Pero de momento no se estrena este fin de semana. La han retrasado. No entiendo nada. Además, este gobierno ha resultado ser el más censor de toda la historia de la democracia. Primero el fiscal general del Estado secuestró El Jueves, luego nos retiran la imagen de las hijas góticas de Zapatero y ahora esto.

lunes, 21 de septiembre de 2009

El retorno del friqui

Daniel Jones pasaba por ser el hombre más friqui del mundo. Pero no importa lo friqui que seas, siempre hay alguien más friqui que tú, por difícil que parezca.

Esta noticia no me la he inventado yo. Lo parece, pero ha salido en los medios, y algo habréis leído. El tal Daniel Jones es ni más ni menos que el creador de la religión Jedi. En su país, el Reino Unido, cuando hicieron el censo de 2001, se puso de moda entre los más cachondos mentales del país contestar a la casilla donde se les preguntaba qué religión tenían declarándose caballeros jedi. El resultado fue que lo pusieron 390.000 personas, el 0,7% de la población, lo que convierte a la confesión Jedi actualmente en la cuarta religión más extendida del país.

Pues bien, Jones –conocido entre los suyos como Morda Hehol– aprovechó el otro día el descanso de la hora de comer para entrar en Tesco, un supermercado, en busca de comida. Eso sí, el hombre iba ataviado con su capucha jedi, algo obligatorio en el rito que ha creado. "En casa o en el trabajo, la capucha es opcional, pero siempre hay que llevarla cubriéndose la cabeza cuando estás en un sitio público". Pero al personal del supermercado no le hizo gracia que entrara así, y le 'invitaron' a abandonar el local si no se quitaba la capucha.

Jones se defendió alegando que su religión le obligaba a llevar la capucha. E incluso enseñó un documento que acredita que es un caballero jedi. Pero no resultó demasiado convincente. Ahora se plantea denunciar al súper por 'discriminación religiosa'. "Había una mujer musulmana que llevaba velo y nadie le dijo nada. Se deberían aplicar las mismas reglas para todos", declara tan curioso personaje. El tipo está a punto de lanzar un llamamiento a los otros jedis para que dejen de comprar en esa cadena. "Nadie debería ser tratado así. Les dije a los trabajadores que boicotearía a la tienda. ¡Sentirán la fuerza!", ha dicho.

Pues bien, para mí lo mejor es que los responsables del supermercado son todavía más friquis que el tal Jones. Han lanzado un comunicado para defenderse que lo dice todo. "Si un jedi entra a nuestras tiendas con su capucha puesta, se perderá un montón de ofertas especiales", dice tan curioso documento. "No tienen prohibido el acceso. Los jedis son muy bienvenidos a comprar en nuestras tiendas aunque les pediremos que se quiten las capuchas. Obi-Wan Kenobi, Yoda y Luke Skywalker aparecían con la cabeza descubierta siempre que luchaban contra el lado oscuro. A nosotros nos preocupa el tema, porque el Emperador es el único que nunca se quita la capucha".

viernes, 11 de septiembre de 2009

Canciones tristes de mis mocedades

En mis mocedades triunfaba un grupo que se llamaba ídem, o sea Mocedades. Confieso que cuando aparecían en la tele, a mí me entraba muchísima pena, porque sus temas tenían unas letras terribles, trágicas y desgarradoras, vamos que ríete tú de una película codirigida por Isabel Coixet y Ken Loach. Y además, Amaya Uranga, la voluminosa cantante del grupo, ponía una cara tan triste cuando cantaba que hubiera deprimido al niño de los zapatos nuevos ése que se ponía como ejemplo de estar contento, como las castalueñas. ¡Si parecía una ovejita diabética a punto de ser descuartizada con una motosierra!

No sé si ella ponía esa cara tan triste aposta para impresionar más a la audiencia, o si es que era así, y los compositores de letras pensaban que por sus problemas de obesidad mórbida lo pasaba fatal con los hombres, y se enamoraba de tipos que salían huyendo.

Por ejemplo: Tómame o déjame. Jamás he escuchado una letra tan deprimente. Los que escribían las tragedias griegas eran unos aprendices al lado del que escribió esta letra.



"Cuando llegas tarde a casa, no tienes por qué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar", decía la letra. Cuando yo era pequeño, me preguntaba si es que el hombre había estado encendiéndole la chimenea a la otra: a la querida. Se ve que a pesar de mi ingenuidad infantil, no iba mal encaminado, porque seguro que la había estado encendiendo, aunque fuera de otra forma.

Estos chicos que tenían pinta de pertenecer a alguna organización ultracatólica eran tan moralistas que advertían sobre los riesgos de la avaricia en otra de sus lacrimógenas canciones, titulada Maitechu mía, en la que encima les acompañaba Plácido Domingo. Era la historia de un tipo que dejaba a la 'churri' esperando, muerta de pena, porque estaba más preocupado por ganar pasta que por estar con ella. Y no vuelve hasta que no tiene suficiente dinero, claro que por entonces resulta que ella, ¡ya se ha muerto!



Aún más oscura todavía era una canción que se titulaba Le llamaban loca. Iba sobre una mujer enamorada de otro cabronazo que también la había dejado tirada, pero ella seguía estando tan embelesada que se le iba la olla. ¡Y venían los loqueros para llevársela al manicomio! Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven...



Nunca supe si el compositor del tema, nada menos que el grandísimo José Luis Perales, se dio cuenta de que para los madrileños la canción tenía un significado muy distinto al que pretendía. ¡Los de la capital del reino somos todos laístas! No decimos de una mujer que "le llamaban loca", los castizos decimos que "la llamaban loca". Si "le llamaban loca" es que era un señor. Un señor un poco 'locaza', pero un hombre al fin y al cabo. Así fue como la canción se convirtió en un himno gay, que hablaba de la intolerancia hacia los homosexuales.

Y mi favorita era la desgarradora Secretaria. "La que escucha, escribe y calla". Es la historia de una sufrida secre, que ha dedicado su vida a trabajar como una esclava. El tipo se la quiere beneficiar: "Y al negarme a ser amable, me ignoraste y sólo fui tu secretaria". Pero ella, en lugar de denunciarle por acoso laboral, ni siquiera abandona el trabajo, y hasta le organiza las citas con las amantes. "Fui también la celestina de tus citas clandestinas...". Hasta elige las flores que supuestamente él les manda. Y encima después de todo eso, la mujer resulta que está "un poquito enamorada". Menuda historia. Y atención a los siniestros coros, y a la estética del grupo en este impagable vídeo.

lunes, 29 de junio de 2009

Disgustos de tres en tres

No ganamos estos días los treintañeros para disgustos. Decían en una olvidada película de Clint Eastwood –La lista negra–, que los famosos morían de tres en tres.  Siempre me quedé intrigado con esa teoría. Se supone que cuando muere una celebridad, en poco tiempo un par de ellos más siguen sus pasos en su periplo al Más Allá. Nunca creí que fuera demasiado creíble hasta ahora, pues se nos han ido tres grandes mitos de mi infancia, uno detrás de otro. Tienen en común que eran grandes iconos de la cultura popular y que han dado mucho juego en los medios de todo el mundo, que han elevado estos días el nivel de morbo de sus informaciones hasta la estratosfera.

El primer disgusto nos lo dio David Carradine, el mítico Kung Fu. El pequeño saltamontes ya no dará más saltos, pues apareció en un hotel de Bangkok muerto en extrañas circunstancias. En realidad no se sabe cómo murió ni se sabrá nunca, pero se especula con un accidente sexual y varias otras hipótesis. Algunas son tan estrambóticas que nos hacen pedir a los periodistas que tengan un mínimo de seriedad. Se ha llegado a escribir que –al parecer según la familia– un grupo organizado quería acabar con su vida porque el chino con menos pinta de chino de la historia de la televisión le robó el papel de Kwai Chang Kaine al mismísimo Bruce Lee, otro que dio pie en su momento a todo tipo de teorías de la conspiración. ¿Por qué le habrán matado ahora cuarenta años después de la serie? Sí que han sido lentos estos estrambóticos sicarios. El caso es que nuestra niñez no hubiera sido la misma sin los diálogos de Carradine con su sabio maestro. “Maestro, si hay dos caminos, uno a la derecha y otro a la izquierda, ¿cómo sabré yo cuál me llevará a mi destino”, decía el rapado actor. “No importa cual camino escojas, cualquiera te llevará a tu destino, Pequeño saltamontes”.

A la hora de dar patadas en la televisión setentera, a Carradine sólo le superaba la actriz Farrah Fawcett, que nos dejaba poco después. La Jill Munroe de la serie Los ángeles de Charlie marcó una época. Los niños nos pegábamos en los recreos por el cromo de una colección de la época en la que salían especialmente favorecidos sus gigantescos ojos, mientras que las niñas y las no tan niñas se pasaban horas con el secador y el cepillo intentando imitar su peinado ‘feathered hair’, que se hizo muy popular. Sus curvas nos hacían tan felices que muchos relacionamos con ella la expresión ‘irse de farra’, o sea irse de fiesta. Y todos nos aprendimos una larga parrafada: “Había una vez tres muchachitas que fueron a una academia de policía. Les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí. Yo me llamo Charlie”. Enseguida desapareció Farrah de los medios, porque dejó la serie que la catapultó a la fama para intentar triunfar en el cine, y no se comió una rosca. En sus últimos meses de vida salía mucho en los medios americanos, porque tenía un hijo en la cárcel, y estaba a punto de casarse con Ryan O’Neal, con quien llevaba 30 años manteniendo una Love Story.

Su muerte se vio no obstante eclipsada por la desaparición a las pocas de Michael Jackson. El rey del pop ha muerto, y desde luego ha causado una auténtica conmoción a sus incondicionales. Los nostálgicos siempre recordaremos aquella Nochevieja en que nos asustamos y bailamos con el videoclip ‘Thriller’, que cambió para siempre la historia de la música. Hace mucho ya de eso, tanto que por aquel entonces, Michael Jackson era negro. Fue un gran artista que quería no envejecer jamás, como Peter Pan, y por desgracia lo ha conseguido, pues ya nunca llegará a viejo.

He dejado de leer periódicos. Si estos días aparece la noticia de que han muerto en accidente de tráfico Epi y Blas, no podré soportarlo.

lunes, 15 de junio de 2009

El abogado del diablo

Este martes, 16 de junio, he organizado la entrega de la Medalla Homenaje del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) al cineasta José Luis Borau. Yo mismo me encargaré de conducir el acto, de presentar al propio Borau, y de hacer un pequeño comentario sobre su vida y su obra. Servirá para que me reconcilie un poco con el cine español, tras las injurias constantes que le dedico en este blog, casi siempre merecidas, aunque también es cierto que entre tanto Torrente y Fuga de cerebros (una peli para descerebrados), también existen realizadores interesantes de hoy (Fernando León de Aranoa) y de ayer (Juan Antonio Bardem o el propio Borau), que han hecho películas memorables.

El acto tendrá lugar a las 19.30 en la Filmoteca Española, cine Doré. Lógicamente estáis todos invitados, aunque temo que después del enorme esfuerzo que he hecho para organizar esto, me lo boicoteen. Se da la circunstancia de que Borau es actualmente el abogado del diablo, pues ha sido nombrado presidente de la SGAE. ¿Aparecerán en la Filmoteca centenares de internautas enfervorecidos que pretendan pegarme? ¿Me confundirán con Ramoncín?

Al terminar la entrega de la medalla se proyecta una de las películas del propio Borau, La Sabina, protagonizada por Ángela Molina. ¡Es sobre una dragona! Desde este humilde blog expreso mi agradecimiento a la Filmoteca Española y a la Fundación Borau, si los cuáles no habría sido posible llegar a buen puerto.

jueves, 28 de mayo de 2009

No saber perder

Devoro una novela agridulce de David Trueba titulada Saber perder, pero estos días me estoy dando cuenta de que ya nadie sabe perder. Cuando yo era pequeño, era ya un perdedor y tiraba de un manotazo todas las piezas del ajedrez porque me habían hecho jaque mate. Pero también me daba cuenta de la grandeza de aquellos que perdían noblemente, sonreían e incluso felicitaban al ganador. Intenté imitarles y disimular el enfado de perder, pero ahora resulta que aquello de que lo importante es participar, que decía el barón de Coubertain, está ya más pasado de moda que la Arielita, a juzgar por las reacciones airadas que han tenido últimamente varias personas a quienes no les ha sonreído la suerte.

Por ejemplo, a Cristiano Ronaldo no le hizo mucha gracia que su equipo, el Manchester, perdiera ante el Barça la final de la Copa de Europa. por eso le hizo una fea entrada a Puyol, jugador rival, que le valió la tarjeta amarilla. “El Barça no mereció ganar en semifinales ante el Chelsea”, declaró este ilustre representante de la deportividad, y los valores deportivos. Pero bueno, ¿no sería mejor que te preocuparas de por qué tú no mereciste ganar la final –eso sí que está claro– y por eso la perdiste?


¿Y qué decir de Susan Boyle? La desaliñada participante de Britain's Got Talent, el programa británico tipo Operación Triunfo, ha sido el fenómeno de la temporada, ha salido en la prensa de todas partes, y ha pasado de ama de casa a celebridad. Pero no supo encajar quedar segunda en su programa, y estalló. Tras ponerse a gritar detrás del escenario que odiaba el programa, y tirarle agua a un colaborador, tuvo que ser ingresada en una clínica psiquiátrica.

Más delito tiene nuestra afamada representante en el festival de Eurovisión. Porque vamos a ver, si no sabes perder, ¿por qué te presentas a Eurovisión? Pero si no ganamos nunca desde los tiempos de Salomé (1969) y Massiel (1968) de quien se dice últimamente que TVE compró los votos para que triunfara. Si fuera por mí, ni nos presentaríamos ni nada, no merece la pena el esfuerzo. Nos habríamos ahorrado 20.000 euros que fue lo que costó mandar a Soraya a Eurovisión, según ha declarado en el congreso Luis Fernández, presidente de la corporación RTVE. Seamos serios. Ni el mayor optimista del mundo se creería que España puede ser favorita en Eurovisión, aunque mandáramos a un coro celestial. Este año en concreto había que estar loco para apostar por Soraya, que no canta mal, pero que interpretaba una canción más hortera que un cerdito con un lazo rosa y una muela de oro. Pero si quedamos demasiado bien. ¡Penúltimos! Creo que las votaciones fueron un poco injustas con los que quedaron después de nosotros. Nos fue incluso peor que con la bufonada de Chikilicuatre. Pues a Soraya ser penúltima no le ha sentado bien, así que le echa la culpa a TVE. “Es un castigo de Europa a TVE, porque no retransmitió la segunda semifinal”, ha explicado. “Europa se enfadó y empezaron con represalias” ha dicho la artista, y posiblemente se creerá que tiene razón, aunque por lo que tengo entendido la mitad de los votos los hacen por teléfono los fontaneros, oficinistas y ciudadanos de países como Lituania, que posiblemente no sepan si la semifinal de marras se ha emitido en España.

Por su parte Uribarri, el hombre que retransmitía Eurovisión desde que yo era pequeño –hace tantísimo tiempo que la televisión era en blanco y negro y no existían los móviles–, tampoco se ha tomado con humor que le hayan jubilado por fin. Uribarri acusa a su sustituto, José Luis Guzmán, de haberle menospreciado, y de hacer predicciones “con errores garrafales”. ¿Pero es que este hombre quería morirse retransmitiendo Eurovisión? Uribarri, deja paso a las nuevas generaciones, que yo cuando me jubilé me haré viajes del inserso, no pienso ni leer al que me sustituya en la blogosfera escribiendo artículos sobre la actualidad que nos depare el futuro.

Pero el que se lleva la palma (o mejor dicho no se la lleva) es nuestro Pedro. Al manchego más universal después del Quijote no le ha debido sentar demasiado bien no llevarse la Palma de Oro en Cannes, pues a continuación se enrabietó y lanzó una diatriba contra el corrosivo Carlos Boyero. Sí que es verdad que este crítico de El País no se distingue especialmente por su elegancia, pues sus comentarios eran bastante hirientes. Cuando se proyectó en la sección oficial la película del realizador, escribió en su periódico que no iba a volver a verla: "No soy masoquista, no voy a ver otra vez Los abrazos rotos". En su blog, Almodóvar puso a caldo al cronista: "Boyero no escribió una crítica de Los abrazos rotos. Al texto que esbozó en su periódico se le puede calificar de cualquier cosa excepto de crítica cinematográfica. (...) emplea el 75 por ciento del espacio para despotricar sobre mi persona (lo que ni siquiera es una novedad, porque lleva casi treinta años haciéndolo.

Pues bien, como crítico de cine entiendo que Boyero hace muy bien en decir lo que piensa. Lo que no comparto es su lenguaje brutal y descarnado que efectivamente le ha convertido en el crítico más popular (como a Losantos en el comentarista radiofónico más popular). Pero aunque defiendo a capa y espada la libertad de expresión, a mí no me parece que ofender e insultar sea demasiado ético. Lo que no acabo de comprender es por qué alguien de la talla de Pedro Almodóvar se rebaja a entrar al trapo en este asunto. ¡Pero si ha sido oscarizado y los americanos le tienen como el nuevo Fellini! Debería darle igual esta 'pecata minuta'. Pero en fin, ya sabemos que Almodóvar se fue de la Academia de Cine española después de que no se le premiase en una edición de los Goya, porque según dijo, no estaba de acuerdo con el sistema de votación. Almodóvar es otro ejemplo de mal perdedor.

sábado, 18 de abril de 2009

El 23-F de cerca (s)

Cuatro años llevaba esperando otro libro de Javier Cercas, tras La Velocidad de la luz (2005). Y va el hombre y nos sorprende con una especie de ensayo sobre el 23-F que se titula Anatomía de un instante. Mi primera reacción fue de decepción absoluta, e incluso de enojo. Encima que es un escritor lento -porque hay que reconocer que me encanta- pero es tan seguro como lento, va y escribe sobre un asunto que a priori, no me interesaba nada. O por lo menos sobre un tema sobre el que creía que ya lo sabía todo. El único volumen que estoy esperando ansiosamente relacionado con el 23 F es el libro autobiográfico de Adolfo Suárez, que su hijo Adolfo, Jr. ha prometido que publicará tras la muerte de su padre, y que seguro que ofrece respuesta a algunos de enigmas sobre el golpe de estado y otros asuntos de la Transición.

Al final empecé a leer Anatomía de un instante, pero confieso que únicamente porque me encanta Javier Cercas. No tenía a priori ningún interés. Es más, cuando empecé a leer el libro, descubrí que se limitaba a recopilar datos ya sabidos sobre el 23-F, sobre la Transición y sobre Adolfo Suárez. Alguna de sus conclusiones tienen gran interés, especialmente lo relativo a que su momento, el rey, explicando a diestro y siniestro que la situación de España era tan caótica que había que quitar a Suárez del poder como fuera, cimentó la placenta del golpe, e incluso dio alas a aquellos que pensaban que era necesario dar un golpe de estado, aunque éste al final se intentó llevar a cabo paradójicamente cuando el presidente del Gobierno ya había dimitido y se votaba la investidura de su sucesor. Viene a aportar Javier Cercas que cuando el golpista Alfonso Armada dejaba entrever que tras su conspiración estaba el rey, la hipótesis sonaba bastante creíble. También es bastante interesante el tratamiento que realiza de los personajes, ya que les reconoce aciertos al rey y a Suárez, pero también les achaca sus errores. Esto era una bocanada de aire fresco para mí tras la reciente película televisiva emitida por RTVE titulada 23-F, el día más difícil del rey, donde el monarca era una especie de superhombre con muchísima iniciativa y más preocupado por la Constitución que por su corona y su vida. Y yo me lo creo.

También me ha dado que pensar este libro sobre lo cerca que estuvo de triunfar el golpe. Sobre todo por la falta de oposición al mismo. Siempre nos tomamos todos el golpe un poco 'a chirigota', sobre todo porque el que había tomado el Congreso era un guardia civil que parecía sacado de un tebeo o una película de Berlanga. Pero la realidad es que nos salvamos por los pelos, y salvo el propio rey y El País, con su histórica editorial a favor de la democracia, hubo aquel día pocas más muestras de oposición a los sublevados. Que los españolitos bien que hicimos una manifestación masiva de adhesión a la democracia cuando ya había pasado todo, pero el mismo 23-F estábamos todos encerrados en casa y la única preocupación de cada uno era salvar el culo. Eso era también lo que parece que les preocupaba a los políticos, a los capitanes generales y al propio rey.

A medio libro me di cuenta de que me causaba una especie de efecto nostálgico. Y es que un libro que hablaba de Adolfo Suárez, de Gutiérrez Mellado y de Tejero me remitía directamente a mi infancia, como si estuviera leyendo un libro sobre Naranjito, Heidi, La bola de cristal o Mazinger Z. Que recordaba que aquel día no hubo cole, y me quedé en casa viendo La princesa y el pirata. Para los niños, el 23 F fue una fiesta. De hecho, otras aburridas tardes de colegio he soñado conque hubiera otro golpe de estado de ésos.

De todas formas, mientras leía el volumen, no acababa de entender muy bien a dónde quería llegar Javier Cercas, y por qué contaba esta historia. Seguía leyendo, y al final el autor se explica. Y todo ha cobrado sentido para mí. No es plan de reventarlo, pero digamos que el libro supone una reconciliación del propio autor con la generación de aquellos que hicieron la Transición, la de nuestros padres, ésos a los que les hemos echado en cara tantos y tantos errores. Y sin embargo, la conclusión es bastante clara: nos creíamos que nosotros lo habríamos hecho mucho mejor, pero es posible que hubiéramos cometido los mismos errores u otros peores. Resulta al final que el autor de Soldados de Salamina ha escrito un libro de reconciliación intergeneracional bastante emotivo. Creo sinceramente que Anatomía de un instante, de Javier Cercas, es un libro bastante importante.

jueves, 12 de marzo de 2009

El chico biónico + Videocrítica de 'Blindness'

Me quedé anonadado cuando leí en el periódico la siguiente noticia. Un finlandés se ha implantado un pendrive con conexión USB en el dedo. Con esto se hace realidad la fusión hombre-máquina que han predicho desde hace tiempo escritores 'cyberpunk' de ciencia ficción como William Gibson, y películas y series como Robocop y El inspector Gadget. Al parecer, el tipo perdió medio dedo anular en un accidente de moto, que se produjo porque atropelló a un ciervo, que cruzaba la carretera tan tranquilo, cerca de Helsinki.El médico que le implantó una prótesis en el dedo le propuso incluir dentro un pendrive, y él aceptó.

Desde entonces, el tipo se lleva consigo sus documentos de word, e incluso películas. Cuando quiere ver una peli, sólo tiene que meter el dedo en una salida USB del ordenador y ya está. Lo que no entiendo es por qué ha elegido precisamente llevar en el dedo un pendrive. Existen otras cientos de cosas más útiles que un ser humano podría implantarse en el dedo.

1. Un lápiz. Cuando era pequeño siempre soñé con poder escribir con el dedo. Para borrar no hace falta implantarse una goma, porque siempre he borrado con el dedo sin necesidad de prótesis. Además, cuando necesitas apuntar algo nunca encuentras un lápiz ni un boli a mano, y de esta forma se solucionaría el problema para siempre.

2. Una radio. Imaginad que entráis por la mañana en el autobús. Os miráis el dedo, os lo metéis en la oreja. ¡Y podéis escuchar los 40 principales! La gente del autobús se quedaría anonadada.

3. Un mechero. Yo antes ligaba tan poco como ahora, pero al menos, cuando la rubia explosiva me pedía fuego, como yo fumaba, podía darle lumbre y quedar bien. Ahora que dejé el vicio de fumar, ya no tengo fuego –sólo tengo fuego en el cuerpo–, pero imaginad lo chulo que quedaría que cuando la rubia te pida ayuda, tú saques el dedo, y salga una llamita. Seguro que te pide que le cuentes qué te has hecho –si no sale huyendo despavorida–.

4. Un vibrador. En el caso improbable de que la rubia citada se quisiera ir contigo, ibas a hacer maravillas con el dedo sin necesidad de esforzarte demasiado. Seguro que corre la voz y a partir de ese momento te conviertes en un triunfador.

5. Un revólver. Cuando tu jefe, o un atracador callejero, o un vendedor del Círculo de Lectores te toquen las narices, sólo tienes que apuntarles con el dedo, como cuando eras pequeño y jugabas 'a las pistolitas' –o como el gran Clint Eastwood en su última película–. Cuando se rían de ti, e insinúen que estás como un cencerro, puedes descerrajarles un tiro y volarles la tapa de los sesos. Para que aprendan.

Por cierto, esta semana hemos hecho una videocrítica de A ciegas (Blindness), adaptación de la estupenda novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera, dirigida por Fernando Meirelles, el director de Ciudad de Dios. También tuve la suerte de que este encantador cineasta me concediera una entrevista.


Entrevista con Fernando Meirelles:

Pincha aquí.

Videocrítica:

Festival 'friqui' en Madrid


Pasé el fin de semana pasado encerrado en el cine, concretamente en la VI Muestra Sci-Fi, de cine fantástico de Madrid. Cuando empezó este evento, se llamaba Calle 13, pero ahora ha cambiado de canal televisivo que lo patrocina. Nunca me lo pierdo, sobre todo por el buen ambiente que hay. 

Eso sí, es necesario especificar que es un ambiente un poco 'friqui', para apasionados del cine fantástico. Para que os hagáis una idea, cuando empezó la proyección de Surveillance, la película de la hija de David Lynch, los títulos de crédito anunciaban la presencia como secundario de Michael Ironside. ¡Y el público empezó a aplaudir en masa! Como sabréis los que seáis un poco friquis, Ironside es un legendario secundario, que ha hecho de malo en decenas de películas, como Desafío total, Los inmortales II, El nuevo Kárate Kid (la que cambiaba a Ralph Maccio por Hilary Swank) y hasta en El equipo A. Incluso los 'normales' le conoceréis de vista por la serie V. Efectivamente, hay que ser muy friqui para saber su nombre y venerarle, pero solté una lagrimita cuando la gente le aplaudió. "Estoy entre amigos", pensé.

Aunque algunas eran un poco malas, descubrí también un par de buenas películas. Recomiendo especialmente la citada Surveillance, en la que el padre de la directora, Mr. David Lynch, que ejerce como productor ejecutivo, parece que le ha echado una mano y le ha dado alguna que otra indicación a su hija. De hecho el argumento es típicamente 'lynchiano', pues Bill Pullman –qué viejo está, como pasa el tiempo– y Julia Ormond –qué mayor está, como pasa el tiempo– son dos agentes del FBI que acuden a un pueblo tipo Twin Peaks para investigar una serie de asesinatos. También incluye buenas dosis de humor negro y surrealista en la línea del cine de su padre. La anterior película de Jennifer Lynch, Mi obsesión por Helena –sobre un tipo que se obsesionaba con una chica, le cortaba las piernas y la metía en una caja–, era tan sumamente mala, que se ha pasado quince años sin dirigir, hasta ahora.


También descubrí la mejor película de vampiros en lo que llevamos de Milenio, Déjame entrar, una genial adaptación sueca de la brillante novela de John Ajvide Lindqvist.  Es como Crepúsculo pero buena. También plantea una bonita historia de amor humano-vampírica entre adolescentes, con las siguientes IMPORTANTES diferencias respecto a la execrable obra de Stephenie Meyers:

1. La chica es la vampiresa y el chico es el humano. Ambos se comportan como niños de 12 años, o sea que se sienten atraídos por el otro, pero están muy cortados y son un poco sosos.
2. La vampiresa muerde a la gente, y chupa sangre, como los de las películas de la Hammer. O sea, que es lo que yo entiendo por un vampiro, no 'esa cosa' que contiene su  sed de sangre por amor, para incitar a los adolescentes a mantener la castidad y hacer propaganda religiosa.
3. Es una historia de iniciación al sexo, entre personajes muy jóvenes que me hizo recordar mi propia adolescencia. Tiene una secuencia en la que ella se mete en la cama de él, que es una maravilla... ¡Hay sexo, como en la vida real! Entérate ya, Stephenie.
4. Hay violencia. Brutal. Por ejemplo, una secuencia en la que la niña muerde a un tipo desfigurado en la ventana de un hospital...

Déjame entrar es una vuelta de tuerca estupenda en el género vampírico. Me conmovió y me puso los pelos de punta a la vez. Es como la novela: brutal y lírica a la vez. Recuerdo como describe en el libro el autor a la protagonista, Eli, que tiene "los ojos de Samuel Beckett en la cara de Audrey Hepburn", o sea que es una combinación de sabiduría e ingenuidad... En fin, me ha devuelto a mi subgénero favorito, los vampiros, que andaban últimamente un poco de colmillos caídos.

jueves, 26 de febrero de 2009

Videocrítica de 'Che, guerrilla' + Genios del marketing

Por fin se ha desvelado el misterio. ¿Por qué era tan necesario que el Consorcio de Transportes de Madrid nos subiera dos veces el precio del abono transportes este año, en tiempos de crisis, contribuyendo a subir brutalmente la inflación? La repuesta ya está aquí. Era necesario que los viajeros nos rascásemos el bolsillo para realizar campañas de marketing ingeniosas y vitales,  llevadas a cabo por superingeniosos expertos en marketing, como 'Salumetro', lo último de lo último en campañas publicitarias.


Hacía unos días que había visto algunos de los numerosos carteles e indicadores que el suburbano se ha visto obligado a financiar con nuestro dinero y colocar en todas las estaciones. Pero por si acaso, Metro vela para que la campaña llegue a todos sus usuarios, como he podido comprobar esta mañana, en la que un grupo de chicos contratados expresamente al efecto me han dado uno de los folletos que generosamente distribuían a mansalva. El folleto informa de que puedes hacer ejercicio subiendo las escaleras andando, en lugar de decantarte por las escaleras mecánicas o el ascensor. Para facilitarme la decisión, una de las escaleras mecánicas larguísimas de la estación estaba estropeada, así que he tenido la oportunidad de probar esta nueva forma de hacer ejercicio.

"Con estos pequeños gestos, haces un poco de ejercicio y así te sentirás mejor el resto del día", asegura Metro. Además, después del ejercicio puedes tener totalmente gratis una sesión de sauna, ya que por la mañana no hay suficientes vagones, y el Metro va tan lleno de gente que alcanzas una temperatura bastante alta. 

Unas mentes tan privilegiadas como las que han justificado su sueldo –sin duda muy por debajo de lo que merecerían por tan insignes cerebros que poseen– probablemente nos tienen deparadas para el futuro otras campañas igualmente útiles e ingeniosas. Por ejemplo, propongo LigueMetro, una campaña con la que los solterones nos podemos ahorrar el gasto en páginas web de ligoteo y en 'Speed Dating'. Ya veo los lemas: Viaje usted en hora punta y conocerá íntimamente a muchas personas con las que va a estar apretado durante todo el trayecto, y así puede usted luego quedar luego a cenar con ellas. Aproveche los continuos retrasos de quince minutos en algunas líneas para hacer vida social y en lugar de desesperarse, entable conversación con los demás viajeros, a los que tendrá tiempo de conocer en profundidad.


Por cierto, esta semana hemos rodado la videocrítica de Che, guerrilla, la segunda parte del díptico sobre el revolucionario argentino, dirigido por Steven Soderberg:

Videocrítica:

Por fin llega 'Watchmen' al cine

Algo tenía que escribir aquí sobre Watchmen, adaptación de uno de mis cómics favoritos del guionista británico Alan Moore (como 'American Gothic' no hay nada, jejejejejeje). Y es que antes de ver la película despotricaba tanto sobre una posible versión cinematográfica de la cinta como el propio Moore.

Hace muchísimos años, Terry Gilliam iba a encargarse de dirigir la película y se fue a ver a Moore, para consultarle acerca de cómo la adaptaría él. Pero Moore le dijo que no se podía filmar. "Lo he escrito pensando en aquellas cosas que puede contar un cómic y que el cine ni la televisión no podrían", dijo Moore. Ahora que finalmente la ha rodado Zack Snyder, Moore ha pedido que quitaran su nombre de los títulos de crédito, y le ha cedido los 'royalties' a Dave Gibbons, el dibujante de la obra. Y por supuesto ha dicho que no la verá jamás. El propio Snyder aseguró en una entrevista que tenía la esperanza de que alguna vez cayera en sus manos una copia en DVD, le echara un vistazo y dijera que no está tan mal. Pues bien, Moore se ha apresurado a declarar que aunque llegara a sus manos el DVD, jamás echaría un vistazo a "esa jodida cosa".



Yo sí tenía curiosidad de ver "esa jodida cosa" a ver qué tal, pero entendía y compartía todos los prejuicios de Alan Moore. A la maestría de la obra, en mi caso debo añadirle grandes dosis de nostalgia. Leí Watchmen con 16 años esperando con impaciencia a que saliera cada mes un número nuevo. Llevaba una camiseta con el 'smile' ensangrentado de la serie, en los tiempos en los que triunfaba el Acid House, cuando se pusieron de moda las camisetas con un 'smile' que llevaba todo el mundo. Así que muchos tipos al verme, me decían que si era 'anti-acid'. Pero yo respondía: "No, soy el comediante". Y se marchaban pensando que estaba un poco mal de la cabeza –posiblemente con razón–.

Con tan agradables recuerdos, antes de empezar la proyección estaba convencido de que la película iba a ser un gran truño. Se apagaron las luces, empezó la película, y resultó que

¡WATCHMEN ES LA PUTA BOMBA, UNA JODIDA GENIALIDAD!

Snyder ha sabido reproducir muy bien las viñetas en cine. Sus imágenes son de lo más potente que he visto en mucho tiempo. Y no se echa de menos nada. Dura dos horas y cuarenta, pero cualquier fan reconocerá la obra de Moore. ¡Están las escenas buenas y las frases inolvidables! Falta la subtrama de los piratas, que ha rodado, y que formará parte de los extras del DVD, pero es que habría ralentizado la acción. 

Sus principal aportación a la obra original es la música. Ha escogido temas clásicos de rock, de Leonard Cohen, Bob Dylan y hasta Simon & Garfunkel que resulta que cuadran a la perfección con los momentos claves del film. También llama la atención la máscara de Rorschach, que si bien es cambiante como en el cómic, uno no se había imaginado cómo quedarían las manchas en movimiento en la pantalla.

Es más, estoy convencido de que le gustaría al propio Alan Moore. Es cierto que el hombre tiene razones para estar tan resentido. Todas las adaptaciones de sus obras –Desde el infierno, La liga de los hombres extraordinarios, V de Vendetta o Constantine– desmerecen brutalmente lo que él había creado. Pero esta vez, si por casualidad cambia un día de canal y están emitiendo Watchmen, sé que le iba a apasionar.

jueves, 19 de febrero de 2009

Videocrítica de 'El luchador'


Cuando iba al instituto, yo quería ser como Mickey Rourke. Atraía a las chicas mucho más que yo, y encima seducía a Kim Basinger, que era una mujer increíble. Recuerdo que me impresionó muchísimo Nueve semanas y media. Tanto que dejaba de afeitarme por la mañana, para lucir la barba de tres días de Rourke. Me compré un guardapolvos negro similar al que llevaba el famoso actor, y lo dejé varios meses encima de un armario, para que cogiera tanto polvo como el suyo. Cuando me lo puse me acerqué a la chica más atractiva de la clase, casi tan imponente como la propia Basinguer, a ver si me había convertido en un seductor vestido así.

-Pero si vas hecho un guarro. Podrías acicalarte un poco antes de acercarte a mí –me comentó aquella muchacha. Algo había fallado, porque a Rourke las chicas no le decían que iba hecho un guarro, sino más bien que les hiciera guarrerías.

Una vez me acerqué a otra simpática compañera para comentarle que se liara conmigo durante nueve semanas y media. O sea, sólo dos meses y pico, y luego si te he visto no me acuerdo.

-Eres un guarro –me dijo antes de propinarme una sonora bofetada. Se dio media vuelta y me dejó de hablar. Han pasado veinte años pero aún no me da los buenos días si me la cruzo por la calle. ¿Por qué a Rourke se le permitían cosas que yo no podía hacer?

Estas dos décadas me han sentado a mí mejor que a Rourke. Yo sigo siendo igual de feo, pero más o menos sigo igual a como era por aquel entonces, con alguna cana más. Pero Rourke está muy cambiado con tanta cirugía. Tiene una cara terrible, muy distinta a la de entonces. Parece un monstruo. Creíamos que en Sin City había necesitado mucho maquillaje para encarnar a su horrendo personaje, pero en realidad es que prácticamente es así. De todas formas, es probable que siga ligando mucho más que yo. Eso es fácil.

En fin, esta semana hemos hecho la videocrítica de El luchador, la última película de Mickey Rourke.

VIDEOCRÍTICA: