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jueves, 13 de mayo de 2010

Ahora resulta que Antonio Ozores era un genio

Aviso: Este artículo denota que el autor carece de forma alarmante de sensibilidad y buen gusto.

Sí, voy a ser un aguafiestas, y un maleducado, por decir esto, pero hace unos días Antonio Ozores era un cómico muy malo, que tenía menos gracia que el retrato robot de Mazinger Z. Vale, algunas personas de mi generación le recuerdan con cierta simpatía, y les hacía reír con inteligentes recursos como decir cosas ininteligibles, y repetir siempre la misma frase, "no, hija, no", que para muchos debe ser el culmen de la risa y el desparrame. No comparto desgraciadamente el mismo sentido del humor, soy muy raro y prefiero a Ernst Lubitsch, y no puedo decir que me pareciera divertido, pero aceptaría "graciosete" como animal acuático.

Pues no, resulta que nada más morirse, se ha convertido, de la noche a la mañana, en "el genio Antonio Ozores", en "uno de los grandes del cine español" el emblemático cómico Antonio Ozores, un genio del humor (tócate las narices), igual que hace poco Paul Naschy (otro que debió ir a la misma escuela de interpretación que Antonio Ozores) era la gran figura del cine de terror de todos los tiempos (también fue tremendo).



Resulta que el propio Antonio Ozores parecía bastante humilde y realista, y él mismo era consciente de que su única genialidad consistía en que no tenía que interpretar, sino que se limitaba a hacer de sí mismo, y hablar de forma extraña, por lo que ni siquiera tenía que aprenderse los guiones. Y así rodó más de 150 películas sin esforzarse. "Me iba a un rodaje y me dormía. Y preguntaba al despertarme: ¿Qué película es esta?. Me decían el título y ya me hacía", comentó el actor.

En fin, yo entiendo que no es de recibo decir cosas malas de uno cuando se muere. Pero se le puede alabar sin caer en el delirio y la locura: Ha muerto un tipo majete (y punto). A este paso cuando se muera Tamara Seisdedos será "la gran figura supergenial de la canción contemporánea". Por suerte, cuando yo me muera no se acordarán de meterme ni en la sección de "fallecidos en Madrid", porque sino me iba a echar unas risas desde el otro jueves, si me pusieran como "la figura suprema del periodismo español de todos los tiempos" o cualquier otra idiotez parecida.

martes, 11 de mayo de 2010

Finaliza mi película de terror personal pero, ¿habrá secuela?


Cuentan que en Holanda, las madres amenazan a sus hijos con que si no se comen la sopa vendrá a por ellos el Duque de Alba. Yo pienso que deberían enseñarles mejor una foto de la Duquesa de Alba, y seguro que el niño se come hasta la cuchara y la mesa, por si acaso.

Si yo tengo alguna vez un niño, he encontrado un método estupendo para que se aterrorice y coma. ¡Le diré que si no se come el cocido le voy a nombrar presidente de la comunidad de vecinos!

Después de un año de padecimientos, hoy por fin finaliza mi película de terror. Mis amigos me dicen que todos tenemos que apechugar, que alguien tiene que serlo. Será porque ellos no tienen una comunidad de vecinos similar a la más inquietante que ha dado la historia del cine, la de El quimérico inquilino, de Polanski. Además, yo es que he tenido mala suerte, porque en todos los años que llevo viviendo en mi cutre edificio, lo máximo que ha tenido que hacer el presidente ha sido cambiar una bombilla, o repartir los recibos del agua.

Pero nada más salir yo elegido, ha habido que hacer obras de rehabilitación del edificio, ir a buscar empresas que hicieran la obra con un precio que me permitiera no arruinarme hasta el fin de mis días, pedir subvenciones, y lo peor, organizar reuniones para ponerlos a todos de acuerdo. El infierno no puede ser muy distinto a esto.

Me han estado dando guerra hasta el final. El domingo pasado bajaba la escalera sin hacer mucho ruido, cuando una señora abrió la puerta justo cuando pasé al lado (debía haber estado toda la mañana mirando por la mirilla a ver si me veía). Me agarró con las dos manos y me dijo:

–¡Por fin te pillo! ¿Dónde te has metido durante la semana? –Es que no suelo estar mucho en casa, soy un 'pringao' que trabaja de sol a sol.

La señora estaba echando tanto humo por la boca que parecía el volcán de Islandia.

–Creo que te estás escondiendo. ¡Te has tenido que dar cuenta de que la antena de televisión no funcionaba! Es imposible no haberse dado cuenta. No se ve Tele 5. Es una gran tragedia. ¡Tienes que llamar a los antenistas corriendo! ¡Es una emergencia!

Yo traté de explicarle que no veo la tele...

–No te creo. Me he enterado de que eres periodista, así que seguro que ves a los otros periodistas, como Belén Esteban.

Pero al fin he organizado hoy la reunión en la que le cedo la presidencia a mi sucesor. La pesadilla está a punto de acabar... ¿o no?

Desde el final de Carrie, cuando la protagonista sacaba la mano por la tumba, toda buena película de terror que se precie suele acabar con una secuencia sugerente de ese tipo, que indique que la amenaza no ha acabado... En mi caso, me he enterado de que mi sucesor no ha pagado no sé cuántos recibos de la derrama y no se le puede elegir. ¿Tendré que quedarme con el puesto?

Éste sí que ha sido listo. No paga y encima se libra de ser presidente. Si pretenden elegirme otra vez, diré que no pienso pagar el mes que viene.

viernes, 13 de noviembre de 2009

El grupo Prisa recupera el "español neutro"

Posiblemente, muchos ni recordaréis lo que es el español neutro. Cuando yo era pequeño –o sea en el Pleistoceno, hace muchísimos años–, algunas series como Espacio 1999 –el año 1999 era por entonces una fecha lejana que sonaba a ciencia ficción– y las películas de Walt Disney no estaban dobladas en España, sino que los personajes hablaban en lo que se conocía como ‘español neutro’, tal como se llamaba a un modelo de lengua pensado para que se entendiera por igual en todos los países hispanohablantes.

Lógicamente , no era una tarea fácil. Esas películas sonaban igualmente extrañas en todos los países, con un acento imposible. Y los diálogos no tenían desperdicio:

“Jim, ayúdame, quedé atorado en la cajoneta del auto”.
“Tráigame una foto tamaño credencial”.

Creía que ese idioma había quedado relegado al olvido, pero Prisa lo ha rescatado en el libro "Nocturna", de Guillermo del Toro y Chuck Hogan, publicado por Suma de Letras, editorial que pertenece al Grupo Prisa. Se ve que el grupo mediático creado por el fallecido Jesús de Polanco tiene problemas económicos, se dice que la crisis les ha afectado, y que están al borde de la quiebra. Así que no se han podido permitir el lujo de traducir al español de España el libro, escrito originalmente en inglés –además de que ha salido en tapa blanda y aún así cuesta unos 20 euros–.

Si el mexicano Del Toro lo hubiera escrito en el español de su país, estaría justificado que se publicase tal cual, claro. Pero uno tiene la impresión de que el tal Hogan lo ha escrito casi él solo con impagables detalles –eso sí– sugeridos por Del Toro. No tiene sentido que se haya editado así, con algunas frases que no se entienden.

Resulta cuanto menos sorprendente la expresión “haló la manija”. Y el caso es que se repite una y otra vez a lo largo de la novela. Los personajes se pasan el libro ‘halando manijas’, lo que al parecer, según unos amiguetes mexicanos (o debería decir ‘ unos cuates’) se pronuncia ‘jalar la manija’ y significa ‘tirar del pomo de la puerta’.

¡Iba a devolver el libro indignado! Pero el caso es que acabé enganchado. Es un relato de vampiros muy clásico, con reactualizaciones curiosas relativas a los espejos y a los cruficijos, con detalles siniestros muy en la línea del cine del ‘friqui mexicano’ (así se define el propio Del Toro). ¡A ver si se anima y hace la película! ¿Quizás después de que termine la adaptación de ‘El hobbit’?

jueves, 22 de octubre de 2009

La censura vuelve de la tumba

El mundo al revés. Un gobierno progresista censura una película de Walt Disney (porque la distribuidora en España de Saw VI es Walt Disney). Como no me lo creía, miré la web del Ministerio de Cultura y ahí estaba. Su calificación era "Clasificada X", como otras películas que se estrenan este mes cuyos títulos no dejan lugar a dudas, como Las vecinas de mi barrio echan uno a diario. Luego llamé al Ministerio y a Walt Disney, aunque en ninguno de los dos sitios han querido hacer declaraciones.

Media España se pregunta qué incluye Saw VI para que haya sido Clasificada X por el Ministerio de Cultura. A priori, uno imagina que el psicópata Jigsaw (Puzzle) en esta ocasión ha secuestrado a un grupo de colegialas cachondas, pero no para someterlas a sus sádicos juegos habituales precisamente, sino para hacer una orgía. O que habrá violencia extrema, vamos, que le cortan en rodajas el pene a uno en directo y sin efectos especiales, mientras le ponen de fondo para más inri el último disco de El canto del loco.

Hasta ahora las calificaciones eran un poco de coña. O sea, La matanza de Texas VI: el destripe puede salir tolerada para todos los públicos si les da por ahí. Una vez fui a ver El retorno del desmembrador extremo y ponía que era para mayores de 7 años. Así que los de 8 la podían ver. O sea que Saw VI tiene que habérsela susurrado al oído al director el mismísimo Satanás.

En el momento de escribir estas líneas, Saw VI está a punto de estrenarse en Estados Unidos, y en España sólo la hemos visto los periodistas especializados que podemos por fin contestar a la pregunta, ¿qué oscuras y depravadas imágenes han provocado el retorno de la censura? ¿Qué tiene Saw VI para levantar ampoyas y asustar a la junta de calificación del Ministerio?

Pues bien, yo tengo la respuesta:

Nada.

Sí, ya. La respuesta es un poco decepcionante, pero es lo que hay. El que vaya buscando sexo en Saw VI lo tiene claro. No hay nada. Ni un amago. Os lo juro. ¿Y violencia? Bueno, reconozco que la primera secuencia es un poco chunga. Pero va muy en la línea de las otras cinco entregas anteriores que curiosamente no eran X. Os puedo comentar que no es ni de lejos la más chunga de la serie. Se han suavizado un poco. La tercera (con la operación a cráneo abierto de Jigsaw) sí que daba mucha más grima. Ésa es la que me pareció la más violenta de todas.

Hace poco estrenaron Antichrist, la última paranoia mental de Von Trier. Ésa era mucho más violenta, más desagradable e incluía sexo explícito. Me hubiera extrañado mucho menos que la hubieran puesto la calificación X.

Se dice que el motivo puede haber sido que el film haga apología de la violencia. Pues bueno. El malo es violento, pero de ahí a deducir que se haga apología de la violencia... Por esa regla de tres, cualquier otra peli con un pirado que mate gente, como Psicosis, también haría apología de la violencia y Solo en casa, con el niño Kevin poniéndose violento con los ladrones que invaden su casa. ¿Alguien se imagina que Solo en casa fuera Clasificada X?


¿Iran los friquis al cine porno a verla con gabardina y sombrero? ¿La pondrán en sesión doble con Jolín con el mayordomo, qué largo tiene el maromo, Fue a buscar trabajo y le comieron lo de abajo o La casa de las bragas voladoras? Yo supongo que se llegara a un acuerdo en las próximas semanas y se estrenará. Pero de momento no se estrena este fin de semana. La han retrasado. No entiendo nada. Además, este gobierno ha resultado ser el más censor de toda la historia de la democracia. Primero el fiscal general del Estado secuestró El Jueves, luego nos retiran la imagen de las hijas góticas de Zapatero y ahora esto.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Canciones tristes de mis mocedades

En mis mocedades triunfaba un grupo que se llamaba ídem, o sea Mocedades. Confieso que cuando aparecían en la tele, a mí me entraba muchísima pena, porque sus temas tenían unas letras terribles, trágicas y desgarradoras, vamos que ríete tú de una película codirigida por Isabel Coixet y Ken Loach. Y además, Amaya Uranga, la voluminosa cantante del grupo, ponía una cara tan triste cuando cantaba que hubiera deprimido al niño de los zapatos nuevos ése que se ponía como ejemplo de estar contento, como las castalueñas. ¡Si parecía una ovejita diabética a punto de ser descuartizada con una motosierra!

No sé si ella ponía esa cara tan triste aposta para impresionar más a la audiencia, o si es que era así, y los compositores de letras pensaban que por sus problemas de obesidad mórbida lo pasaba fatal con los hombres, y se enamoraba de tipos que salían huyendo.

Por ejemplo: Tómame o déjame. Jamás he escuchado una letra tan deprimente. Los que escribían las tragedias griegas eran unos aprendices al lado del que escribió esta letra.



"Cuando llegas tarde a casa, no tienes por qué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar", decía la letra. Cuando yo era pequeño, me preguntaba si es que el hombre había estado encendiéndole la chimenea a la otra: a la querida. Se ve que a pesar de mi ingenuidad infantil, no iba mal encaminado, porque seguro que la había estado encendiendo, aunque fuera de otra forma.

Estos chicos que tenían pinta de pertenecer a alguna organización ultracatólica eran tan moralistas que advertían sobre los riesgos de la avaricia en otra de sus lacrimógenas canciones, titulada Maitechu mía, en la que encima les acompañaba Plácido Domingo. Era la historia de un tipo que dejaba a la 'churri' esperando, muerta de pena, porque estaba más preocupado por ganar pasta que por estar con ella. Y no vuelve hasta que no tiene suficiente dinero, claro que por entonces resulta que ella, ¡ya se ha muerto!



Aún más oscura todavía era una canción que se titulaba Le llamaban loca. Iba sobre una mujer enamorada de otro cabronazo que también la había dejado tirada, pero ella seguía estando tan embelesada que se le iba la olla. ¡Y venían los loqueros para llevársela al manicomio! Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven...



Nunca supe si el compositor del tema, nada menos que el grandísimo José Luis Perales, se dio cuenta de que para los madrileños la canción tenía un significado muy distinto al que pretendía. ¡Los de la capital del reino somos todos laístas! No decimos de una mujer que "le llamaban loca", los castizos decimos que "la llamaban loca". Si "le llamaban loca" es que era un señor. Un señor un poco 'locaza', pero un hombre al fin y al cabo. Así fue como la canción se convirtió en un himno gay, que hablaba de la intolerancia hacia los homosexuales.

Y mi favorita era la desgarradora Secretaria. "La que escucha, escribe y calla". Es la historia de una sufrida secre, que ha dedicado su vida a trabajar como una esclava. El tipo se la quiere beneficiar: "Y al negarme a ser amable, me ignoraste y sólo fui tu secretaria". Pero ella, en lugar de denunciarle por acoso laboral, ni siquiera abandona el trabajo, y hasta le organiza las citas con las amantes. "Fui también la celestina de tus citas clandestinas...". Hasta elige las flores que supuestamente él les manda. Y encima después de todo eso, la mujer resulta que está "un poquito enamorada". Menuda historia. Y atención a los siniestros coros, y a la estética del grupo en este impagable vídeo.

jueves, 28 de mayo de 2009

No saber perder

Devoro una novela agridulce de David Trueba titulada Saber perder, pero estos días me estoy dando cuenta de que ya nadie sabe perder. Cuando yo era pequeño, era ya un perdedor y tiraba de un manotazo todas las piezas del ajedrez porque me habían hecho jaque mate. Pero también me daba cuenta de la grandeza de aquellos que perdían noblemente, sonreían e incluso felicitaban al ganador. Intenté imitarles y disimular el enfado de perder, pero ahora resulta que aquello de que lo importante es participar, que decía el barón de Coubertain, está ya más pasado de moda que la Arielita, a juzgar por las reacciones airadas que han tenido últimamente varias personas a quienes no les ha sonreído la suerte.

Por ejemplo, a Cristiano Ronaldo no le hizo mucha gracia que su equipo, el Manchester, perdiera ante el Barça la final de la Copa de Europa. por eso le hizo una fea entrada a Puyol, jugador rival, que le valió la tarjeta amarilla. “El Barça no mereció ganar en semifinales ante el Chelsea”, declaró este ilustre representante de la deportividad, y los valores deportivos. Pero bueno, ¿no sería mejor que te preocuparas de por qué tú no mereciste ganar la final –eso sí que está claro– y por eso la perdiste?


¿Y qué decir de Susan Boyle? La desaliñada participante de Britain's Got Talent, el programa británico tipo Operación Triunfo, ha sido el fenómeno de la temporada, ha salido en la prensa de todas partes, y ha pasado de ama de casa a celebridad. Pero no supo encajar quedar segunda en su programa, y estalló. Tras ponerse a gritar detrás del escenario que odiaba el programa, y tirarle agua a un colaborador, tuvo que ser ingresada en una clínica psiquiátrica.

Más delito tiene nuestra afamada representante en el festival de Eurovisión. Porque vamos a ver, si no sabes perder, ¿por qué te presentas a Eurovisión? Pero si no ganamos nunca desde los tiempos de Salomé (1969) y Massiel (1968) de quien se dice últimamente que TVE compró los votos para que triunfara. Si fuera por mí, ni nos presentaríamos ni nada, no merece la pena el esfuerzo. Nos habríamos ahorrado 20.000 euros que fue lo que costó mandar a Soraya a Eurovisión, según ha declarado en el congreso Luis Fernández, presidente de la corporación RTVE. Seamos serios. Ni el mayor optimista del mundo se creería que España puede ser favorita en Eurovisión, aunque mandáramos a un coro celestial. Este año en concreto había que estar loco para apostar por Soraya, que no canta mal, pero que interpretaba una canción más hortera que un cerdito con un lazo rosa y una muela de oro. Pero si quedamos demasiado bien. ¡Penúltimos! Creo que las votaciones fueron un poco injustas con los que quedaron después de nosotros. Nos fue incluso peor que con la bufonada de Chikilicuatre. Pues a Soraya ser penúltima no le ha sentado bien, así que le echa la culpa a TVE. “Es un castigo de Europa a TVE, porque no retransmitió la segunda semifinal”, ha explicado. “Europa se enfadó y empezaron con represalias” ha dicho la artista, y posiblemente se creerá que tiene razón, aunque por lo que tengo entendido la mitad de los votos los hacen por teléfono los fontaneros, oficinistas y ciudadanos de países como Lituania, que posiblemente no sepan si la semifinal de marras se ha emitido en España.

Por su parte Uribarri, el hombre que retransmitía Eurovisión desde que yo era pequeño –hace tantísimo tiempo que la televisión era en blanco y negro y no existían los móviles–, tampoco se ha tomado con humor que le hayan jubilado por fin. Uribarri acusa a su sustituto, José Luis Guzmán, de haberle menospreciado, y de hacer predicciones “con errores garrafales”. ¿Pero es que este hombre quería morirse retransmitiendo Eurovisión? Uribarri, deja paso a las nuevas generaciones, que yo cuando me jubilé me haré viajes del inserso, no pienso ni leer al que me sustituya en la blogosfera escribiendo artículos sobre la actualidad que nos depare el futuro.

Pero el que se lleva la palma (o mejor dicho no se la lleva) es nuestro Pedro. Al manchego más universal después del Quijote no le ha debido sentar demasiado bien no llevarse la Palma de Oro en Cannes, pues a continuación se enrabietó y lanzó una diatriba contra el corrosivo Carlos Boyero. Sí que es verdad que este crítico de El País no se distingue especialmente por su elegancia, pues sus comentarios eran bastante hirientes. Cuando se proyectó en la sección oficial la película del realizador, escribió en su periódico que no iba a volver a verla: "No soy masoquista, no voy a ver otra vez Los abrazos rotos". En su blog, Almodóvar puso a caldo al cronista: "Boyero no escribió una crítica de Los abrazos rotos. Al texto que esbozó en su periódico se le puede calificar de cualquier cosa excepto de crítica cinematográfica. (...) emplea el 75 por ciento del espacio para despotricar sobre mi persona (lo que ni siquiera es una novedad, porque lleva casi treinta años haciéndolo.

Pues bien, como crítico de cine entiendo que Boyero hace muy bien en decir lo que piensa. Lo que no comparto es su lenguaje brutal y descarnado que efectivamente le ha convertido en el crítico más popular (como a Losantos en el comentarista radiofónico más popular). Pero aunque defiendo a capa y espada la libertad de expresión, a mí no me parece que ofender e insultar sea demasiado ético. Lo que no acabo de comprender es por qué alguien de la talla de Pedro Almodóvar se rebaja a entrar al trapo en este asunto. ¡Pero si ha sido oscarizado y los americanos le tienen como el nuevo Fellini! Debería darle igual esta 'pecata minuta'. Pero en fin, ya sabemos que Almodóvar se fue de la Academia de Cine española después de que no se le premiase en una edición de los Goya, porque según dijo, no estaba de acuerdo con el sistema de votación. Almodóvar es otro ejemplo de mal perdedor.

sábado, 18 de abril de 2009

El 23-F de cerca (s)

Cuatro años llevaba esperando otro libro de Javier Cercas, tras La Velocidad de la luz (2005). Y va el hombre y nos sorprende con una especie de ensayo sobre el 23-F que se titula Anatomía de un instante. Mi primera reacción fue de decepción absoluta, e incluso de enojo. Encima que es un escritor lento -porque hay que reconocer que me encanta- pero es tan seguro como lento, va y escribe sobre un asunto que a priori, no me interesaba nada. O por lo menos sobre un tema sobre el que creía que ya lo sabía todo. El único volumen que estoy esperando ansiosamente relacionado con el 23 F es el libro autobiográfico de Adolfo Suárez, que su hijo Adolfo, Jr. ha prometido que publicará tras la muerte de su padre, y que seguro que ofrece respuesta a algunos de enigmas sobre el golpe de estado y otros asuntos de la Transición.

Al final empecé a leer Anatomía de un instante, pero confieso que únicamente porque me encanta Javier Cercas. No tenía a priori ningún interés. Es más, cuando empecé a leer el libro, descubrí que se limitaba a recopilar datos ya sabidos sobre el 23-F, sobre la Transición y sobre Adolfo Suárez. Alguna de sus conclusiones tienen gran interés, especialmente lo relativo a que su momento, el rey, explicando a diestro y siniestro que la situación de España era tan caótica que había que quitar a Suárez del poder como fuera, cimentó la placenta del golpe, e incluso dio alas a aquellos que pensaban que era necesario dar un golpe de estado, aunque éste al final se intentó llevar a cabo paradójicamente cuando el presidente del Gobierno ya había dimitido y se votaba la investidura de su sucesor. Viene a aportar Javier Cercas que cuando el golpista Alfonso Armada dejaba entrever que tras su conspiración estaba el rey, la hipótesis sonaba bastante creíble. También es bastante interesante el tratamiento que realiza de los personajes, ya que les reconoce aciertos al rey y a Suárez, pero también les achaca sus errores. Esto era una bocanada de aire fresco para mí tras la reciente película televisiva emitida por RTVE titulada 23-F, el día más difícil del rey, donde el monarca era una especie de superhombre con muchísima iniciativa y más preocupado por la Constitución que por su corona y su vida. Y yo me lo creo.

También me ha dado que pensar este libro sobre lo cerca que estuvo de triunfar el golpe. Sobre todo por la falta de oposición al mismo. Siempre nos tomamos todos el golpe un poco 'a chirigota', sobre todo porque el que había tomado el Congreso era un guardia civil que parecía sacado de un tebeo o una película de Berlanga. Pero la realidad es que nos salvamos por los pelos, y salvo el propio rey y El País, con su histórica editorial a favor de la democracia, hubo aquel día pocas más muestras de oposición a los sublevados. Que los españolitos bien que hicimos una manifestación masiva de adhesión a la democracia cuando ya había pasado todo, pero el mismo 23-F estábamos todos encerrados en casa y la única preocupación de cada uno era salvar el culo. Eso era también lo que parece que les preocupaba a los políticos, a los capitanes generales y al propio rey.

A medio libro me di cuenta de que me causaba una especie de efecto nostálgico. Y es que un libro que hablaba de Adolfo Suárez, de Gutiérrez Mellado y de Tejero me remitía directamente a mi infancia, como si estuviera leyendo un libro sobre Naranjito, Heidi, La bola de cristal o Mazinger Z. Que recordaba que aquel día no hubo cole, y me quedé en casa viendo La princesa y el pirata. Para los niños, el 23 F fue una fiesta. De hecho, otras aburridas tardes de colegio he soñado conque hubiera otro golpe de estado de ésos.

De todas formas, mientras leía el volumen, no acababa de entender muy bien a dónde quería llegar Javier Cercas, y por qué contaba esta historia. Seguía leyendo, y al final el autor se explica. Y todo ha cobrado sentido para mí. No es plan de reventarlo, pero digamos que el libro supone una reconciliación del propio autor con la generación de aquellos que hicieron la Transición, la de nuestros padres, ésos a los que les hemos echado en cara tantos y tantos errores. Y sin embargo, la conclusión es bastante clara: nos creíamos que nosotros lo habríamos hecho mucho mejor, pero es posible que hubiéramos cometido los mismos errores u otros peores. Resulta al final que el autor de Soldados de Salamina ha escrito un libro de reconciliación intergeneracional bastante emotivo. Creo sinceramente que Anatomía de un instante, de Javier Cercas, es un libro bastante importante.

jueves, 12 de marzo de 2009

Festival 'friqui' en Madrid


Pasé el fin de semana pasado encerrado en el cine, concretamente en la VI Muestra Sci-Fi, de cine fantástico de Madrid. Cuando empezó este evento, se llamaba Calle 13, pero ahora ha cambiado de canal televisivo que lo patrocina. Nunca me lo pierdo, sobre todo por el buen ambiente que hay. 

Eso sí, es necesario especificar que es un ambiente un poco 'friqui', para apasionados del cine fantástico. Para que os hagáis una idea, cuando empezó la proyección de Surveillance, la película de la hija de David Lynch, los títulos de crédito anunciaban la presencia como secundario de Michael Ironside. ¡Y el público empezó a aplaudir en masa! Como sabréis los que seáis un poco friquis, Ironside es un legendario secundario, que ha hecho de malo en decenas de películas, como Desafío total, Los inmortales II, El nuevo Kárate Kid (la que cambiaba a Ralph Maccio por Hilary Swank) y hasta en El equipo A. Incluso los 'normales' le conoceréis de vista por la serie V. Efectivamente, hay que ser muy friqui para saber su nombre y venerarle, pero solté una lagrimita cuando la gente le aplaudió. "Estoy entre amigos", pensé.

Aunque algunas eran un poco malas, descubrí también un par de buenas películas. Recomiendo especialmente la citada Surveillance, en la que el padre de la directora, Mr. David Lynch, que ejerce como productor ejecutivo, parece que le ha echado una mano y le ha dado alguna que otra indicación a su hija. De hecho el argumento es típicamente 'lynchiano', pues Bill Pullman –qué viejo está, como pasa el tiempo– y Julia Ormond –qué mayor está, como pasa el tiempo– son dos agentes del FBI que acuden a un pueblo tipo Twin Peaks para investigar una serie de asesinatos. También incluye buenas dosis de humor negro y surrealista en la línea del cine de su padre. La anterior película de Jennifer Lynch, Mi obsesión por Helena –sobre un tipo que se obsesionaba con una chica, le cortaba las piernas y la metía en una caja–, era tan sumamente mala, que se ha pasado quince años sin dirigir, hasta ahora.


También descubrí la mejor película de vampiros en lo que llevamos de Milenio, Déjame entrar, una genial adaptación sueca de la brillante novela de John Ajvide Lindqvist.  Es como Crepúsculo pero buena. También plantea una bonita historia de amor humano-vampírica entre adolescentes, con las siguientes IMPORTANTES diferencias respecto a la execrable obra de Stephenie Meyers:

1. La chica es la vampiresa y el chico es el humano. Ambos se comportan como niños de 12 años, o sea que se sienten atraídos por el otro, pero están muy cortados y son un poco sosos.
2. La vampiresa muerde a la gente, y chupa sangre, como los de las películas de la Hammer. O sea, que es lo que yo entiendo por un vampiro, no 'esa cosa' que contiene su  sed de sangre por amor, para incitar a los adolescentes a mantener la castidad y hacer propaganda religiosa.
3. Es una historia de iniciación al sexo, entre personajes muy jóvenes que me hizo recordar mi propia adolescencia. Tiene una secuencia en la que ella se mete en la cama de él, que es una maravilla... ¡Hay sexo, como en la vida real! Entérate ya, Stephenie.
4. Hay violencia. Brutal. Por ejemplo, una secuencia en la que la niña muerde a un tipo desfigurado en la ventana de un hospital...

Déjame entrar es una vuelta de tuerca estupenda en el género vampírico. Me conmovió y me puso los pelos de punta a la vez. Es como la novela: brutal y lírica a la vez. Recuerdo como describe en el libro el autor a la protagonista, Eli, que tiene "los ojos de Samuel Beckett en la cara de Audrey Hepburn", o sea que es una combinación de sabiduría e ingenuidad... En fin, me ha devuelto a mi subgénero favorito, los vampiros, que andaban últimamente un poco de colmillos caídos.

jueves, 26 de febrero de 2009

Videocrítica de 'Che, guerrilla' + Genios del marketing

Por fin se ha desvelado el misterio. ¿Por qué era tan necesario que el Consorcio de Transportes de Madrid nos subiera dos veces el precio del abono transportes este año, en tiempos de crisis, contribuyendo a subir brutalmente la inflación? La repuesta ya está aquí. Era necesario que los viajeros nos rascásemos el bolsillo para realizar campañas de marketing ingeniosas y vitales,  llevadas a cabo por superingeniosos expertos en marketing, como 'Salumetro', lo último de lo último en campañas publicitarias.


Hacía unos días que había visto algunos de los numerosos carteles e indicadores que el suburbano se ha visto obligado a financiar con nuestro dinero y colocar en todas las estaciones. Pero por si acaso, Metro vela para que la campaña llegue a todos sus usuarios, como he podido comprobar esta mañana, en la que un grupo de chicos contratados expresamente al efecto me han dado uno de los folletos que generosamente distribuían a mansalva. El folleto informa de que puedes hacer ejercicio subiendo las escaleras andando, en lugar de decantarte por las escaleras mecánicas o el ascensor. Para facilitarme la decisión, una de las escaleras mecánicas larguísimas de la estación estaba estropeada, así que he tenido la oportunidad de probar esta nueva forma de hacer ejercicio.

"Con estos pequeños gestos, haces un poco de ejercicio y así te sentirás mejor el resto del día", asegura Metro. Además, después del ejercicio puedes tener totalmente gratis una sesión de sauna, ya que por la mañana no hay suficientes vagones, y el Metro va tan lleno de gente que alcanzas una temperatura bastante alta. 

Unas mentes tan privilegiadas como las que han justificado su sueldo –sin duda muy por debajo de lo que merecerían por tan insignes cerebros que poseen– probablemente nos tienen deparadas para el futuro otras campañas igualmente útiles e ingeniosas. Por ejemplo, propongo LigueMetro, una campaña con la que los solterones nos podemos ahorrar el gasto en páginas web de ligoteo y en 'Speed Dating'. Ya veo los lemas: Viaje usted en hora punta y conocerá íntimamente a muchas personas con las que va a estar apretado durante todo el trayecto, y así puede usted luego quedar luego a cenar con ellas. Aproveche los continuos retrasos de quince minutos en algunas líneas para hacer vida social y en lugar de desesperarse, entable conversación con los demás viajeros, a los que tendrá tiempo de conocer en profundidad.


Por cierto, esta semana hemos rodado la videocrítica de Che, guerrilla, la segunda parte del díptico sobre el revolucionario argentino, dirigido por Steven Soderberg:

Videocrítica:

sábado, 14 de febrero de 2009

La vida efímera de los libros

En la sociedad del marketing y el consumismo salvaje en la que vivimos los productos son bastante perecederos. Por ejemplo, os aseguro que veo cinco o seis películas de estreno a la semana (y aún así me suelo perder dos o tres que también llegan a las carteleras). O sea, que hacen un total de unas 260 al año más o menos. Y si me preguntan ahora qué películas he visto en 2008, a bote pronto me acuerdo de My Blueberry Nights, El caballero oscuro y Wall-E, y eso es todo. Bueno, y también me acuerdo de Casi 300, la película más infumable que he visto en mi vida, pero me acuerdo de ella porque me produjo pesadillas de lo tremendamente malísima que era.

También los libros duran poco. ¿Os habéis fijado en la sección de novedades de cualquier librería? Está llena de docenas de volúmenes variopintos que ya no existirán la próxima vez que visitéis el mismo establecimiento. Sencillamente habrán desaparecido de la faz de la Tierra; y como mucho, alguno saldrá en edición de bolsillo y vivirá un poco más.

Y tanto afán en publicar libros y libros para que luego en todos los vagones de metro todos los viajeros se hayan puesto de acuerdo en leer El niño con el pijama de rayas.

Todo esto es un auténtico problema para aquellas personas que pretendemos pensarnos lo que vamos a comprar o no. No, no es que yo vaya de inteligente ahora, de hecho no lo soy, y me dejo llevar por el afán consumista como todos, pero resulta que no tengo mucho dinero, soy bastante pobre y sólo puedo comprar aquel libro que realmente vaya a leer. O sea, que voy a la librería, veo las novedades, pero no compro a lo loco, aunque luego al cabo del tiempo pienso que tal vez aquella novela que vi sobre tal o cual tema podría estar bien, y acabo sucumbiendo y me la compro.

Tardo tanto en decidirme que cuando llego ya se han agotado. De hecho me ha pasado también con alguna que otra chica, que he tardado en decidirme en pasar a la acción -aunque eso ha sido más bien por falta de seguridad en mí mismo-. Y cuando me he decidido a dar un paso adelante, ya había encontrado a su príncipe azul, se había casado y hasta tenía churumbeles.

Me ha pasado con una novela que se titula 13,99 del vangüardista francés Frédéric Beigbeder. Vi el libro por primera vez un día en que no sabía qué leer, pero al final acabé comprándome en su lugar otro de mi queridísimo Ian McEwan. Al cabo del tiempo, me recomendó el libro mi amigo ex bloguero, pero él no me lo ha podido prestar, porque entre otras cosas lo leyó en francés. Y cuando he ido a por él había desaparecido de todas las librerías.

Odio que me pase eso. No es la primera vez. Me dijeron que estaba descatalogado. Pero como hasta hace poco existía, imaginé que habría alguno perdido en librerías poco transitadas. Llevaba una semana recorriendo establecimientos y nada. Además, me pasa algo horrible, no puedo leer otra cosa. Tiene que ser la novela que estoy deseando leer o nada. Tengo la necesidad creada y necesito hacerme con él a toda costa.

Qué gran alegría me he llevado hoy en una de las típicas librerías madrileñas. Les quedaba un ejemplar perdido. Paradójicamente, me ha costado 13,99 euros, o sea que el precio es también el título del libro. Hace referencia a una táctica habitual del mundo del marketing, sobradamente conocida: la gente cree que algo que cuesta 99,99 es mucho más barato que algo que cuesta 100 euros. No sólo cuesta lo mismo sino que se resisten a darte el céntimo.

-Es que no tengo céntimos sueltos, ¿no te importa que no te lo dé?
-Pues no es mi problema. Legalmente me tienes que dar cambio, así que busca el céntimo donde sea.

Siempre hago eso. Si ellos son tan 'listillos' como para emplear una táctica tan sucia, que me den mi céntimo. Desde aquí hago un llamamiento al mundo para que todo el mundo pida el céntimo, así se les quitarían las ganas de poner precios tramposos a esos hijos de la grandísima puta.

¿El ocho costaría ocho euros en esa misma librería? En fin, no he preguntado el precio de 2666, de Roberto Bolaño, que me gustó mucho, pero no me lo podría permitir.

La novela, 13,99, es una sátira del mundo de la publicidad y el marketing y todo esto. Sólo he podido leer las primeras páginas en el metro ('el metro se invento para leer' me dijo una vez un jefazo de una gran editorial que leía mucho). El resto de gente del vagón leía 'El niño con el pijama de rayas' y me miraban como si estuviera loco. En fin, no sé cómo seguirá, pero la novela la narra un publicista en primera persona y empieza bastante bien:

"Soy publicista. Contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda" (...) "Cuando a fuerza de ahorrar logréis comprar el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres temporadas de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados".

Este libro me va a gustar. En fin, siento crearos la necesidad de ver pelis, pero esta semana se estrenan dos peliculones. Los detalles en este vídeo:

jueves, 12 de febrero de 2009

El león amistoso

A alguien de mi redacción le han mandado este emotivo vídeo. A todos mis compañeros se les saltaban las lágrimas cuando lo han visto.

Traducción de los títulos: 
Estas dos personas criaron a este cachorro de león al que llamaron Christian. Por desgracia, se hizo demasiado grande para que pudieran cuidarlo, así que decidieron liberarlo para que viviera como un animal salvaje. Después de un año decidieron viajar a África para verlo. Se les avisó específicamente de que el león no los recordaría. Este vídeo fue tomado cuando se encontraron con él.


Christian the Lion - The funniest videos are a click away

Pero yo creo que el que ha hecho el montaje del vídeo es un psicópata.

Porque vamos a ver, si distribuyes un vídeo así por internet, estoy seguro de que habrá más de uno que quiera poner en práctica en la realidad esta historia, y se irá a África a abrazar a un león. ¡Si algunos de mis compañeros se han comprado un billete por internet tras ver el vídeo!

Cuando abrazas a un león en la realidad lo más probable es que no ocurra exactamente lo mismo que en este vídeo. No sé yo si el cámara iba a tener estómago para seguir grabando, y lo más seguro es que no iba a poder poner la misma música después, porque no pegaría mucho. Seguro que queda mejor la banda sonora de una película de terror.

Hace unos años vino a España una británica amante de los animales, que estaba en contra de las corridas de toros. Para demostrar que el toro es un animal de lo más noble que no merece morir de forma salvaje, se fue a abrazar a uno. Pero claro, era un toro bravo de 550 kilos que la empitonó y la dejó gravemente herida. Normal.

No estoy seguro de que este vídeo sea del todo verdad. La imagen es auténtica, eso sí, pero no me creo la historia. Si lo que cuenta es cierto, entonces los protagonistas son tontos del culo, y tuvieron la suerte de que ese día el león se había comido antes a dos bueyes. Si llega a tener hambre, no creo que se hubiera acordado de ellos.

Por si acaso, conviene recordar que no todo lo que se ve en internet es cierto. Por ejemplo, no parece demasiado probable que Carrefour te regale vales de 300 euros en compras si reenvías un mail a diez personas. Al menos, nadie ha recibido el susodicho vale todavía.

jueves, 15 de enero de 2009

'Papá, vaya nombre me has puesto' y 'Videocrítica de 'Siete almas'

Videocrítica de 'Siete almas'

Parece bastante justo que el juez le haya retirado la custodia de sus hijos a una pareja de New Jersey, que les había puesto nombres nazis. Un niño se llamaba Adolf Hitler y sus hermanas JoyceLynn Aryan Nation y Honszlynn Hinler Jeannie –que también hacen referencia al nacionalsocialismo–. Pero lo peor no es que esos padres ultraderechistas realizaran apología del Holocausto, sino que es imposible que se preocupen por la felicidad de sus hijos unos progenitores capaces de bautizarles así.

¿Acaso no se han dado cuenta de lo mucho que se iban a reír de sus niños en el colegio? ¡Que los niños son muy cabrones! Yo mismo era uno de esos niños cabrones y le habría sacado mucha tajada al hecho de que unos compañeros míos tuvieran esos nombres. Imagino que cada vez que entren en clase, todos los niños harán el saludo nazi. Como si lo viera.

Claro que también deberían retirarle la custodia de sus hijos a los padres de las 41 personas que me salen al buscar en Madrid en la guía telefónica el nombre Francisco Franco. Si te apellidas Franco, y le pones a tu hijo Francisco, seguro que es por algo, posiblemente porque el brazo derecho se te eleva sospechosamente un poco hacia arriba. Más delito tienen los perversos y retorcidos padres de estos 26 pobres desgraciados que se llaman Manolo Escobar. ¡Que pesadillas tendrán recordando que a diario en el colegio les cantaban a todas horas el Porrompompero!

Habría que prohibir ciertos nombres con mala leche. Por ejemplo, debería estar castigado con penas severas lo que hizo aquella inconsciente que le puso a su retoño 'Kevin Costner de Jesús'. ¡Que este año está de moda ponerle a los niños 'El Duque' y a las niñas 'Sin tetas no hay paraíso'! También se debería encarcelar a aquellos 'humoristas' que combinan el nombre con el apellido del bebé, para crear aberraciones estilo Margarita Flores del Campo –en plan ecologista– o Elena Nito del Bosque –el caso más popular–. Que os juro que tuve un compañero que se llamaba Miguel La Granja San Francisco. ¡Si te apellidas La Granja ten un poco de vista! ¡No te eches una novia que se apellide San Francisco, por Dios! Y si estás enamoradísimo y no puedes evitarlo, haz el favor de recurrir a los métodos anticonceptivos.

Como se cometen tantas aberraciones me he puesto a leer a ver qué dice la legislación española al respecto. No existen muchos límites legales. No se le puede poner al niño "más de un nombre compuesto ni más de dos simples", o sea que está terminantemente prohibido llamarle 'Felipe Juan Froilán de Todos los Santos' salvo que tu familia ostente privilegios especiales y no tengas por qué respetar las leyes. Además "quedan prohibidos los nombres que objetivamente perjudiquen a la persona, (...) los que hagan confusa la identificación y los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo". O sea que no puedes llamar a tu niña 'Puta de Mierda'. Pues menos mal. Algo es algo. Yo pensaba poner a mi hijo Satán, a ver quién tiene pelotas de meterse con él en el cole. Eso no le perjudica objetivamente, sino que le ayuda, aunque es lo que explica que no tenga novia ni nadie quiera tener hijos conmigo.

No entiendo muy bien el párrafo que prohibe eso de 'los que hagan confusa la identificación', aunque creo que puede querer decir que no llames a tu hijo XJK 24 o R2-D2. Y desde luego, no está claro eso de 'los que induzcan en su conjunto a error en cuanto al sexo'. ¿No podría llamarse alguien Kabul, por ejemplo, siendo chico o chica? El nombre auténtico de John Wayne era Marion, y aquí le habrían prohibido llamarse así.


Incluyo al principio de esta entrada la videocrítica de Siete almas. Aunque está muy bien valorada por el público en imdb, a mí no me ha gustado. Eso sí, ha sido una grata experiencia tener como entrevistado estos días a Will Smith. 'El príncipe de Bel-Air' es un tipo muy vitalista y divertido, pues aunque algunas de sus respuestas tienen cierto tufillo a Iglesia de la Cienciología, lo cierto es que expresa opiniones que yo también comparto. Al final no me atreví a preguntarle qué ha sido de Carlton.

Esta semana se estrena un peliculón muy superior al de Will Smith titulado La clase, absolutamente genial, sobre un instituto conflictivo, bastante recomendable. Fue Palma de Oro en Cannes. Imprescindible.

'Slumdog Millonaire', mi favorita para los Oscar


¿Un film rodado al estilo de Bollywood sobre un joven humilde criado en las calles de La India que concursa en la versión de su país de '¿Quieres ser millonario?', presentada por una versión oscura y malvada de Carlos Sobera? Ésta es la premisa inicial de la que para mí –a falta de ver alguna cosa que otra– es sin duda la película del momento.

Estamos en la temporada alta del cine estadounidense, o al menos en lo que se refiere al cine destinado al público adulto. Ésta es la época del año en la que se otorgan todos los premios, falta poco para los Oscar, y tradicionalmente éstos van a parar a las películas más recientes, porque los votantes ya no se acuerdan de lo que se estrenó a principios del año pasado. Salvo en casos excepcionales (El silencio de los corderos, Sin perdón) se premia –sobre todo en los Oscar– a películas recientes. Este año las nominaciones se las repartirán la citada Slumdog Millonaire, El curioso caso de Benjamin Button, Revolutionary Road, The Wrestler, The Reader (El lector), Gran Torino y poco más. Quizás logre alguna candidatura Happy. Un cuento sobre la felicidad y también estarán nominados Pe –por Vicky, Cristina, Barcelona– y a título póstumo Heath Ledger, por El caballero oscuro.

Y dicen quienes la han visto –yo todavía no– que el film de David Fincher –El curioso caso de Benjamin Button– es impecable, reflexivo y muy de Oscar. Pero yo deseo que la estatuilla relativa a la mejor película –por lo menos ésa– se la lleve Slumdog Millonaire, el nuevo drama del británico Danny Doyle, responsable de Trainspotting. Aparte de que la estructura narrativa es genial –la historia se narra a base de flash-backs, a partir de la participación del protagonista en el concurso– Boyle refleja la dramática condición en la que viven los niños de la calle de La India, y sin trivializar el tema. Sin trivializar el tema, consigue que la película sea sumamente entretenida, original, y con toques de humor y momentos de gran tensión. Y todo con actores indios. Recuerda en cierta medida a la brasileña Ciudad de Dios.

Y atención a los títulos de crédito finales. Están mezclados con un número musical de Bollywood.

EN BREVE, GRAN ESTRENO EN ESTE MISMO BLOG DE LA ABERRANTE Y POCO RECOMENDABLE VIDEOCRÍTICA DEL DRAMÓN SIETE ALMAS. ¡YA CASI LA TENEMOS LISTA!

miércoles, 14 de enero de 2009

Picaresca en el siglo XXI

La picaresca nunca ha dejado de estar de moda, desde los tiempos del Lazarillo de Tormes. Ramón Calderón, que no sería presidente del Real Madrid si se hubieran contado los votos por correo, se llevó a unos tipos que no eran socios ni nada del club, a la asamblea ordinaria, para que votaran a favor de sus cuentas. En la próxima reunión de vecinos que vayan a aprobar pagar un pastón en derramas, ya sé lo que tengo que hacer. Me llevaré gente que vote por mí.

Más pícaro ha sido, si cabe, el escultor checo David Cerni, contratado por el gobierno checo para hacer una obra colectiva de artistas de la UE. La República Checa obstenta actualmente la presidencia de turno de la UE, y la idea consistía en conmemorar la ocasión con este monumento representativo de los 27 miembros. La idea no era mala, pero no contaron con que el tal Cerni estaba necesitado de dinero. Así que en lugar de contratar a otras 26 personas, decidió hacer él sólo todo el mural, bastante horrible por cierto, con esculturas que representan a cada país. No se ha esforzado mucho, porque Rumanía está simbolizada por el castillo de Drácula y el mapa de Suecia es una caja de Ikea. A continuación se inventó la identidad de los supuestos autores que le habían ayudado, y puso en internet una web de cada uno, en la que se detallaba por completo su curriculum. ¡Y así podía quedarse él solo con toda la pasta! Eso sí que es ser espabilado. Y ahora que le han pillado dice que lo ha hecho aposta, que era una performance de 'simulación de identidades' para provocar. La madre que le parió.


Cerni ha creado una obra maestra de la caradura.

Y es que internet es una gran herramienta para la picaresca. Como soy un solterón, suelo entrar en páginas de ligoteo de internet para desesperados como yo. Encontré un día a una chica que tenía puesta la siguiente inscripción como lema: ¡Cuidado con los negros de Mozambique!

La sexta vez que me encontré con ella, y leí la misteriosa frase '¡Cuidado con los negros de Mozambique!' no pude evitar enviarle un mensaje para preguntarle sobre el particular. Me respondió que se había hecho amiga de dos tipos supuestamente negros y supuestamente muy majos de Mozambique. El primero le mandó una foto suya haciendo culturismo que la dejó obnubilada y le dijo que era el amor de su vida, y que quería tener con ella niños mulatos preciosos. No tenía dinero para venir a España, porque Mozambique no está ni siquiera en crisis, porque la economía nunca ha ido bien. Pero si ella estaba dispuesta a mandarle el dinero del pasaje del avión, en dos días le tendría a su lado y podría comprobar por sí misma si es cierto el mito de que la raza negra es superior a nivel de atributos sexuales o no. La mujer le transfirió corriendo el dinero y nunca más se supo.

Bueno, lógico -respondí yo. Al fin y al cabo el ser humano tiende a confiar en sus semejantes. Me podía haber pasado a mí también con una de Mozambique que se pareciera a Halle Berry. Pero, ¿y el segundo?

Pues nada, el segundo le había repetido la misma historia poco más o menos. ¡Y ella le había mandado también el dinero! En fin, la primera vez es culpa del timador, pero la segunda... No quise comentarle a la ingenua mujer donde creo que estaba ella cuando Dios repartió cerebros.

EL JUEVES, EN PRIMICIA EN ESTE ABSURDO BLOG, LA VIDEOCRÍTICA DE 'SIETE ALMAS', EL GRAN TRUÑO DEL AÑO QUE ACABA DE EMPEZAR, PERO QUE YA ESTÁ EMPEZANDO A DARNOS GRANDES DISGUSTOS CINEMATOGRÁFICAMENTE HABLANDO.

domingo, 4 de enero de 2009

Consejos para ser entrevistado

Como me dedico a esto del periodismo, me pregunta una ilustre bloguera si debe conceder una entrevista, para una radio, ya que se dedica a escribir relatos y novelas. Siempre he querido ofrecer un consultorio sentimental al estilo de Elena Francis. Es una lástima que nadie me pregunte por eso, pues piensan que no soy el más adecuado para dar consejos sentimentales, debido a que mi vida sentimental es un caos. Así que me limitaré a contestar cuestiones sobre otros asuntos como las entrevistas periodísticas.

Querida bloguera:

Yo siempre concedería todas las entrevistas que te pidan en la medida de lo posible. Se empieza en medios modestos, y de ahí se pasa a las grandes cadenas televisivas, pero alguien puede conocerte a través de una entrevista y después leer lo que escribas. Mi consejo es que digas siempre que sí a cualquier tipo de entrevista, aunque sea para la hoja parroquial del barrio. Los publicitarios saben muy bien que si te dan la brasa con una marca determinada de desodorante, al final atraes muchísimos compradores de ese desodorante. Pues lo mismo es aplicable a la gente que quiere darse a conocer.

Si te cuesta un poco conversar, elabórate respuestas antes de ir a la entrevista, que puedas intercalar fácilmente en cualquier pregunta. Por ejemplo: "Escuché a Saramago, el premio Nobel de Literatura, decir que él escribe para que le quieran, así que decidí escribir mi último relato/novela/ensayo para ver si alguien me quiere a mí también".

Y luego sueltas eso independientemente de lo que te diga el periodista. Si viene a cuento, mejor, y sino, pues lo sueltas igual:

Ejemplo 1:
Periodista: ¿A qué público va destinado su relato/novela/ensayo?
Entrevistada: Yo siempre escribo para que me lea un sector del público lo más amplio posible. Escuché a Saramago, el premio Nobel de Literatura, decir que él escribe para que le quieran, así que decidí escribir este relato/novela/ensayo para ver si alguien me quiere a mí también. Y me da igual que me quieran personas de todos los rangos de edades, y de todos los sectores sociales. Si el público es más amplio, mejor.

Ejemplo 2:
Periodista: Estamos en crisis, y casi nadie va a comprar libros, porque necesitan el poco dinero del que disponen para comer. ¿Aconsejaría usted que adquieran su libro/novela/ensayo en lugar de comprarse un 'bocata'?
Entrevistada: Escuché a Saramago, el premio Nobel de Literatura, decir que él escribía para que le quisieran, así que decidí escribir este libro/novela/ensayo para ver si alguien me quiere a mí también. Y después de leérselo, que se lo coman, así me cogerán más cariño, si cabe, por haberles proporcionado material comestible.

Ejemplo 3:
Periodista: ¿Cree que existe vida en Marte?
Entrevistada: Como siempre escribo para que me quieran, como Saramago, si me quieren en Marte, mejor que mejor. Nunca me ha querido nadie verde y con antenas.


Cuando los actores de Hollywood vienen a Madrid y nos conceden entrevistas a los medios, da igual lo que preguntemos los chicos de la prensa. Las respuestas son siempre las mismas. Haced la prueba y leed las entrevistas al mismo personaje en medios distintos y alucinaréis.

Periodista: Brad Pitt, me han dicho que Angelina te pone los cuernos con George Clooney y que te va a dejar abandonado un día de estos. ¿Es cierto este rumor?
Brad Pitt: Yo siempre hago películas para que me quieran. Y si Angelina no ve mis películas y ya no me quiere, pues francamente "que le den". Ya estoy harto de esa impresentable. Se ve que como ha hecho una película que se llama 'El intercambio' ha pensado en intercambiarme.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Un asunto calamitoso

Por intentar quedar bien con una simpática compañera del trabajo, se ha llevado la impresión de que soy un descerebrado. Ya me decía mi madre que tenía que ir siempre con la verdad por delante, pero es que a veces cuesta un poco.

Doña Elvira es una buena mujer. O al menos bienintencionada. Son las únicas palabras que se me ocurren para definirla. No busca el mal de nadie, aunque me lo haya traído a mí. Me ha hecho sentir como un personaje de Milan Kundera, el protagonista de un cuento de El libro de los amores ridículos. Rehúye firmar una carta de recomendación para un autor que en realidad no le gusta nada. Por no decirle que no le interesa lo que está haciendo, prefiere darle largas. Pero el tipo va en su busca una y otra vez y le persigue y acaba arruinándole por completo la vida.

Pues a mí, en la vida real, ha estado a punto de pasarme algo parecido. Doña Elvira siempre tenía una sonrisa amable, me regalaba entradas para el fútbol y me preguntaba por mi salud cada mañana. Hasta que el otro día vino hasta mi mesa, pidiendo firmas para el Foro de la Familia en apoyo del juez Calamita. Yo paré de teclear en el ordenador para atenderla y ella me hizo el razonamiento que temía. Muy periodístico, en el mal sentido de la palabra. Muy facilón. Pero aunque no he leído la prensa de derechas, estoy seguro de que más de un articulista ha tirado por ahí.

-Es que al juez Tirado, el del caso Mariluz, le han puesto una multa de 1.500 euros por no ejecutar la sentencia del tipo que salió en libertad y mató a la niña. Y al juez Calamita, por negarse a dar un niño en adopción a una pareja de lesbianas, porque cree en conciencia que no son competentes para cuidarla, le han inhabilitado por dos años. Es un héroe. Un modelo a imitar.

"¿Sólo le han caído dos años de inhabilitación?", pensé. "¿Significa eso que permiten que vuelva a ejercer dentro de dos años un juez que en lugar de aplicar la ley, aplica la sentencia en función de lo que él cree que es justo o no?" Hace unos años leía unos cómics sobre un tipo con cara de mala leche que se llamaba Juez Dredd y que gritaba todo el tiempo. "Yo soy la ley". Y decidía lo que estaba bien o mal y él mismo mataba a los delincuentes si lo creía necesario. Y los lectores nos moríamos de miedo y pensábamos que la ciencia ficción daba que pensar, pero que por suerte nunca pasaría nada así.

A doña Elvira no le dije lo que pensaba. Al fin y al cabo es buena persona, como dije antes. Y con la argumentación con la que me había pedido la firma, si me negaba, iba a parecer que apoyaba el asesinato de una niña. Total que, tonto de mí, le dije que me alegraba mucho de que contara conmigo, pero que en ese momento no podía firmar, porque estaba muy liado con un artículo que iba a revolucionar el periodismo nacional. Y seguí tecleando el supuesto artículo, aunque en realidad estaba haciendo comentarios en otro blog, mucho mejor que éste. Se quedó mirando cómo yo tecleaba a gran velocidad y abandonó la sala.

Cuando al final de la jornada laboral iba a marcharme con cierta rapidez porque había quedado, pude vislumbrar que doña Elvira me esperaba junto a la puerta de salida. Decidí esperar unos minutos más y volví a mi habitación. Me quité el abrigo y me quedé inmóvil. De vez en cuando entreabría la puerta, sólo para constatar que ella no se había movido de allí. Tenía las hojas para las firmas en una mano, y un bolígrafo en la otra.

Llamé por teléfono a la muchacha que me esperaba en un café. Habíamos tenido conversaciones muy animadas por correo electrónico esa semana, y la cita prometía. Pero le dije que tenía que terminar un trabajo inaplazable y que tardaría un rato más en llegar.

Doña Elvira tardó dos horas en irse y yo mientras tanto no me atreví a salir. Así que cuando llegué al café, la mujer de mi vida ya se había ido. Y con razón. Y desde entonces no me coge el teléfono. También tiene su lógica. Pasé esa noche muy solo, reflexionando sobre el tema. No es que yo defienda al juez Tirado, también cometió un error. Supongo que no se merece precisamente un gran premio. Se le olvidó ejecutar una sentencia. Digo yo que no es un modelo a seguir, pero al fin y al cabo su único delito es ése, no fue él el asesino. El culpable de asesinato fue otro señor.

Tomaba un café al día siguiente con mi compañero Emilio, durante una pausa en el trabajo. Había cerrado la puerta de la cocina de la oficina con llave para que no apareciera doña Elvira. Pero cuando me di cuenta estaba detrás de mí. Juraría que había surgido de dentro de la nevera. ¿Es posible que aguardara allí durante un tiempo esperándome? Me dijo que se alegraba mucho de coincidir conmigo porque por fin podría firmarle. Entonces no pude más y salté.

Grité como un energúmeno. Dije cosas como que el juez Calamita sólo tenía ganas de llamar la atención, porque al fin y al cabo podía haber rehusado el caso si se consideraba con problemas de conciencia para pronunciarse al respecto. Que se le veía en la cara que no era un tipo normal, hombre. Y ella por una vez perdió la sonrisa tras escuchar mis gritos.

Mientras me alejaba, escuché que le pedía su firma al pobre Emilio.

-No, yo ya he firmado -dijo él con un tono muy diplomático.

martes, 23 de diciembre de 2008

Videocrítica doble: 'Australia' y 'The Spirit'

Resulta complicado para las personas oscuras, de corazón malvado, como yo, sobrevivir a la época madrileña. Tanto villancico, 'buen rollito', felicitaciones, luces de Navidad, anuncios entrañables, turrones, polvorones, mazapanes y niños de San Ildefonso se nos atragantan (sobre todo si el niño es gordito). Intento mantenerme lo más al margen posible y tengo en este momento tal cara de perro que ningún chavalín se atreve a acercarse lo suficiente como para pedirme el 'aguinaldo'.

El otro día me vino uno de esos 'pesaos' que se me aparecen por estas fechas, y me dijo que era el jodido Espíritu de las Navidades Futuras. Que me iba a enseñar lo solitarias y aburridas que iban a ser mis Navidades cuando yo fuera viejo. Le contesté que prefería estar solo que mal acompañado por espectros tan feos como él, y que por favor se largara inmediatamente. Luego apareció un colega suyo, el ángel Clarence de ¡Qué bello es vivir! Y éste se empeñó en mostrarme cómo sería el mundo si yo no hubiera existido. Pues era absolutamente igual, e incluso mejor, porque mis ex novias habían salido con tipos más guapos y las videocríticas las presentaba El Gran Wyoming, que sí que tiene gracia. Al menos para un rato.

Hablando de videocríticas, mi jefe (que también es amiguete) se empeñó en que la Navidad es tiempo de compartir y tal, y el caso es que me ha liado para que esta semana hiciéramos una videocrítica doble, por aquello de que había dos grandes super-estrenos para el día 25. Yo comento Australia –que para ser la peor película de Baz Luhrmann, mucho peor que Moulin Rouge, al menos tiene una primera parte interesante y está bien rodada–. Y él a continuación comenta The Spirit, que a pesar de los razonamientos de este hombre, es un auténtico tostón.

Esta semana también os puedo ofrecer interesantísimas entrevistas con el citado Baz Luhrmann y con Nicole Kidman y Hugh Jackman, que pasaron por aquí por Madrid. Y ahora corro a esconderme, porque falta lo peor. La llegada de los Reyes Magos. 

Al principio, a los chicos que nos portábamos mal nos traían carbón. Pero con el tiempo se dieron cuenta de que con este castigo tan tonto, no cambiábamos al año siguiente. Decidieron probar otros métodos y tomaron el camino de la violencia. Así que últimamente, cuando me pillan me atizan, a ver si recapacito y me hago bueno. Pero yo he decidido que me esconderé y no me podrán encontrar.

Tengo menos 'espíritu navideño' que Mr. Scrooge cuando se atragantó con el turrón El Lobo. Y odio por encima de todo esa estúpida expresión, 'espíritu navideño', salida de películas 'sentimentaloides' y telefilmes de sobremesa. Pero a pesar de todo os felicitaré la Navidad, y os desearé que lo paséis lo mejor posible. Lo que pasa es que mi felicitación horrible va adosada a la videocrítica. Ha quedado fatal.

En fin, que si encontrara al que inventó esto de las Navidades, yo es que lo crucificaría.

Videocrítica doble de Australia y The Spirit:

domingo, 7 de diciembre de 2008

Muerte al Borbón

En relación con el tema de los insultos de la entrada anterior, me viene a la memoria un viejo chiste que cuenta mi padre. Bueno, a decir verdad, he puesto que lo cuenta él porque el mérito es suyo, para no llevarme yo los laureles, pero igual no conviene contar esto aquí en la red. Igual le procesan. Mejor convendría decir que me contó este chascarrillo alguien malvado que no es mi padre. Un tipo por la noche recorre la calle gritando:

-¡Juan Carlos gilipollas!

Las pocas personas que a esa hora recorren la ciudad se quedan anonadadas cuando le escuchan. Él sigue diciendo lo mismo a grito pelado:

-¡Juan Carlos gilipollas!

Al cabo, llega un policía. Se acerca y le pone las esposas.

-Queda usted detenido por insultar al rey. Injurias a la corona.
-Oiga usted, que Juan Carlos hay muchos.
-Sí, pero gilipollas nada más que hay uno.

En fin, que chiste más soez, malintencionado y poco respetuoso con la Corona. Pero me ha venido a la memoria porque ha ocurrido lo mismo en la realidad. ERC asegura que cuando el diputado del congreso Joan Tardà ha gritado 'muerte al Borbón', en realidad se refería a Felipe V. Es un 'grito histórico de la Guerra de Sucesión contra Felipe V', dicen. Ya, ya. Como si no supiéramos todos qué Borbón debería morir.

En fin, que quede claro que en este blog no deseamos la muerte de nadie. Yo si abdicara y se proclamara la república me doy por satisfecho. Pero qué susto se ha tenido que llevar el propio monarca cuando haya puesto el telediario y haya escuchado aquello de 'Muerte al Borbón'. Ha tenido que pensar que la cosa estaba 'chunga'... "Uy, éstos van a repetir la Revolución Francesa, ¡cómo se han espabilado!". El primero que se ha debido dar por aludido seguro que ha sido él.

viernes, 5 de diciembre de 2008

De insultos políticos y alabanzas a Pixar

Desatiendo mi blog por miedo al fantasma de la recesión económica, que me lleva últimamente a aceptar cualquier trabajo que consista en escribir cosas, ya que no valgo para mucho más. Ahora mismo acepto cualquier cosa y hasta escribiría mails o cartas –de amor, familiares o lo que sea– como la protagonista de la durísima Estación Central de Brasil, prospectos para medicinas o revistas subidas de tono de ésas que algunos tíos compran 'para leer los reportajes' –precisamente yo valdría para escribirlos porque dudo que nadie los lea–.

Me habría encantado escribir sobre Bolt, primer proyecto que John Lasseter (director de Toy Story) impulsa desde el principio desde que es Director Creativo de Disney. En teoría, Disney absorbió Pixar, pero en realidad la gente de Pixar tiene el control absoluto (Steve Jobs es el mayor accionista de Disney). Parece que en la práctica, Pixar ha absorbido Disney –afortunadamente–.

La película es genial. Parece una mezcla de Don Quijote y El show de Truman, porque el protagonista es un perro que ha vivido toda su vida en un plató de televisión, y se cree que es un gran héroe canino. Impagables secundarios como unas palomas argentinas un poco despistadas y un comienzo que contiene la mejor persecución de la historia del cine de animación, mejor incluso si cabe que aquella de Lupin III: El castillo de Cagliostro, que tanto emociona a Tarantino.

Quisiera haber escrito por ejemplo sobre los insultos. Que conste que soy un forofo del noble arte de insultar. Yo mismo no paro de insultar todo el día, y la mayor parte de las veces con mucha razón. Y uno de mis poemas favoritos es aquel que dice 'Érase un hombre a una nariz pegado' tan ingenioso, que hasta Góngora, el receptor de los insultos, debió declarar en voz alta; 'Vale, es un hijo de la gran puta, ¡pero que ingenioso que es el cabrón del Quevedo, eso hay que reconocérselo!'. Una pena que no hayan recogido sus palabras los historiadores.

Por desgracia, el ingenio se está perdiendo. Uno no pide el talento de Quevedo, porque sólo hubo uno, pero sí que al menos se esfuercen un poquito, que sino no tiene gracia la cosa. El que escribe estas líneas ha dejado de ir a algún foro y más de un blog de internet, porque algunos chupacharcos se insultaban entre ellos con frases más brutas que las alpargatas del Algarrobo, y a veces con la corrección ortográfica de un sms. Llegué a leer esto en un foro:

"Bastardo de mierda, a mí no me mezcles con el hijo de puta de las fotos, maricón.
Además, ¿con qué derecho te atreves, cabrón, a lanzar acusaciones sin estar siquiera registrado? Que te jodan, acomplejado de mierda".


En la misma línea, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, llamó esta semana 'miserables' y 'bellacos' a quienes habían criticado su fulgurante huída de Bombay. Aunque se lleva la palma el alcalde de Getafe, Pedro Castro, que a pesar de la similitud entre sus nombres, no habla precisamente como Pedro Crespo, su colega el alcalde de Zalamea, que se expresaba con versos calderonianos. Nada que ver, pues el tal Castro se preguntaba: "¿Por qué todavía hay tanto tonto de los cojones que vota a la derecha?". Lo cierto es que la frase iba bien. Con un pequeño recorte, casi yo mismo habría estado de acuerdo con ella: ¿Por qué hay tanto tonto de los cojones –como yo mismo– que todavía votamos?

No sé si don Pedro y doña Esperanza visitan mi blog. Igual no, pero por si acaso les recomendaría contemplar esta escena, de mis favoritas del teatro de todos los tiempos, junto con la del jardín de la misma obra:



Y no se debe dejar de leer nunca a Quevedo:

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,

perro de los ingenios de Castilla,

docto en pullas, cual mozo de camino;


apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;

chocarrero de Córdoba y Sevilla,

y en la Corte bufón a lo divino.


¿Por qué censuras tú la lengua griega

siendo sólo rabí de la judía,

cosa que tu nariz aun no lo niega?


No escribas versos más, por vida mía;

aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.